A medio camino entre la novela, las memorias, el ensayo y la crónica de viajes, Desde que me quedé sin dioses transita por los límites de la ficción y los recuerdos para colocarnos frente al espejo de nuestras convicciones y prejuicios. Una historia real de amistad, supervivencia y esperanza. Un doble exilio de Palestina a Siria, de Siria a Europa, para luchar contra y a favor del olvido que le permite al lector ponerse en la piel de los refugiados que llegan a Europa escapando de la guerra.
(Salamanca, 1980) Con su primera novela, El baile de las lagartijas, obtuvo la beca de la Fundación Antonio Gala y el XXVII Premio Internacional de Novela Vicente Blasco Ibáñez. Ha publicado, además, El ladrón de vírgenes, La mejor de las vidas, la crónica novelada Desde que me quedé sin dioses y el libro de relatos Verano del 96. Sus textos han sido traducidos a varios idiomas y publicados en más de diez países.