Dos mujeres atrapadas en un espacio físico y atrapadas en su propia relación. ¿Hasta dónde somos capaces de soportar el dolor? ¿Somos monstruos por desear escapar de él? ¿O sencillamente es humano protegerse, aunque sea a costa de los demás, incluso de los seres más queridos? La isla explora esa fina línea que separa lo que sentimos de lo que podemos reconocer que sentimos, frente a los demás y frente a nosotros mismos. La isla habla del door de estar muerto en vida. Porque, a fin de cuentas, todos somos una isla rodeada de agua y soledad.
Una obra teatral en la que una pareja se encuentra en una situación familiar complicada, donde afloran los sentimientos, miedos y dudas. Una isla donde la sinceridad, aún siendo muy dolorosa para ellas, es la verdad, la que cuesta reconocer y admitir . Me ha gustado la fuerza y dramatismo que se alcanza en tan poco espacio de tiempo. Y la verdad es que es una obra que interpela y deja poso.