Saggi è una parola riduttiva, lo scrittore americano è un pugile di carta e negli scritti di questo libro attacca, propone, prende a martellate la realtà che fa acqua da tutte le parti. Don DeLillo non risparmia nessuno, cerca di riempire i vuoti delle Torri Gemelle, uno dei primi a prendere parola sul disastro terroristico americano appena pochi mesi dopo l’attentato. Scrive di libri, di storie mezze dimenticate che si trasformano in romanzi, di artisti nudi in gabbia, di Frank Sinatra e J. Edgar Hoover. Don DeLillo ci lancia nella Storia senza paracadute, un salto nel vuoto dentro una cascata di carta.
Donald Richard DeLillo is an American novelist, short story writer, playwright, screenwriter and essayist. His works have covered subjects as diverse as television, nuclear war, the complexities of language, art, the advent of the Digital Age, mathematics, politics, economics, and sports. DeLillo was already a well-regarded cult writer in 1985, when the publication of White Noise brought him widespread recognition and the National Book Award for fiction. He followed this in 1988 with Libra, a novel about the Kennedy assassination. DeLillo won the PEN/Faulkner Award for Mao II, about terrorism and the media's scrutiny of writers' private lives, and the William Dean Howells Medal for Underworld, a historical novel that ranges in time from the dawn of the Cold War to the birth of the Internet. He was awarded the 1999 Jerusalem Prize, the 2010 PEN/Saul Bellow Award for Achievement in American Fiction in 2010, and the 2013 Library of Congress Prize for American Fiction. DeLillo has described his themes as "living in dangerous times" and "the inner life of the culture." In a 2005 interview, he said that writers "must oppose systems. It's important to write against power, corporations, the state, and the whole system of consumption and of debilitating entertainments... I think writers, by nature, must oppose things, oppose whatever power tries to impose on us."
Leí al hilo dos ensayos de Don DeLillo, en preparación para empezar con sus novelas más importantes. El primero, "Contrapunto", me pareció maravilloso. Este de aquí, descrito por otro reseñista, atinadamente, a mi parecer, como un maquinazo, fue escrito al calor de los acontecimientos descritos: los atentados contra las torres gemelas en septiembre de 2001. Es verdad que hay algún momento de genuina calidad humana en su escritura, sobre todo, al recoger los testimonios de algunas víctimas. Pero el autor se deja llevar por la demagogia gringa, y termina acercándose demasiado al panfleto pro-americano como para ser realmente literatura.
Quizás en su momento estuvo bien pero ahora mismo ha quedado desactualizado en muchos sentidos. Si hubiera sido más lejano, más detallista o se hubiera revisado, posiblemente estaríamos ante una gran crónica pero no es el caso http://entremontonesdelibros.blogspot...
La portada me llamó la atención y un poco la sinopsis, pero no fue lo que esperé. Suponía que habría más perspectiva y detalles de lo ocurrido el 11-11, pero no fue así...
Una decepción del tamaño de la expectativa que tenía por leer por primera vez a este autor. El peor libro que leí este año, de los ocho capítulos solo el primero me interesó. No lo recomiendo.
Don DeLillo es un escritor norteamericano que no necesita presentación. Nos ha dado múltiples obras que reflejan la postmodernidad americana, la política y los medios de difusión como dispositivos de poder, y retomando estos puntos en sus ensayos; que no hacen de lado su estilo literario ni lo crítico en sus frases. Sin embargo, En las ruinas del futuro, que fue escrito en el momento de la tragedia más grande para los gringos, tiene una pronunciada inclinación por el discurso victimista de su sociedad, la cual describe como una metrópolis cosmopolita donde los límites para la vida son difusos, líquidos, fútiles, pero que, sobre todo, se enorgullece de su tecnología de primer mundo, consolidada a través del ideal randniano de los edificios babilónicos; una tecnología que destruye a los seres humanos, aquellos que todavía viven bajo un espectro de tradiciones y creencias de antaño. Sí, Estados Unidos, principalmente Nueva York, alberga a todo tipo de gente y sus costumbres, pero las discrimina y marca las diferencias sociales al imponer estas imágenes de hierro, al vulnerar al migrante y transformarlo en ciudadano de segunda clase; uno que, incluso, se vuelve ambulante y recorre la ciudad vendiendo comida rápida o baratijas, contemplando a la gente que pasa apurada por las calles interminables y mirando las oficinas que los esperan en los edificios, porque no hay un cielo que puedan contemplar. La caída de las torres gemelas destruyó, en parte, esa sociedad, pero a cambio les dio el recuerdo de un panorama de antaño, mucho antes de su etapa colonial y la invasión británica; de tiempos anteriores, cuando sus indígenas, al caer la noche, podían hallar la verdad en los astros, en el universo mismo. Les dio una mirada al cielo. Un instante donde puedes sentirte insignificante ante lo vasto e inalcanzable que es. Incluso, si uno lo piensa de cierto modo, puede entender la grandeza de la frase “Allahu Akbar” de los musulmanes. Pero, lastimosamente, pocos norteamericanos pueden entenderlo. No existe el tiempo en una sociedad alienada por la tecnología. Don DeLillo lo entendió, y quizá fue la incertidumbre del momento o la desinformación de la década lo que lo llevó a relatar el suceso del 11 de septiembre con una perspectiva simplista y arbitraria del conflicto.
DeLillo è DeLillo e non serve aggiungere altro: "Nelle rovine del futuro" raccoglie alcuni saggi del gigantesco autore statunitense, dalla pagine memorabili nei giorni immediatamente successivi all'11 settembre (in cui riconosciamo i primi respiri de "L'uomo che cade") alle riflessioni sul rapporto fra narrativa e realtà, fino alle parole dedicate alla memoria che, prendendo in prestito un celebre episodio sportivo come in "Underworld", illuminano su arte, storia, pensiero.
Serve però aggiungere che tutto ciò - che è assolutamente il motivo per leggere il volume - "Nelle rovine del futuro" è un prodotto editoriale Marotta & Cafiero davvero curato, adeguatamente creativo nello sviluppo e nella produzione, delicatamente illustrato e che, fin dal primo sguardo caduto sull'angolo tagliato dell'edizione, mi ha del tutto conquistato.
Ha aiutato che il mio sia stato un acquisto vacanziero in quello scrigno che è la libreria From Outer Space di Civitanova Marche, che ci ha riempito gli occhi, il cuore e mezza valigia non prevista.
Una buena obra pero cortita, que se explaya poco en el tema. Quizás, a día de hoy, con toda los información que hay del asunto se nos queda un poco en nada, algo insustancial. Hay que tener en cuenta que fue escrita en el momento. Para mí gusto la mezcla entre anécdotas y libertad literaria para explicar los alrededores por los que iba o describía mezcla mal, no los explica de la manera necesaria como para sentirnos en el lugar, se me queda algo corta. O le falta melosura o le sobra descripciones. Pero sea como sea, sentí que me quedé a medias con todo lo que intenta decir, explicar y contar.
Me quedé a medias.
En fin, una obra ligera de Derillo para leer rápidamente y meterte un poco en situación, pero sólo la puntita.
Se puede entrever la grandeza de Delillo en algunas partes pero las ideas se sienten muy poco desarrolladas. Muy interesante como pone la tecnología y la religión en contraste con las épocas y las intenciones, pero no se puede evitar quedar con la sensación de que falta algo en el ensayo, especialmente en los conceptos básicos del tema abordado. Por ejemplo, no logra capturar por completo el horror de los eventos. Sin embargo, como reacción a los atentados es entendible, Delillo lo aborda como es de esperarse, desde el punto de vista de un escritor americano.
Il contenuto è buono e ci mancherebbe che fosse il contrario: Don Delillo è pur sempre Don Delillo. Le mie uniche note (negative) vanno all'edizione: Don Delillo è sempre Don Delillo, ma 14 euro sono sempre 14 euro. Decisamente troppi per poco più di 100 pagine annacquate con immagini e gigantografie di frasi estrapolate (in modo fastidioso e inutile) dai brevi saggi che si sono appena letti. Insomma, un libro che nel complesso puzza un po' troppo di operazione di marketing. Non mi è piaciuto il formato stretto e allungato delle pagine, che con la carta molto spessa e rigida rendeva il libro difficile da tenere aperto. Non mi è piaciuto nemmeno l'angolo tagliato delle pagine: una cafonata.
Es escaso en todos los sentidos. Como crónica, apenas va más allá de la anécdota; como muestra de lo que implicó la caída de las torres gemelas, huele demasiado a patriotismo.