LOS CUATRO HÁBITOS DE UN GUERRERO TOLTECA: TÉCNICAS DISRUPTIVAS PARA TRASCENDER NUESTRAS LIMITACIONES, OPTIMIZAR LA SALUD Y VENCER NUESTROS MIEDOS. ... (Conocimiento TOLTECA)
El legado cultural de los antiguos mexicanos se concentra en la esencia de sus técnicas para elevar el nivel energético de los seres humanos, o como se conoce de forma prosaica entre los «nagualizar o tonalizar la materia, es decir, sacralizarla, energizar nuestra propia realidad, tornarla radiante de energía», neologismos que por cierto, mi mentor se negaba a pronunciar de forma oficial por considerarlos términos informales, pero a fin de acceder a una mejor comprensión nos pueden ayudar de manera indiscutible, y en consecuencia alcanzar un mejoramiento significativo de la propia vida en todos los ámbitos. Por fortuna, estas técnicas se mantuvieron vivas gracias al afán de las Escuelas de pensamiento que conservaron su estilo de vida como el medio más idóneo de perpetuar el auténtico conocimiento Tolteca y por la transmisión de su legado a través de una línea discipular o tradición oral. Mi mentor enfatizaba la necesidad de fortalecer el metabolismo para acondicionarlo en la generación de energí «El mundo de los fenómenos o el mundo del nahualli , se encuentra detrás del telón de los acontecimientos transitorios o temporales y cuando este mundo agote sus probabilidades se nos presentará como prueba final, enfrentar nuestra propia muerte. ¿Acaso tenemos la fortaleza y energía necesaria para trascender un acto que por encima de todo nos demanda integridad energética? ». Para mi mentor el mundo pasajero de la vida diaria era la plataforma ideal para templar nuestro espíritu con cada reto en nuestro caminar hacia la consecución de cualquier meta por ambiciosa que pudiera parecer. Su lógica era muy si somos capaces de enfrentar los retos de la vida social con parsimonia y el espíritu libre de la consciencia, no sería ningún problema salir victorioso de la prueba final de Mictlantecuhtli. Para él, la consciencia era sinónimo de voluntad y esta era una virtud que siempre debería estar en constante manifestación para hacer de nuestra vida una obra de arte, de ahí el sentido cabal del rango de calidad humana que posee un Tolteca al modelar su propia vida con el distintivo de su propia originalidad, crearse a sí mismo un tonalli , es decir, irradiar energía en su destino propio. Para esta finalidad era necesario romper los paradigmas de una vida predecible y monótona, en consecuencia, sometía sus hábitos de vida a un escrutinio constante de fluidez e impredecibilidad. Mi mentor afirmaba que un Tolteca es un nuevo espécimen de ser humano, dispuesto a transmutarse de modo perenne, extendiendo su energía hasta donde su voluntad guerrera se lo demandara, rasgar el cielo con el poder de su energía, ir más allá, diferenciarse de ser una especie conformista, dispuesto a trascender los procesos cíclicos de nacer, crecer, reproducirse y morir. La vida de un Guerrero del Conocimiento es básicamente inyectar a cada uno de nuestros actos la energía y la pasión por conocerse a sí mismo, eso lo dota de un poder personal que bien puede canalizar hacia cualquier dirección, meta o ideal de superación ¿Cómo mantener en constante ebullición los efluvios de nuestra pasión a fin de no desfallecer durante el proceso hacia una meta o ideal de vida específico? He aquí la pregunta que este breve y humilde tratado se propone responder.
Es un libro mayoritariamente informativo sobre ciertos hábitos y sus beneficios respectivos, lo cual lo hace un poco más difícil de leer con respecto a los dos anteriores de la trilogía. El contenido está muy bien explicado con bases científicas y contenido cultural. Me encantó la importancia del Atlxinolli o “agua quemada”, una práctica que de seguro seguiré en mi vida. El baño de aire y la importancia del Yoalli Ehecatl también me parecen muy interesantes. Fuera de las prácticas el autor explica la relación del autoconocimiento para adoptar la “identificación propia con el universo”. Me encantó, nunca había concebido ese planteamiento.