Con setenta y tres años, Francisco de Goya se traslada a la Quinta del Sordo, una finca a las afueras de Madrid, donde realiza las obras más personales y enigmáticas de su vida, las llamadas «Pinturas negras».
Entre esas paredes, Goya cambiaría su visión de la pintura y plantaría la semilla que moldearía el futuro del arte.
Impresiona lo que han hecho Manuel Gutiérrez y Manuel Romero con los cuadros de Goya. Como bien afirma Álvaro Pons en una nota final, su síntesis entre pintura y cómic es total, con una narrativa que continuamente está haciendo uso de sus cuadros (sus composiciones, sus gamas cromáticas) para abocetar fragmentos de su vida, perfilar su personalidad y exponer la España del primer cuarto de siglo XIX. Sí que, al principio, me ha costado entrar en el uso recurrente de una secuencia de 4x3 viñetas, pero funciona muy bien en las variaciones que introducen. Patrones que, por ejemplo, muestran una única imagen compuesta por esas 12 viñetas o juegan con un punto y un contrapunto entre viñetas consecutivas. Con unos tonos crepusculares, en el color y en el tono, que subrayan la turbulencia de sus últimos años de vida. Lo peor, creo, el formato. Este tebeo habría merecido una página más grande; si no álbum, algo un poco mayor que diera más aire a ese patrón de viñetas cuando se hace fehaciente.
"Y si el sueño finge muros en la llanura del tiempo... el tiempo le hace creer que nace en aquel momento. ¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!".
Muy agradecida por la casualidad que me ha traído hasta este libro porque me ha parecido una genialidad. Sobre todo si conectas con la esencia de Goya en su última etapa, o si tienes cierta sensibilidad por lo artístico y alguna que otra noción al respecto de su obra, te encantará. Fue buscando al ilustrador de El arcano y el jilguero, de Ferran Varela, como di con la obra de Manuel Gutiérrez. Sus cómics me llamaron mucho la atención (El siguiente con el que me haré será Arrojaré a los perros tu cadáver), pero ya cuando vi que había trabajado -esta vez como guionista- en uno sobre Goya y las Pinturas negras, fue flechazo directo y compra instantánea. No me equivoqué.
Es un cómic principalmente artístico que refleja muy bien esa esencia, tanto estética como internamente, donde la expresividad y el desarrollo de las imágenes tiene mucho más peso que el texto en sí, que a veces no es ni necesario. Transmite ideas y sensaciones a través del propio dibujo, color, textura, simbología, secuencias, etc. Eso sí, para poder tener un mayor entendimiento con lo que estamos viendo, el contexto debe venir ya más o menos conocido por el lector, al menos en líneas generales, pues los datos sobre su vida, obra o influencia no es algo que vayamos a encontrar aquí de forma literal. En cambio, sí hay muchas pinceladas al respecto que nos perderemos si no estamos ligeramente familiarizados con ello, aunque el valor artístico prima por encima de todo eso. A disfrutarlo.
Goya Saturnalia es uno de esos cómics sobre los que he escuchado maravillas y después de haberlo leído sin duda estoy de acuerdo con todas y cada una de ellas. Los autores nos trasladan a La Quinta del Sordo para mostrar a través de las Pinturas Negras una parte de la vida del artista.
Es emocionante ver como con los textos justos, transmiten tantísimo a través de las viñetas. Cada página es una pequeña obra de arte llena de movimiento en la que hacen un uso del color, las texturas, la composición y la narrativa impecables.
Creo que Gutiérrez y Romero han sido capaces de plasmar a la perfección la situación tanto física como mental de Goya durante esa época, transmitiendo a su vez la visión sobre la pintura y el arte del artista.
El cómic cobra mucho más sentido si ya se conoce tanto la historia como la obra del autor antes de leerlo pero sin duda, lo recomendaría a cualquier persona ya que es una joya.
Guion, dibujo, narrativa, secuenciación, diseño, diálogos... Todo fluye hacia un clímax final difícil de olvidar y una intención artística poco vista en el mercado de cómic actual.
Goya es lo de menos, lo que se cuenta en la obra, tanto de forma activa como en su subtexto (lleno de metáforas y simbolismos varios), va más allá de una biografía. Un cómic que pasa de un acontecimiento particular y concreto a tratar uno de los aspectos más humanos y universales que existen: el arte y la necesidad de crear.
Una obra valiente que no tiene espejo donde mirarse.
Imponujący graficznie komiks, w którym autorzy mówią do czytelnika obrazami Goi. Sporo tu szaleństwa, emocjonalnych zrywów oraz środków, które powodują, że odbierasz to zmysłami, a nie rozumem. To bardziej obraz gorączkowych stanów i nerwów w strzępach, niż logicznie prowadzona fabuła. W tle przemiany społeczne i wielka polityka
Si vas a buscar la vida y obra de Goya en este libro, quizá no sea para ti. En este libro hay mucho Goya, sobre todo de la última etapa, la más oscura y tenebrosa, pero también mucho más, adéntrate en sus páginas porque no te dejará inmune. La belleza corre por sus hojas como un río de aguas turbulentas, hay páginas atroces, otras llenas de lirismo; hay montajes espectaculares a través de la propia obra del pintor, hay pensamientos, diálogos increíbles que pudieron ser ciertos o no, hay viñetas con bocadillos en blanco (maravillosa forma de mostrar la sordera del artista), hay frases que te golpean y dibujos que lo mismo se rompen, que se forman, dándole sentido al texto, a los hechos y a la vida misma que le tocó vivir. La obra comienza en la Quinta del Sordo, una finca donde vivió el pintor los últimos años de su vida antes de marcharse a Burdeos y donde pintó en las propias paredes de la casa sus cuadros más terribles, fruto de los síntomas que tenía debido a su enfermedad y de su visión del mundo tras la guerra. La historia se nos va contando yendo hacia atrás y hacia adelante en el tiempo para comprender cómo se llega a sentir, por qué se retira a esa finca y cómo discurren sus días allí. La obra está definida como una fuga (composición musical) en cinco movimientos y cada uno de ellos está presentado por una cita literaria, donde si una es buena la siguiente es mejor. El guion es espectacular. La forma y diseño en que se han llevado a cabo las viñetas es espléndida; diciendo mucho por la forma en la que están dibujadas, al principio más cantidad por página, como para acercarnos poco a poco al entorno íntimo y, después, hacia el final del libro, con viñetas más grandes hasta pasar a ser una viñeta por página o incluso alguna es a doble página. Tengo que reconocer que al principio me costó entrar en materia, pero que a partir de cierto punto ya fue todo rodado. De hecho, me lo leí tres veces en dos días. Miré muchos datos de la época, del contexto socioeconómico, de Fernando VII (muy presente), de la vida del propio pintor y he leído cosillas muy interesantes sobre él. Se comenta ahora que la enfermedad que lo dejó sordo era una de tipo autoinmune llamada Síndrome de Susac, que cursa con alucinaciones, dolores de cabeza, sordera y parálisis. Es una angiopatía y afecta a los pequeños vasos que riegan la retina, la cóclea y el cerebro. Goya está considerado como uno de los pioneros del arte moderno. De hecho, y lo ponen en el libro (creo que en el prólogo) es como el precursor del cómic, y los actores y gente relacionada con el mundo del cine ya lo vieron claro, de ahí el nombre de los premios de la Academia de cine española. En el libro se nos habla del origen del arte y me ha encantado cómo lo hacen y las razones que da, pero es que es imposible hablar del libro sin descubrir las cosas que como lector y en este caso, espectador (y digo bien, porque es como si fuera una película que transcurriese ante nuestros ojos) tenemos que detectar. En el libro hay referencias a múltiples pintores, arquitectos, artistas, poetas, músicos, anteriores y posteriores al propio Goya, y eso es quizá la parte que más me ha encantado-enamorado-flipado, ese reunir en tan poco espacio a tantas personas con esa chispa-ingenio-visión diferentes como el propio artista y no quiero destripar nada, pero el final es apoteósico, de lo mejor que he visto en mucho tiempo. Simplemente es mágico, es que todo fluye hacia ahí. No os lo podéis perder.
Estamos ante un viaje intenso en el que los autores repasan la figura del pintor y un periodo histórico concreto. También hacen un ensayo sobre las preocupaciones más trascendentales de Goya, la muerte, la inutilidad de la guerra, la vida, el significado del ser humano con todas sus virtudes y defectos…
El libro cuenta con un índice de páginas y pinturas con las que se relacionan cada una de ellas lo que complementa una experiencia y la hacen todavía más inmersiva.
La técnica, la narración y la secuenciación está muy ajustadas. Se percibe el ritmo contenido, pero también el ritmo desbocado del inicio de la locura e incluso la vuelta a la calma. Lo puede disfrutar cualquiera, pero es exquisito para paladares finos, amantes del tiempo y la realización en el arte de las viñetas. Los tonos oscuros, apagados y el papel mate son un acierto que contribuye a impregnar de cierta melancolía a una obra que ya de por sí, desprende cierta pesadumbre.
En definitiva es pura poesía visual y existencialista. Un digno objeto de arte al que admirar y con el que deleitarse cada cierto tiempo.
Este libro ambienta la vida del pintor Francisco de Goya durante el tiempo que vivió en la Quinta del Sordo y pintó las Pinturas Negras en las habitaciones de la casa. Los autores recrean a la perfección cómo pudo ser este tiempo. Las ilustraciones son estupendas, y el guion también. Recomendable.
Esta obra gráfica se centra en los años que Goya pasó en la Quinta del Sordo, donde creó sus pinturas Negras. Es un libro muy original, estructurado en 5 movimientos, como si fuera una composición musical. En las ilustraciones se utilizan los mismos tonos oscuros que Goya empleó en esa etapa. Intenta reflejar su periodo más atormentado, su angustia... y para mí, el resultado es una auténtica locura. Una propuesta muy valiente, pero que termina perdida en el gran delirio de Goya.
Antes de empezar, dejemos claro que no soy una experta en arte, ni en literatura ni nada por el estilo, mi criterio se basa exclusivamente en lo que a mi me gusta como lectora de comics. Y comics si que he leído a paletadas: eso si, para divertirme. Dicho esto, el resumen de esta novela gráfica es que me ha costado la vida terminármela. Más que un entretenimiento, me parece un ejercicio intelectual que a mi no me merece la pena en este género. Por un lado, la historia no fluye, es más una espiral cerrada en torno al pensamiento del pintor (o lo que el escritor piensa que este debió ser) que una historia per se. En cuanto al dibujo, algunas viñetas son una delicia, pero de forma aislada, porque el storytelling me parece prácticamente inexistente: es más como esa gente que te cuenta sus vacaciones enseñándote las 500 fotos que sacó con el móvil sin contexto ninguno. ¿Inserta bien las pinturas de Goya y le imprime su estilo al resto de las viñetas? Sin duda. ¿Está el arte al servicio de la narrativa? Yo diría que para nada. Mi conclusión personal acerca de esto es que gustará mucho al tipo de lector al que no le gusta el comic más allá de como vehículo para mostrar su propio arte, lo típico que gana muchos premios pero tiene poca venta y nadie se explica por qué. Entiendo que tiene que haber de este tipo de obra en el género, pero, sinceramente, no es plato de mi gusto.
Goya fue un pintor de éxito hasta que dejó de pintar; entonces, en la Quinta del Sordo, reinventó para siempre la pintura.
· El Goya anterior, el de las majas, el del bucolismo cursi, el de los retratos reales, el de los cartones para los tapices, es un buen dibujante y un pintor académico bastante vulgar que destaca sobre todo en el jugueteo de los grabados. Luego, paralelo al convulso XIX español, cae en desgracia, enferma, se queda sordo, pierde mucha vista, se aísla en soledad y se pone a pintar sin más obligación, sin más señor que la necesidad íntima de expresar lo que le conmueve: el desencanto, la desesperanza, la desesperación. De ahí nacen las mal llamadas pinturas negras, que constituyen el germen de toda la pintura posterior y moderna. De ahí su genialidad, su grandeza.
· Goya. Saturnalia recoge los últimos años del pintor en la unión de unos textos concisos y poéticos de gran belleza y unas láminas llenas de energía y sensibilidad que remedan las obras del aragonés, reproduciendo cuadros y momentos con la misma paleta cromática de aquellas últimas pinturas que se resumen en Saturno devorando a sus hijos, una alegoría del abatimiento final.
· Un trabajo realmente espléndido. Una conjunción de artistas de los que ya esperamos más.
El dibujo es sublime haciendo siempre referencia a las pinturas De Goya, tanto que parece que es el mismo Francisco quién ha dibujado el cómic. El texto es imaginación, quizás ese es el fallo, ya que a me gusta leer historias reales, pero… ¿y si realmente pasó?.