La abuela de la autora de este libro era una excelente cocinera. Una mujer que no aprendió a guisar viendo vídeos de Youtube ni usando sofisticados electrodomésticos, no. Lo hizo como la mayoría de mujeres de su generació practicando, probando, compartiendo con otras cocineras sus avances y, sobre todo, poniendo mucho empeño y cariño en todo lo que hacía. Y lo más sorprendente es que, sin darse cuenta, aplicaba mucha ciencia a sus elaboraciones.
Este libro emulsiona la historia de la abuela Isabel con explicaciones químicas de lo que sucede en los fogones, nociones de neurociencia, trucos culinarios, anécdotas cargadas de ternura e incluso un poco de humor. Una combinación de ingredientes destinada a hacer entender a los lectores cuánta ciencia hay detrás de las recetas de las abuelas.
Elena Sanz es una periodista científica que, observando con curiosidad y asombro a su abuela manejarse entre los fogones, quedó prendada de la cocina. Tan fuerte le picó el gusanillo que, al crecer, dejó un par de años el periodismo para formarse en cocina profesional y aprender de algunos insignes cocineros, como Albert Adrià o el inglés Heston Blummenthal. Todo esto nos lo cuenta en un libro que también trata de reivindicar el valor de la cocina tradicional, además de rendir homenaje a la gente mayor y recordar su papel clave dentro de nuestra sociedad.
Cada capítulo está centrado en distintas "anécdotas" de la cocina de la abuela de la autora, para después explicar de forma muy amena y agradable la química que se esconde detrás de algunos "trucos clásicos" de la cocina, aunque también me ha encantado que en general te aporta más trucos para que cocines tú.
Por ejemplo, dedica un episodio a la tortilla de patatas que me ha parecido muy interesante (y soy poco fan de la tortilla, conste), otro al tomate (y debo añadir que algunas críticas a los ultraprocesados y a la actual industria alimentaria tiene, eso también me ha gustado), otro a los distintos tipos de arroces, a las legumbres y los guisos, a los postres, y de forma especial, un glosario con términos (otros que ya conocía como proteínas, aminoácidos, etc, y otros más extraños, como los distintos componentes que permiten hacer determinadas reacciones a los alimentos) justo al final del libro.
Tiene muchos más conceptos interesantes (el sabor umami y que se están planteando más, los antinutrientes y como solucionarlo, etc) y la química y la cocina tienen una sinergía muy buena.
Si estabas buscando una lectura sobre los procesos químicos que ocurren en la cocina, ¡este es tu libro! Un viaje a través de la infancia de la autora en el que da explicación científica a todas aquellas normas y trucos que las abuelas seguían a la hora de cocinar, que siempre funcionaban y que se transmitían de boca a boca. Una lectura fácil, sencilla, apta para aquellos que no tienen grandes conocimientos sobre el tema y que sirve de acompañamiento en las estanterías a a los libros de cocina.
Gran lectura si te gusta la cocina y los libros de divulgación científica. Entra especialmente en el aspecto químico y médico, aunque también hay referencias a otras ciencias como la psicología. No le pongo 5 estrellas porque los capítulos, aunque eran muy interesantes, se me hicieron un poco cortos. Si tienes unas nociones básicas de química, algunas explicaciones pueden resultar un poco simples.
Es bastante básico, está muy bien para entrar en el tema, pero si ya has leído más libros de divulgación científica sobre alimentación se puede quedar un poco corto.