Началото на XV век. Испания е управлявана от крал Енрике III Кастилски (наречен Болнавия заради крехкото му здраве).
Масиас е кралски оръженосец, който се радва на благоволението и искрената обич на монарха, но е нещастно влюбен. Въпреки че го обича, любимата му Елвира е твърде добродетелна, за да изневери на съпруга си. Но когато нейната господарка – графиня Мария де Алборнос, изчезва безследно и се разнася мълвата, че е била убита, Елвира започва да подозира, че виновник за това е съпругът на Мария – високопоставеният граф Енрике де Вилена. Той жадува да стане магистър на ордена „Калатрава“, има огромна власт и се радва на доверието на краля. За да го изобличи, Елвира трябва да се изправи срещу собствения си съпруг, който е негов верен подчинен. При тази ситуация единственият мъж, способен да й помогне и да я защити, е кралският оръженосец Масиас.
Но дали забранената любов на двамата млади и трагичната случайност, която ги събира, няма да доведат до още по-голямо нещастие?
„Оръженосецът на крал Енрике“ е единственият роман на големия испански писател романтик Мариано Хосе де Лара (1809-1837). Личната съдба на автора е също толкова трагична, колкото и на героя в книгата му. Подобно на него, Лара се влюбва в омъжена жена – Долорес Армихо, и двамата започват извънбрачна връзка. Любовта им обаче е обречена от самото начало и когато любимата му го изоставя, Де Лара се самоубива, като се застрелва.
Mariano José de Larra (24 March 1809 – 13 February 1837) was a Spanish romantic writer best known for his numerous essays, as well as his infamous suicide. Larra's works were often satirical and critical of nineteenth-century Spanish society, and focused on both the politics and customs of his time.
La verdad es que no pensé que llegaría a engancharme tanto, aunque cierto es que el final quizá se alargó un poco. Me cuesta acostumbrarme a esa no separación entre autor y narrador que era tan habitual en los autores y autoras del XIX, según estoy viendo en este reto, de forma que interactúan de continuo con nosotros, los lectores, como si nos tuvieran en su presencia. Hay mucho de representación teatral en esta novela, y la comunicación del narrador con el lector es como derribar la cuarta pared. En teoría, al ser una crónica, debía dar verosimilitud a lo narrado, y supongo que es así, aunque el recurso nos parezca ahora quizás pueril. De hecho, intenta ser imparcial en la descripción de lo que motiva a los personajes, que están muy bien definidos. Por lo demás, el ritmo, la capacidad de sostener largos párrafos con una frescura envidiable y el sentido del humor, incluso en los momentos más dramáticos, son destacables.
Esta novela histórica es una exaltación del amor romántico. Dueño y señor del alma, voraz, absorbente y nada platónico. Como antes Werther, Macias solo vive para su amada. Y si ésta es exaltada, también es deseada de un modo muy ajeno a Lauras y Beatrices. Ella es incluso objeto de reproche por inspirar ese deseo llevado a obsesión que hoy definiríamos como acoso. Sin embargo, me gusta más Elvira que Lotte. Elvira es un personaje complejo, pleno de inteligencia, deseo y que lucha conscientemente entre el deber o el deseo. Su final es el más triste e injusto. Y creo que Larra lo sabía.
Por cierto, imposible no recordar el duelo entre Ivanhoe y Sir Brian de Bois Gilbert. Ésta fue la primera novela que leí (unas diez veces) y debo decir que entre las mujeres de Sir Walter y las de Larra, me quedo con ésta últimas.
He disfrutado mucho con esta aventura de caballeros e intrigas de palacio porque no es el cuento de aventuras tradicional. Los personajes enganchan, tanto los malvados como los generosos. Se lee con la emoción de una entrega por capítulos: tramas sorprendentes y un final digno de Juego de Tronos. Es actual y moderna y eso que se escribió hace casi 200 años.
Definitivamente no fue Disney el primero que puso como protagonistas de historias épicas a mujeres valientes. Larra nos presenta a Elvira, la mujer de un hidalgo al servicio de un conde ambicioso. Sola se enfrenta a una dura prueba propia del siglo XV donde la justicia se medía con lances, duelos y apelaciones a Dios más que por la ley. Es fascinante seguir el relato de cómo el exceso de generosidad hacia su señora es el principio de un conjunto de episodios donde demuestra valentía, ingenio y templanza. Precisamente la razón que ha abandonado al ídolo trovador y vencedor de torneos, el caballero Macías. Macías me ha caído antipático y a mucha gente probablemente se lo parecerá. No está hecho para la aventura en esta historia. De hecho, su falta de claridad de cabeza, cegada por una pasión obsesiva, origina más males que beneficios. Es víctima fácil de cualquier intriga porque como el mismo reconoce: "... no os burléis de mi necia confianza. Ved que lo creo todo porque todo lo deseo".
Si en En busca del tiempo del tiempo perdido Proust nos presentaba al enamorado de Odette, un celoso taciturno arquetípico pero simpático al que se terminaba por tomar cariño, aquí Larra introduce otros dos tipos de hombres celosos. Uno movido por el honor y otro que hace de la venganza su divisa. A Macías está destinado el menos agradable de los dos perfiles.
No se puede contar mucho más para no estopear el divertimento que supone la lectura. Magnígico Larra.
Pese a que es fundamental para entender el desarrollo de la novela moderna en España, ha envejecido terriblemente mal. La lectura se hace tediosa aún para quienes disfrutamos de lecturas alejadas del canon contemporáneo. Además, la edición, pobre e insuficiente, ni favorece la lectura ni ayuda a esclarecer los aspectos que podrían ser más interesantes de la obra (como, por ejemplo, sus fuentes medievales literarias y cronísticas).
Me han gustado mucho los elementos románticos de esta historia, sobre todo hacia el final, y cómo se cuenta y se dosifica la información. También he disfrutado con la ambientación palaciega y rural, con todo lo que tiene de leyenda.
Está es una novela al mejor estilo romántico caballeresca, tanto en la temática como en las características de la narración. Mariano José de Larra, escritor de la primera mitad del siglo XIX escribió artículos en los que critica con humor y sarcasmo a la sociedad madrileña de su época. 'El doncel de don Enrique el Doliente", única novela de Larra, se desarrolla dentro de un marco histórico, tiene como tema el amor enloquecido de un caballero hacia una mujer casada, hermosa, y los celos desmesurados del marido, un hidalgo de la corte del rey. Está situación genera el escenario perfecto para desencuentros, declaraciones de amor, traiciones, mentiras, caballeros que se desafían a un duelo, llantos de mujeres bellas e inocentes, mucho drama y mucha acción. Interesante obra, aunque a veces se siente un poco larga, nos mantiene pendientes del rumbo de la historia y el destino de los personajes.
a diferencia de otras novelas históricas de la época como Ivanhoe, esta novela incluye un toque de humor quijotesco y unos giros en la trama que no ves venir que engancha. El narrador "trolea" constantemente al lector. El final es también sorprendente.
Pena que Larra não economizou em páginas, pois uma versão mais curta e, portanto, mais dinâmica desta obra, teria favorecido à fluidez de um enredo que não merecia 400 páginas. Entretanto, Larra sempre é interessante. Vale a pena se deter neste clássico!
I'm never gonna get over this what the fuck💜 this was one of the most tragic love stories ever, girl was crying for 99% of the book and im so here for it
No se puede menos de reconocer la espléndida calidad de la prosa de Larra en este novelón. Pero esto no es óbice para advertir que el estilo literario de la obra no puede estar más lejos del gusto actual. Nos encontramos con frases larguísimas en las que es fácil perderse y tener que volver al inicio, descripciones de una minuciosidad a veces irritante, romanticismo relamido... Mi impresión es ambivalente: admiro la prosa, pero me irrita la parsimonia, el dedicar capítulos enteros a sucesos aparentemente nimios, la lentitud del desarrollo argumental. La novela tiene grandes méritos: es una novela histórica de ambientación medieval que Larra llena de explicaciones propias no solo de un narrador omnisciente sino de un narrador demasiado exhaustivo y , a veces, pesado. Está dentro del estilo narrativo romántico francés: creo que su modelo puede ser Víctor Hugo, cuya "Nuestra Señora de París" se publicó unos años antes (1831). Larra, como Víctor Hugo, es un narrador torrencial, enciclopédico, sabelotodo y a veces cansino. Trata de explicarlo todo con pelos y señales, da mucha más información de la que estamos acostumbrados a recibir en estos tiempo veloces. Se ve obligado a informarnos de todas las costumbres de la época, de cómo se arma caballero a un futuro ídem, de su importancia (le dedica un capítulo entero a dicha información con la excusa de la ceremonia del escudero Vadillo), de la credulidad de la época, de la nigromancia, de los juicios de Dios... Es un narrador docente en el peor sentido. No obstante, creo que merece leerse teniendo en cuenta la época en que está escrita (1834) y el esfuerzo enorme de documentación y cuidado del estilo. Le pongo un seis y medio. Prefiero sus artículos de costumbres llenos a veces de una ironía amarga de que carece esta novela demasiado pretenciosa.
Mira la historia me ha gustado porque el drama está guay pero me ha costado leerlo y si no estuviese tan agobiada con la vida lo habría disfrutado más xD