Convertí en justicia mi memoria porque mi recuerdo es más fuerte que tu olvido
Carlota es una jueza de éxito, independiente, racional y con una carrera consolidada, contrasta su vida privada con la luz de su desarrollo profesional que esconde en las sombras un estigma que descubrió cuando tenía doce años, al enterarse de que es la hija bastarda de su padre. Esta palabra, más que un insulto, se convierte en una herida que nunca cierra, crece con una identidad fracturada basada en la imagen distorsionada de la familia que nunca tuvo y anheló.
La novela se desarrolla alternando entre los años 60 y 2015, en ese recorrido temporal, descubrimos a Zenobia, abuela de Carlota y diseñadora de joyas, un personaje luminoso, que rompe con los moldes tradicionales del rol femenino en la España de los años 60 y 70; al señor Balmaceda, padre de Carlota y razón de esta historia, pues es el hombre que vivió entre dos mundos: el de la familia legítima y el de los afectos ocultos. La madre de Carlota, mujer dura, marcada por el resentimiento. Julia, su hermanastra, personaje secundario importantísimo ya que funge como catalizador del reencuentro. Otros menos dignos de mención como Carlos, Enrique y Maribel, importantes, necesarios, pero tendrás que leer sobre ellos, eso sí, mención honorífica a Cayetano y esa plática con su hija.
Sánchez-Garnica nos muestra cómo las mujeres vivían atrapadas entre la doble moral y el qué dirán y entreteje con maestría los hilos de la memoria personal y colectiva. Verás, en el Madrid de los años 70, la violencia doméstica era invisible, los matrimonios eran pactos sociales más que afectivos, y el aborto clandestino era una realidad silenciada, ella no solo lo narra, lo denuncia. Frases como “todo fachada, una buena imagen cara a la galería, pero de puertas para adentro la convivencia era un auténtico infierno” nos recuerdan que la historia oficial rara vez coincide con la historia íntima.
Publicada en 2016 y galardonada con el Premio Fernando Lara, me parece que más que una historia de intriga emocional es un retrato histórico de la España que aprendía a vivir entre el franquismo y la modernidad. ¿Puede el perdón reconstruir lo que el silencio destruyó? ¿Es posible reconciliarse con un pasado que nunca fue tuyo? ¿Qué papel juega la verdad en la construcción de la identidad?
Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido es como una joya antigua encontrada en un desván: su brillo está opacado por el polvo del tiempo, pero al pulirla, revela una historia que no solo embellece, sino que duele. Es una novela que nos recuerda que el pasado no se supera, se comprende. Y que a veces, la memoria es el único testigo que puede dictar justicia.