Era una mañana de niebla cuando el merlín dejó a Arturo en la puerta de Kay. También lo era cuando vio la piedra y arrancó la espada. Cuando se la entregó a su hermano. Cuando dejó de oír al bosque. Cuando Camelot se diluía en las sombras del agua. Cuando Kay recogía la espada y la corte oculta también estaba mirando; el bosque, sus seres.
Siempre un Arawn en el trono, siempre un Lanzarote en el lago. Siempre Arturo y el destino.
Todo hilado, como de costumbre en Verónica. Prosa poética, maravillosa. Cada frase esconde algo. Cada capítulo enseña mil cosas. Precioso, simplemente precioso.
Me encantó Noche en Tintagel y estaba entregada a la espera de que siguiese Verónica escribiendo historias ubicadas en los personajes de la novela artúrica. Todos los elementos y caracteres que otorgaba a sus personajes que me cautivaron y encontré muy interesantes, en esta novela se repiten y van mucho más allá. Cada vez que veía la mínima referencia a típicos personajes artúricos mi cabeza hacía fuegos artificiales por como estaban incrustados en esta historia que, siguiendo exactamente el mismo esquema que la anterior, se mueve entre dos mundos o entre dos lados de la realidad.
Sobre el estilo de escritura de la autora mi opinión es la misma que la que di en Noche en Tintagel, usa la metáfora y el tono lírico de una forma que no queda nada artificiosa y evoca perfectamente a las leyendas épicas. Lo bonito de las historias del folklore o leyendas es que son eternas como la humanidad, son algo completamente humano y tratan temas que siempre lo serán, por eso me parece interesante que siguen escribiéndose a lo largo de los siglos mutando y no sintiéndose anacrónicas. Puedes leer estos libros sin tener ni idea de las historias del Rey Arturo y disfrutarlos perfectamente, aunque bien es cierto que se aprecia de formas distintas cuando ves el juego con los personajes y leyendas en distintos escenarios.
La historia consigue completamente atraparte con las intrigas y las distintas capas de los personajes y sientes que las 264 páginas vuelan. En esta historia tendremos muchas verdades que se van desvelando e hilando entre ambos libros y en este propio sólo. A mí me ha seguido dejando ganas de más.
“Como los merlines, como las damas del agua, como el Arawn y su Lanzarote. En Este Lado, nada puede durar, pero debe permanecer”
Ufff, esto me ha gustado muchísimo. Va directo a mi pila de favoritos. Usa un estilo lírico que no resulta recargado sino poético y que engancha y te va "ralentizando" según lees, obligándote a disfrutar de lo que tienes delante, a pausarte al ritmo de la novela. Tiene un mérito brutal que consiga hacer eso sin perder el ritmo ni el objetivo. Va desvelando la trama de a poquitos, deshilachando verdades por aquí y por allá. Si alguna pega se le puede sacar es que el final sea un tanto abrupto, pero creo que esa es parte de su magia también. Tiene que acabar todo lo que permanece y eso un contraste que existe no sólo en la historia, sino también en el soporte que la narra. Y que hay que saber MUCHO de la mitología artúrica (infinitamente más que yo) para poder incrustar el mito en la historia, retorcerlo para adecuarlo a la trama, que no se pierda ni un ápice y quede una historia nueva y a la vez antigua. Por favor, que Pazos escrita todos los mitos artúricos que quiera que yo me los meto PEC. De hecho ya llevo la mitad de Noche en Tintagel, así estamos.
Siempre había sido un niño triste Arturo, o quizá habían forzado la tristeza dentro de él. Si no hubiese sido hijo de quien era, habrían enviado a un galeno a tratar su melancólico temperamento
Sería un 4.5 realmente. Me ha gustado MUCHO. Aquí tiene más peso la ambientación fantástica que en Noche en Tintagel, con un toque muy oscuro y tenebroso, tanto que a veces roza el terror. La pluma de la autora es rica, lírica, detalla con precisión el entorno y al mismo tiempo lo entreteje con misticismo, como si estuvieses en medio de una duermevela. A veces no sabes qué es metáfora y qué es real. Es increíble como puede describir de una forma tan bonita escenas escabrosas. Me he sentido como si estuviese viendo una película de fantasía de corte medieval de los 80, con colores y calaveras, prendas brillantes y criaturas de pesadilla. El tema principal de la novela es el destino, al igual que la anterior. La lucha por evadirlo, aunque se vea la derrota de lejos. Me gusta como Verónica Pazos ha conseguido retorcer la leyenda artúrica, respetando los elementos principales, hasta dotarle de su propio toque. Los personajes resultan muy humanos (Arturo por ejemplo. Me ha sorprendido que aquí sea un muchacho que teme lo que le espera) tienen un buen desarrollo pese a la longitud del libro. Además me ha gustado como va introduciendo a cada uno de ellos. Mi único "pero" es que el final me resulta abrupto y te deja con mil preguntas. Eso ya es algo más personal, puesto que creo que en este tipo de historias es mejor no explicar y que quede todo en el aire. Aun así, es una historia que he disfrutado muchísimo y que me ha dejado con ganas de seguir leyendo reinterpretaciones del ciclo artúrico. Y como siempre, recomiendo muchísimo a la autora, porque se nota el trabajo de documentación que hay detrás y la cantidad de simbología que enriquece la novela.
No creo que esté mal escrito y la pluma de Verónica ya me encandiló en "Noche en Tintagel", simplemente los elementos mágicos y oníricos que se entrelazan en las tramas no los he sentido tan bien resueltos como en Tintagel.
No he conectado con ninguno de los personajes tampoco así que se me ha ido haciendo cuesta arriba todo el entramado que tienes que resolver relacionado con ellos, el mundo y su destino. Normalmente, me gustan los libros que tienes que unir puntos por ti mismo, que te hacen pensar al respecto, pero este no ha sido el caso, sino que estaba bastante confuso durante gran parte del libro y el final... el anterior me pareció abrupto, esté me ha dejado descolocado directamente.
Es probable que no haya entendido el mensaje o la historia del libro o simplemente no fuera para mí en estos momentos. Seguiré leyendo a la autora en el futuro porque me fascina el Otro lado que ha creado, como dota a sus personajes con unos pequeños gestos de una personalidad deslumbrante, como su pluma nos hace deslizarnos por esos mundos y sentirlos en nuestras carnes.
Un poco más confuso que el anterior, pero igual de mágico, de oscuro, de enigmático. La prosa de Verónica, el pesimismo y la tristeza de sus personajes y lo bien que están construidos me da vida.