Detestamos el aburrimiento, odiamos las esperas y nos encanta apretar el ritmo. Pero quienes se fustigan sometiéndose a la tiranía de los plazos viven de espaldas a las posibilidades que la vida les brinda. El tiempo es vida, y no solo es precioso, sino también diverso y variopinto. El tiempo es de quienes abjuran de la máxima que lo subordina todo en la vida al beneficio económico. La calma es un anhelo. Y la lentitud, una invitación. Karlheinz A. Geißler, el «estudioso del tiempo más famoso de Europa», muestra que las personas serenas disfrutan más de la vida. Pueden contemplar lo singular, el detalle. En cambio, cuando la vida es una autopista se pasa de largo la felicidad. Por ¡mucha calma! Date tiempo. La vida es demasiado corta… y muy hermosa para ir con prisas.
Malísimo. Debería haber sido un ensayo de diez páginas como mucho porque todo gira en torno a la misma idea de lento = mejor. Además, selecciona citas de otros autores o intelectuales para justificarse, cuando la mayor parte de cosas que dice son un “porque lo digo yo” de manual. No lo recomiendo nada.
Saco dos conclusiones para mí absurdas... Se debería aplaudir a quien va lento en cualquier cosa y se debería penalizar la velocidad. Hay que limitar la velocidad en Alemania.
Supongo que es buen libro para autoconformistas :D
La idea es genial y el tema muy interesante, pero me falla la ejecución. O está mal traducido o directamente está mal construido, pues no se acaba de desarrollar del todo bien.