como decía en un tuit hace un rato, si os gusta la cultura pop, la farándula, la maquinaria de la industria musical y además tenéis buen gusto: deberíais leer este libro
sigo sin asumir muy bien cómo es posible que ese señor al que escuchaba mi padre en el coche, en el móvil, en la bodega (lo cual me generó durante mucho tiempo rechazo, porque las adolescentes somos así con las cosas de los padres), sea literalmente el artista más famoso que ha dado este país y a la vez no saber prácticamente nada sobre él (supongo que tiene que ver también un poco con esa movida tan típicamente española de rechazar de plano lo “”nuestro”” por considerarlo rancio)
durante un tiempo, como decía, rechazaba (como sospecho también lo hacía Hans Laguna) que lo que Julio Iglesias hacía podría tener un valor musical; sin embargó, cuando lo escuché más acompañando a mi padre, cuando le descargaba canciones y le grababa discos para que los escuchara en el coche y, sobre todo, cuando mi padre ya no estaba, entendí
evidentemente el personaje de latin lover - mujeriego - vividor no ha envejecido nada bien y me encuentro con muchísimos conflictos internos pues, de ser Julio Iglesias un cantante nacido hace, no sé, 20 años, me negaría en rotundo a saber nada de él
así que bueno, me tomo la licencia de vivir en este conflicto, seguiré afirmando que mataría por un concierto de Julio Iglesias y no pararé de hablar de este libro durante los próximos dos meses (seguro que se alarga)
ah! algo que no me ha gustado al principio es el empeño de Laguna en derribar el mito y en ofrecer una narración más realista de los hechos, que desde mi punto de vista es irrelevante (aquello de “a veces hay que sacrificar la verdad en nombre de la fantasía) pues de no ser así, quizá ni este libro habría tenido lugar (y dice Julio que “si tengo que elegir entre la realidad —mi vida de verdad— y la leyenda —lo que las gentes piensan—, me quedo con la leyenda”)
si que es verdad que años más tarde declara que “toda leyenda está siempre mucho más cerca de la mentira que de la verdad, las leyendas son una mierda, hombre, lo bonito es que te quieran de verdad”.