Flores rojas recoge catorce relatos de Yoshiharu Tsuge publicados en la revista GARO entre 1966 y 1968. Son historias inspiradas en sus viajes, impregnadas de realismo mágico y habitadas por personajes icónicos de la cultura japonesa, como el protagonista de El iglú de Ben, o Sayoko, la «niña de las flores rojas». También aparecen animales cargados de fuertes contenidos simbólicos, como en Salamandra, donde el anfibio se convierte en una metáfora del subconsciente del autor. Desfilan, además, viejos irascibles, fugitivos con problemas psiquiátricos y perros misteriosos.
Tsuge explora las complejas relaciones y las angustias de un mundo de pobreza extrema. Con una voz siempre desencantada, crea una nueva forma de contar historias y de entender la ficción gráfica en la que aúna introspección, poesía y misterio, elementos que hacen de él un autor único.
Flores rojas es una celebración de los encantos y las contradicciones del Japón rural de la posguerra.
Influenced by the adventure comics of Osamu Tezuka and the gritty mystery manga of Yoshihiro Tatsumi and Masahiko Matsumoto, Yoshiharu Tsuge began making his own comics in the mid-1950s. He was also briefly recruited to assist Shigeru Mizuki during his explosion of popularity in the 1960s. In 1968, Tsuge published the groundbreaking, surrealistic story "Nejishiki" in the legendary alternative manga magazine Garo. This story established Tsuge as not only an influential manga-ka but also a major figure within Japan's counter-culture and art world at large. He is considered the originator and greatest practitioner of the semi-autobiographical "I-novel" genre of making comics. In 2005, Tsuge was nominated for the Best Album Award at Angoulême International, and in 2017 a survey of his work, A World Of Dreams And Travel, won the Japan Cartoonists Association Grand Award.
He de reconocer que en esta ocasión, tal y como me ocurrió en alguna de sus obras anteriormente publicadas, he tenido problemas para entender a Tsuge, no acabo de ver qué quiere comunicar ni que efecto busca provocar en el lector. El manga está muy bien dibujado y muy bien narrado, y se trata de una propuesta que en los años sesenta debió resultar muy rompedora en el mundo del manga, pero sus historias me resultan insulsas, y, como ya digo, no llego a comprender qué quiere transmitir. Salvo en un par de historias donde se atisba esa desazón con el Japón moderno que estaba tomando forma en la década de los sesenta, la mayoría del resto de relatos son sencillas anécdotas de Tsuge yendo a pescar, que me han resultado completamente insustanciales. En lo formal tampoco es que resulte memorable, ya digo que el tebeo está bien en ese aspecto, pero no resulta nada excepcional si has leído a Mizuki o Tatsumi o, claro, el Tezuka más gekiga. Y aunque en muchas ocasiones he disfrutado de obras que no he entendido en absoluto pero me han fascinado por su aspecto formal o por su extraña poética, tampoco encuentro nada de esto en esta antología.
No me ha gustado especialmente. Es +- relajante de leer, trata escenas costumbristas, de viajes, etc. Son como microhistorias. Puede llegar a ser relajante de leer, pero no lo recomendaría en general, no me enganchó
«- ¿Tienes nostalgia? - No, no me acuerdo de nada».
«Relato de una playa» ha sido leído en una playa, fumando al sol en la orilla. Entre fe y extraños recuerdos de viajes, me socorren relatos inconclusos de biblioteca. Si en este paisaje solo somos figurantes, ¿qué se supone que tenemos que hacer ahora?
Pequeñas escenas ambientadas en el Japón más rural que pueden leerse por separado, aunque presentan cierta continuidad. Una lectura sosegada para los que nos gusta el manga más intimista y personal fuera de las grandes series.
Es mas interesante como un documento histórico y cultural del Japón de mediados del siglo pasado, de un país que se recupera del ataque más barbárico en la historia cometido por el ser humano, las bombas nucleares que detonó EUA en la isla.
Mi primera lectura de 2023. Un manga que me han traído los reyes (junto con La mujer de al lado, del mismo autor)
No conocía a este mangaka y me ha chocado un poco. Las primeras historias contienen cierto toque de crueldad (no excesiva, no extraña... casi cotidiana) que me descolocaron un poco, especialmente la historia La salamandra que me hizo abandonar la lectura directamente; me pareció terrible.
Con las siguientes historias cambia el tono, y pasa a ser casi autobiográfico (que no sé si lo serán). Cuentan anécdotas cotidianas de viajes, excursiones, costumbres con un protagonista ajeno que observa a los habitantes del lugar implicados en los acontecimientos relatados y nos transmite su sorpresa, o indiferencia, o curiosidad, según lo que relate.
Son historias con un dibujo sencillo de las personas, y más profuso cuando se trata de la naturaleza. Se lee rápido y la mayoría de las veces con una leve sonrisa en la boca (salvo la historia mencionada más arriba). Un buen inicio del año lector
Reto Popsugar Básico 9: Un libro con un color en el título
Quizá la más floja de las recopilaciones de Tsuge editadas por Gallo Nero. Contiene los relatos más simplones, insulsos y tontitos de entre todos. Lejos quedan esos cuentos oscuros, oníricos y desquiciados que le caracterizaban. Nada que sobrecoja, poco que verdaderamente emocione.
no es el primer libro que me leo de esta editorial y no me terminan de convencer las obras que publican, el principio me gusta, pero va perdiendo la magia y el final ya es pesado y aburrido