El autor de este libro pasó de trabajar en el mundo editorial, dar clases de interpretación actoral y estar bien considerado, a ser bipolar, con vida de bipolar, con pensión de bipolar. Y ser mirado y tratado como bipolar; en algunos casos con desconfianza, en otros con paternalismo y casi siempre con recelo.
Esta obra valiente y sincera cuenta cómo el sentimiento de ineptitud social, junto a la cronicidad de la medicación parecen el camino marcado para alguien que ha sufrido una crisis mental grave. Es fácil que el diagnóstico se confunda con la esencia de la persona y se reduzca a una receta cómoda para millones de personas. A un diagnóstico. Con el valor emocional de lo vivido, este libro resulta tan intenso que rehúye la posibilidad misma de redención. Pero de eso se trata. De afrontar la soledad, el desamparo, con ayuda ajena, hablando, compartiendo la angustia. No de describir patologías ni de marcar con dudosos diagnósticos, sino de comprender, si se puede, y de aliviar el sufrimiento. Nada que ver con la autoayuda ni con la negación radical de la medicación, pero tampoco con una biomedicina pautada, inflexible y despersonalizada.
Solo la aceptación de la locura como parte del ser humano nos permitirá una mirada de ternura hacia los considerados locos, pero sobre todo hacia nosotros mismos.
Un ensayo que cuestiona el paradigma biomédico que rige en el ámbito psiquiátrico. Un mero diagnóstico, en una disciplina tan compleja e incierta como la psiquiatría, puede, y en efecto logra, condicionar la vida de una persona cualquiera hasta límites insospechados en un principio, cuando el diagnóstico funciona como efímero paliativo frente a la incertidumbre del "qué me está pasando". Marcos Obregon, el autor del libro, lo vivió en primera persona y así lo cuenta. No es un panfleto antipsiquiatría. Es la experiencia humana de la quiebra narrada en abierto. Se recalca el importante papel de los vínculos, imprescindibles en la recuperación y mantenimiento de la salud mental, tanto de quienes han sufrido un episodio de rotura como de quienes no, porque en todo ser humano anida la locura, presta en cualquier momento a manifestar su presencia. El círculo social como sostén y una apelación a una psiquiatría más humana y personal, más abierta y tolerante, más dialogante y atenta, son los dos temas que sostienen el discurso de Marcos, al que hay que agradecer la franqueza y la generosidad de compartir con todos las reflexiones y conclusiones a las que llegó después de un viaje de años por el lado más frágil de la existencia.
Imprescindible! En Marcos sap transmetre en primera persona de forma molt clara, entretinguda i entenedora, el que moltes pensem i sentim sobre la salut mental i no sabem com descriure. Es palpa el treball de reflexió que ha fet en Marcos per elaborar aquest relat. És un d'aquests llibres que agraeixes que existeixi i que hauria de llegir tothom!