Escritos con una triple escafandra de ficción, crónica y ensayo, los textos de Drenajes se sumergen en algunos momentos claves de la historia del agua en México para emerger de ahí con un ramillete de maravillas literarias. Desde las obras hidráulicas impulsadas por tlatoanis aztecas, reyes texcocanos y presidentes priistas, hasta los trasvases kilométricos que abastecen a las megalópolis del siglo xxi, pasando por cañerías subterráneas, ríos contaminados y la desecación de cuencas hidrográficas como resultado de megaproyectos virreinales, agroindustriales, inmobiliarios o energéticos, los hitos visitados en este libro conforman un mosaico que muestra los usos y abusos del agua en este país, así como un recuento de los beneficiados y damnificados de esos procesos. Al mismo tiempo, reafirmando su irrenunciable vocación literaria, la investigación se ramifica en un delta que conduce a inesperados finales de cuento, perfiles de personajes delirantes, digresiones poéticas, honduras filosóficas y reflexiones atípicas donde la mirada, tras el avistamiento de las profundidades, es capaz de ver orillas antes ocultas por la niebla.
Drenajes, tercer libro de ensayos de Diego Rodríguez Landeros, continua la línea literaria de investigación sobre la crisis hidrológica en México que el autor ha realizado, cuya primera parte es la novela Desagüe, publicada también en Scribd Audio.
Libro líquido y asombroso que juega bajo las reglas de Hiriart: el único compromiso del ensayo es no aburrir. La independencia autoasumida (lo revelan sus credenciales de "fósil", de "eterno estudiante") le regala una ligereza hermosa. Y el compromiso neurótico, obsesivo, y el arduo trabajo de investigación, resulta en una erudición amplia, muy amplia, mucho más amplia que la "yo" y que la "nosotras". Preocupado. El autor no está simplemente curioso, sino preocupado.
Dice la cuarta de forros que es una escritura líquida. De acuerdo. (Por cierto, es maravilloso que la mención a Bauman sea sutil y, de hecho, se incline hacia el puntillismo, otra forma del agua). Sí, es líquido, y adopta la forma del recipiente. Es redondo (narrativamente), a veces es denso, tóxico, y a veces diáfano y dulce. Adoro este libro, es una celebración de la curiosidad, del movimiento, de eso que nos enlaza sin que nos demos cuenta.
Diego Rodríguez nos regala un libro que nos sumerge a la historia de los drenajes de la Ciudad de México.
Una historia que huele a corrupción, a falta de planeación y a ideas higienistas exportadas, a expensas del secado de ríos, entubamiento de manantiales, pérdida de lenguajes y desgaste de territorios.
Quien vive en la Ciudad de México tendría que leer este libro para re- vivir en la melancolía de transitar en calles y viaductos que llevan el nombre de ríos difuntos y rememorar el olor de la primavera que acarrea la inmundicia de un país sin memoria hídrica.
combina la narrativa con la no ficción de una forma tan suavecita tan interesante me encanta que habla del agua desde lo político, cultural hasta lo más ingenieril, quiero ir a visitar todos los lugares que menciona y mantener viva la memoria territorial de los ríos y lagos del valle de méxico gracias por hacer de las tuberías y del alcantarillado lo más fascinante, poético y grotesco
Ensayos en torno al desperdecio, a lo escatológico en términos generales y en particular al sistema de drenajes de la Ciudad de México, su historia, su desarrollo y el impacto que ha tenido, tanto a nivel social como ambiental su funcionamiento (y la desecación del sistema lacustre del Valle de México). Es de destacar el hincapié que Rodríguez Landeros hace sobre la violencia que desde el poder en México se ha ejercido sobre las poblaciones que han sufrido ese sistema de drenajes, como una muestra escreticia de lo que es capaz el poder contra quienes se encuentran por debajo de él.
"El único compromiso del ensayo es no aburrir", como dice una cita en las últimas páginas y vaya que este libro no me aburrió en ningún momento. Me quedé pensando mucho en cómo el agua se mueve en mi ciudad, una ciudad atravesada por barrancas y la putrefacción de la zona industrial. También me quedé pensando en ese mastodonte llamado Estado de México y cómo ha sido drenado por la cdmx. Termino mi lectura entre curiosidad, anhelo de zambullirme en un cuerpo de agua y envidia de poder tirar citas y anécdotas como lo hace este autor.
Este ensayo es una maravilla, leerlo me ha sorprendido y divertido tanto (he reído bastante). Es de esos libros que te dicen "ahuevo chismesito" pero se nota el trabajo de investigación que hay detrás, la historia del agua en la Cuenca de México y la desecación de los lagos tiene muchas vertientes así como los ríos y no es sorpresa que todxs estemos implicados en las historias de un paraíso perdido.
Al final del libro el autor declara su idea del ensayo: utilizar todo lo que se tenga a mano para atrapar al lector. Los drenajes podría ser una buena metáfora del propio pensamiento por las conexiones, los desechos, lo que se queda, etcétera. Es el tipo de ensayo que me gusta y se me fue muy rápido. Lo recomiendo.
Muchos datos. Muchos datos que desconocía. Muchos y necesarios datos.
Sumergirse en la historia de nuestros drenajes es llenarse no sólo de heces y aceites, también; de sangre por la muerte de mantos, lenguas y poblaciones de donde el agua se saquea.
Una lectura que frustra por la verdad y la ignorancia de la historia, pero que se goza por la manera en la que se cuenta.
Me gusto muchísimo. Es una fantasía como teje este texto y nos muestra como el "sistema de drenaje" atraviesa tantas aristas de nuestra sociedad. Lo político, lo personal, lo artístico, lo histórico. Me lo pase genial con este libro.
Una obra que, siendo habitante del Valle de México, sugiero que toda persona (habitante de CDMX y alrededores) debe leer. Profundiza en los aspectos clave para entender de dónde surgen casi todos los problemas de agua que se tienen en la zona centro de México.