Con la ironía y la potencia narrativa características de la escritura de Velázquez, el lector se adentrará en un delirante viaje por el corazón de este agreste territorio, que va desde una iniciática odisea norteña a bordo de un tren repleto de criminales, pasando por un angustiante recorrido en taxi con su hija dormida en el regazo mientras el conductor lo extorsiona, hasta encontrar a un díler fornicando en la oficina donde despacha a sus clientes, historias todas atravesadas por una especie de sino milenario, karmático, que ha transformado por completo la vida de los habitantes de esta caótica y fascinante región del norte de México.
Carlos Velázquez (Coahuila, 1978) es autor de los libros de cuentos Cuco Sánchez blues (2004) y La Biblia Vaquera (nombrado entre los libros del año en 2009 por el periódico Reforma). Según Sergio González Rodríguez «es el libro que el norte inventó para explicarse a sí mismo» y está llamado «a cambiar la recepción y la percepción de la literatura mexicana y sus aires de altísima cultura hecha de mausoleos» (suplemento El Ángel), y que en palabras de Rafael Lemus, «es el producto más divertido e iconoclasta de la narrativa norteña» (Letras Libres). Velázquez recibió el Premio Nacional de Cuento Magdalena Mondragón y ha sido antologado en el Anuario de poesía mexicana 2007 del Fondo de Cultura Económica.
'El karma de vivir al norte' no es una lección moral ni una llamada de auxilio. En el libro hay honestidad y una forma verídica de cómo fue vivir en el norte en los Años Plomo. Para aquellos que somos ajenos a esta región podría parecer ficción lo que se narra, y no es para menos. A quienes nos encontrábamos en otro sitio distinto al norte de México en ese entonces, estas historias de terror, quizá las asimilamos como inventos, noticias pasajeras o como es costumbre, nos encerramos en nuestro individualismo para que nos diera igual lo que ocurría con el resto del país.
Carlos Velázquez relata la experiencia de vivir en Torreón, ciudad que se encontró en el top de la ciudades más violentas a nivel mundial, sin máscaras. El autor describe su terror, angustia, la disyuntiva entre quedarse o irse, sin hipocresía. Muestra la relación ciudad–habitantes–narcotráfico en el 'aquí' y el cómo sobrevivir ante eso.
Una obra tan real que en algunas líneas llegó a incomodarme, pero ahí está la sustancia del libro: ese era el norte real al que muchos se enfrentaron.
El escritor como personaje principal me cansó. Es incoherente en su discurso y tanto le pasa que uno termina por creer que no le pasa nada. Sus referencias a series de TV combinadas con autores literarios lo vuelven un pretensioso intelectual. Escrito de una manera que lo que quieres es que ya, por favor, se acabe este libro. Sin embargo, durante el tiempo que lo leí tuve pesadillas con narcotraficantes dos veces. Algo debió hacer bien.
Un buen libro de crónicas y ensayo autobiográfico, de verdad que martirio es vivir en este país cercenado por la violencia. Gracias Carlos por enseñarnos que la escritura puede ser un salvavidas.
"Uno de ellos sostenía que su combate contra el narcotráfico no era una guerra. <>. Oh, verdad. Entonces, en medio de qué estábamos nosotros".
Para los que vivimos en el Norte de México este libro permitirá comprender el valor de este retrato que realiza el autor de lo que aconteció durante las etapas más críticas de la violencia en el país. Es increíble cómo pese a la crudeza de los sucesos, Carlos Velázquez incluye el humor, recordándonos que la violencia era parte de la cotidianidad y que ante la libertad pérdida, el humor es una de las pocas cosas que quedaban.
La manera en que retrata la dificultad de la paternidad dentro de un contexto donde se construyen abismos entre padres e hijos por la imposibilidad de explicar a los más inocentes lo que sucede alrededor.
Para mí la mejor crónica es "If you tolerate this your children will be next" porque evidencia perfectamente el horror, como si los sicarios fueran entidades fantasmales que arrastran muertos en sus cuerpos y porque el título nos recuerda la importancia de no dejarnos llevar por la pasividad y la normalización de la violencia.
Es un libro crudo y tierno. Para laguneros como yo que solo escuchábamos de la crudeza de la guerra contra el narco, este libro muestra la crudeza, la ternura y la frustración que fue ser paria, padre / madre, hijo, policía o taxista en una tierra sin ley.
Velázquez es un excelente cronista. La terrible situación que se vive en Torreón es narrada por un ciudadano "de a pie" que, con todos sus defectos, o quizá debido a ellos provoca una profunda empatía y entendimiento de el infierno en que se encuentra la comarca lagunera. El único "pero" es que son muchas crónicas y hay asuntos que resultan repetitivos. Dolorosísimo y vigente, deberían de leerlo nuestros gobernantes.
Carlos Velázquez es lo que estábamos esperando que le pasara a la siguiente generación de la literatura mexicana: alguien que hablara con una voz nueva, única, que hablara fuerte y claro sobre lo que duele: desenfadada sin caer en la vulgaridad de los que les da hueva escribir y leer bien y que de esa fama quieren vivir.
Comenzó como una lectura obligatoria para una materia en la universidad, pero realmente no podía parar de leer. Es un libro realmente atrapante, una historia dura, pero lo más impactante es que este hombre realmente lo haya vivido. Es muy ligero de leer, utiliza un lenguaje bastante coloquial y eso lo hace bastante ligero y hasta divertido (lo cual se contradecía bastante con lo que contaba). Con respecto a esto último tuve muchas reflexiones, su manera de narrar me hacía reír en situaciones en las que claramente no hay que reír. Por otro lado, es un escritor que sabe utilizar recursos como la metáfora y la comparación, y que además conoce a muchísimos autores, por lo tanto me los recomendó indirectamente, y ahora (también) tengo muchas series pendientes sobre narcos. En fin, una gran lectura.
Un libro de crónicas muy honesto y lleno de humor negro sobre la violencia producto de la guerra contra el narcotráfico en el norte del país, principalmente Torreón y Monterrey. Lleno de anécdotas donde desfilan adictos, dealers, narcos, travestís y futbol.
`Soy totalmente contrario a la prohibición de las drogas. Lo que comenzó como una guerra contra el narcotráfico hace ya varias generaciones se ha convertido actualmente en una guerra contra las clases marginadas, y lo que las drogas no han destruido en nuestra ciudades lo ha destruido la guerra contra ellas´.- David Simon
Creo que es un libro súper personal para el autor. Describe su propia historia, la cultura del norte, las cosas buenas y no tanto, que implica nacer y crecer en el norte de Mexico?
Vivir en el norte es un deporte extremo. Entiendes mucho de la personalidad y forma de escribir de Velázquez… entiendes muchos porqués? ..
Es una lectura súper cansada porque resulta imposible empatizar con el autor, sin embargo vale mucho la pena, da una visión muy interesante sobre la violencia en el norte de México. Ayuda mucho a comprender como es que la violencia se filtra a la vida cotidiana y hace de todos víctimas involucradas en la violencia.
Anecdotario sobre la vida en la ciudad de Torreon, Coahuila. Se narran las vivencias del autor durante una de las epocas mas rudas del narco en esta ciudad. Una gran narrativa que en momentos te hace reir y en otros te aterra.
Excelente crónica literaria de Carlos Velázquez; prevalece su estilo único aun en temas sensibles, como es el de vivir en el norte en tiempos difíciles.
Muy bueno. Hubiera preferido que Velázquez no hubiera citado tantas canciones de rock en inglés que no agregan nada al texto (por ejemplo: "...el crimen organizado vivía, como dice la rola de Judas Priest: Breaking the Law"). Pero aun así, Velázquez escribe con un estilo atractivo, y sus ensayos - en particular el de subirse a un taxi conducido por un sicario - te dan una idea de lo que es vivir en una zona devastada por el terror con la que ninguna cuenta académica o periodística puede competir.
Lo rescatable del libro son las anécdotas. Lo que cualquier habitante del norte vivió en esa temporada sangrienta.
En cambio, Carlos Velázquez como protagonista se vuelve insufrible. Es el todas mías que se presume como drogadicto atascado. Resulta un Bukowski región 4.
El libro tiene valor por lo que cuenta, no por cómo lo cuenta.
Un libro con muchas anécdotas vividas por el escritor en Torreón durante la época más "caliente" de la guerra contra el narco. El libro es muy crudo y no se guarda nada, pero la realidad mexicana ha sido muy cruda también. Es una crónica muy interesante de alguien "de a pie" que cuenta lo que ha visto y vivido.
Algunas vivencias son ridículas, otras tantas más personales que interesantes, pero muchas muy tétricas y llenas de terror real, sobre todo una que narra su encuentro con un sicario que conducía un taxi. Esta es tremenda.
Me duele y profundamente el Torreón descrito por Carlos. Una ciudad alucinante, convertida por el crimen en la ciudad que tanto temí en mis peores pesadillas, cuando en la prepa imaginaba en las noches que la soldadesca invadiría mi escuela y nos masacraría a todos los gritones estudiantes. Un lugar para inocente o culpable morir. Ya no la conozco, ya no sé en que suelo viví. Nací en Matamoros de la Laguna y a los diez años fui a radicar en Torreón. Una ciudad que en mis insomnios (siempre fui de poco dormir) caminaba impunemente de noche. El primer asalto lo sufrí en Monterrey. Ahí radica quien me tuvo en su vientre solidario y dos de mis hermanos. No es mi ciudad hace ya 30 años, pero los recuerdos de aquellos mis amigos y de los primeros amores siguen impresos en la más nostálgica de las antiguas memorias. Carlos es uno de los tantos culpables, aún yo y más de quienes conozco algunos actos insignificantemente delicuenciales. Probamos la droga y por extensión perpetuamos el crimen. Solo era cuestión de tiempo que los reinos pequeños de los narcos extendieran su territorio criminal y abarcaran la ciudad entera. Sabemos que los políticos son y han sido cómplices y ahí siguen, impunes carcajeándose en sus mansiones y lujos de todos los demás que voyeuristas envidiosos no formamos parte de su tremendísima corte. La novela, que no ensayo, o memorias o ficción novelizada, narrativa que todo lo abarca es junto a Proceso, la literatura imprescindible por verosímilmente real de esta era criminal bendecida hasta por los eclesiásticos de no sé cuales enajenantes religiones. Hay que obligada, necesariamente leerla.
Cualquiera que me conozca sabe que tipo de libros me gustan, protagonistas / autores locos que disfruten del rock and roll, la expansión mental a través del uso de sustancias y pasionales acerca de su autodestrucción. No es secreto que admiro la escritura de Velázquez, mi declarada obsesión de Septiembre, pero después de la segunda parte de su libro, esa admiración se convirtió en camaradería aún sin conocerlo. Siendo oriundo de Monterrey y habiendo pasado mi infancia en Reynosa se de lo que habla cuando habla de violencia y de la guerra contra el narco. Viví los tiempos de gloria de ambas ciudades y fui testigo de su caída hacia el constante miedo por salir al oxxo. El uso del terror como un arma. No pretendo exponerme como una víctima, porque he tenido suerte, tal vez como Velázquez y he pasado por todos los retenes sin daños. Pero he estado ahí, y he oído las bombas caer. Velázquez no escribe como un periodista, y si me preguntan diría que en el fondo este libro es una serie de relatos que son demasiados inverosímiles para ser verdad, pero lo son, de eso estoy convencido y en algún momento llegarán a manos de mis hijos para que entiendan porque (parcialmente) decidimos alejarnos del norte. Indispensable para el norteño y uno de mis favoritos del año.
Un cuento de terror que desafortunadamente no tiene nada de ficción. Un valioso documento para entender la dinámica del narcotráfico el el norte de México desde varias perspectivas. Cargado de referencias a la cultura popular que el escritor utiliza para tratar de definir el carácter del habitante de la comarca lagunera.
Yo soy totalmente contrario a la prohibición de las drogas. Lo que comenzó como una guerra contra el narcotráfico hace ya varias generaciones se ha convertido actualmente en una guerra contra las clases marginadas, y lo que las drogas no han destruido en nuestras ciudades lo ha destruido la guerra contra ellas.
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Un libro que refleja una realidad demasiado cruda y alarmante de la zona fronteriza del norte de México. Una manera divertida, confiable y alterna de informarse del grado de inseguridad que se vive en esa zona.