3,5⭐
Un thriller entretenido, que se me cayó en parte por el final.
Dice la sinopsis:
Jenny Lind tiene dieciséis años cuando la secuestran al volver del instituto a casa. Durante su encierro junto a otras chicas, en una granja de visones abandonada, hace todo lo posible por sobrevivir en un lugar rodeado de trampas para lobos y bajo la estricta vigilancia de «la abuela», que no duda en usar la sierra para evitar que se alejen. El mundo acaba dando por muerta a Jenny... hasta que cinco años después, una joven aparece ahorcada en un parque infantil de Estocolmo. Las cámaras de seguridad muestran un único testigo, un hombre que mira atentamente la escena. Sin embargo, su cerebro, destrozado por una serie de traumas, ha decidido dejar de registrar el horror y no puede recordar nada. El detective Joona Linna, que vuelve a hacer gala de métodos poco ortodoxos, contacta con el doctor Erik Maria Bark, el hipnotista que años antes ya le había dado la clave para una investigación. En su intento de comprender la compleja y depravada psicología del asesino, Linna emprende una casi imposible carrera contrarreloj.
Mis impresiones:
Nueva entrega de la serie protagonizada por Joona Linna. Es autoconclusiva. Aparece de nuevo el doctor Erik Maria Bark, protagonista de "El hipnotista", la primera de la saga, pero no se requiere haber leído ninguna de las anteriores ni se echa en falta ningún dato.
La trama es de las que atrapan rápido al lector. Ritmo ágil, muchos interrogantes y un detective en tonos de gris. Como es habitual en estos autores incluyen escenas de acción, así como otras bastante truculentas (abstenerse estómagos delicados). Me tuvo muy enganchada hasta sobrepasado el 80%, momento en el que algunas de las soluciones que plantea me empezaron a chirriar.
Joona Linna, el protagonista, ya es un viejo conocido para los que hemos seguido las novelas de Lars Kepler. Inteligente, arriesgado, con luces y sombras y de personalidad compleja. Una combinación que a estos autores les funciona bien.
Como ya he comentado, la novela se me cayó en parte por el final. Creo que, en esta ocasión, a la pareja escritora se les ha ido la mano, han rizado demasiado el rizo y, aunque justifican buena parte de lo que plantean, se dejan fisuras que no quedan bien resueltas por mucho que hayan intentado explicarlas. Valga como ejemplo sin ser el único, las circunstancias que conducen a la joven ahorcada en el parque infantil a acudir a dicho parque. Esta es la razón por la que no me decido a darle las cuatro estrellas.
En conclusión. Una novela con el inconfundible sello de Lars Kepler, intriga, acción y escenas truculentas. No aburre y se lee bien, eso desde luego, a pesar de los reparos que le pongo al desenlace.