Mi suegro me prestó este libro creyendo que me podía interesar el último capítulo en el que se hablaba de la fundación de la Bolivariana. Él estaba en lo correcto. Y no solo me interesó tanto el capítulo sino que me pareció tan agradable el estilo con el que Jaime Sanín narra sus crónicas de Medellín que decidí leerme los demás capítulos, esta vez en orden.
Como lo dice el mismo autor en la introducción, no se trata de una obra de historia, ni de una de periodismo, sino de una crónica que busca incorporar los elementos de una y otra sin dejar satisfechos ni a los historiadores ni a los periodistas. Pero que joyita de libro. En él, Jaime Sanín recorre diferentes momentos de la historia de la ciudad y del departamento, contando, a manera de anécdotas o de chismes varios de sus hitos y la vida de muchos de sus personajes.
En el libro resaltan los valores de Sanín. Su catolicismo y conservadurismo. Su vocación social a través de las cuestiones laborales. Su interés por derecho (la profesión que estudió) y por el periodismo (la profesión que ejerció). Y, sobre todo, su amor por Antioquia. Este librito, sin duda, da un magnifico y encantador contexto a la Medellín de principios del siglo XX.