Un alegato contundente y desgarrador contra el sinsentido de la guerra. Tokio, marzo de 1945. Enjambres furiosos de bombarderos vacían sus vientres plateados reduciendo la ciudad a un páramo de cenizas, mientras las vidas de sus habitantes prosiguen, contumaces y desgarradas, en su caótico devenir. Hombres vacíos de esperanza que viven por inercia abrazados a la tragedia; mujeres cuyos cuerpos palpitan de deseo bajo el estruendo de las explosiones y el calor abrasador de las bombas incendiarias; viejos decrépitos ávidos de miseria que se recrean en la devastación y en los cadáveres calcinados. Y a miles de kilómetros, jóvenes soldados en la flor de la vida estallan como perlas al arrojarse en los brazos de la muerte. Un alegato contundente y desgarrador contra el sinsentido de la guerra. Sakaguchi Ango sacudió los cimientos de la sociedad japonesa de posguerra con su escritura desafiante, iconoclasta y lúcidamente provocadora. «Nadie como Ango ha sabido captar la magnitud de la devastación física y espiritual que supuso el bombardeo aliado de Tokio en 1945». Donald Keene Ango capturó con brillantez la esencia de su época como ningún otro escritor en toda la historia de Japón.
From Niigata, Sakaguchi (坂口安吾) was one of a group of young Japanese writers to rise to prominence in the years immediately following Japan's defeat in World War II. In 1946 he wrote his most famous essay, titled "Darakuron" ("On Decadence"), which examined the role of bushido during the war. It is widely argued that he saw postwar Japan as decadent, yet more truthful than a wartime Japan built on illusions like bushido. Ango was born in 1906, and was the 12th child of 13. He was born in the middle of a Japan perpetually at war. His father was the president of the Niigata Shinbun (Newspaper), a politician, and a poet. Ango wanted to be a writer at 16. He moved to Tokyo at 17, after hitting a teacher who caught him truanting. His father died from brain cancer the following year, leaving his family in massive debt. At 20, Ango taught for a year as a substitute teacher following secondary school. He became heavily involved in Buddhism and went to University to study Indian philosophy, graduating at the age of 25. Throughout his career as a student, Ango was very vocal in his opinions. He wrote various works of literature after graduating, receiving praise from writers such as Makino Shin’ichi. His literary career started around the same time as Japan’s expansion into Manchuria. He met his wife to be, Yada Tsuseko, at 27. His mother died when he was 37, in the middle of World War II. He struggled for recognition as a writer for years before finally finding it with “A Personal View of Japanese Culture” in 1942, and again with “On Decadence” in 1946. That same year, the Emperor formally declared himself a human being, not a god. Ango had a child at 48 with his second wife, Kaji Michio. He died from a brain aneurysm at age 48 in 1955.
Después de haber leído "En el bosque bajo los cerezos en flor" mis expectativas con Ango estaban altas. Ango era conocido por ser un importante escritor de posguerra, crítico con el nacionalismo japonés y una voz rebelde de la época.
Yo esperaba que, en esta antología de relatos de ficción de posguerra, fuera a encontrar una mezcla de ese fantástico narrador que es Ango y de su visión crítica sobre el Japón de su época, pero me he llevado un chasco. A pesar de que si está el atrevimiento, este acaba enterrado bajo una prosa que me ha dejado frío y que para nada está a la altura de sus otros relatos de corte más fantástico.
Ninguno de los relatos me ha cautivado y, con la visión de la mujer que mantienen, me han hecho arquear una ceja más de una vez. Yo en cuanto un autor empieza a hablar de prostitutas y confundir el deseo sexual con el trabajo sexual me irrito. La fantasia masculina de la prostituta como la mujer promiscua consumida por el placer es una que me produce especial desagrado. Ya me pasó con una novela de Nagai Kafu: "Una extraña historia al este del río" que, con su obcecación por las prostitutas retratadas bajo la visión masculina, me costó terminarla.
La premisa del relato de "Una mujer y la guerra", un amor que solo puede subsistir mientras dure la guerra, me parecía prometedora. Pero los apuntes desacertados y machistas, la sensación de repetición en el relato y el rol de la mujer promiscua como prostituta y su respectivo análisis de su "naturaleza adúltera", acabaron por arruinarme la historia.
Una pena, pero bueno, siempre podré volver a refugiarme bajo la sombra de los cerezos en flor.
Relatos protagonizados por personajes tan habituados a la destrucción que les rodea a diario que acaban seducidos por ella, disfrutando de las bombas, el fuego y las cenizas como si fueran un elemento más. Una voz perturbadora y diferente capaz de acercarnos a la intimidad de las personas durante una guerra.
Leer a Sakaguchi siempre es duro, tiene un estilo único que seduce rápidamente con su reflexividad y soltura, pero su visión crítica es siempre afiladísima y genera incomodidad y perturba, cautiva y repulsa a la vez y nunca se anda con ligereza. A mi ver es, sin duda, uno de los autores más impresionantes de las letras japonesas, así a secas y en general, sin periodos históricos ni grupillos, aunque, claro, se le asocia a la buraiha, que de por sí es uno de los círculos más potentes de las letras de la década pasada. En esta antología se reúnen varios relatos breves en torno a la guerra, uno de los temas que fue obsesión del autor y que es diseccionado sin miramientos, dolorosamente, pero manteniendo el lirismo característico de su estilo. La intensidad de vivir con esa violencia permanente, la influencia de su intensidad en las emociones y el estado sicológico de los personajes, la romantización y, al mismo tiempo, el absurdo de esta empresa, atraviesan las historias reflejando a su vez las tensiones de la idiosincracia nipona, ofreciendo un retrato íntimo y lúcido en que pronto su generación y las que le sucedieron reconocieron sus propios conflictos y malestar. Un texto imperdible para los amantes de las letras japonesas.
Así empezamos este libro de Sakaguchi Ango publicado por satori ediciones en el que encontramos 5 relatos sobre el día a día de los japoneses durante La Segunda Guerra Mundial.
Relatos desgarradores en los que encontramos como los japoneses sufren cada vez que escuchan un ruido a lo lejos, las relaciones desesperadas que entablan para no vivir el final en soledad, como se empieza a normalizar la idea de encontrar muertos a tu alrededor y seguir con tu vida o como es la vida de un soldado que vuelve a casa tras dejar su alma en el campo de batalla.
Un libro súper cortito que no llega a 200 páginas, que he devorado y que me ha hecho sentir mucha pena por todo lo que pasó en esa época . Aún así, leyendo estos relatos, es increíble ver cómo la sociedad japonesa después de todo lo ocurrido se levantó tan rápido y continuó caminando.
Os dejo por aquí otra fase que me dejó super boquiabierta:
<< Tanto daba si volvías o no volvías. Como puedes ver, la vida sigue>>.
Ango Sakaguchi fue uno de los autores, el más genial quizá, de la llamada “literatura de la carne”.
Este puñado de escritores buscaba responder, de distintas maneras, a la diatriba predominante —del periodo de entreguerras— entre la alabanza imperialista y la escritura proletaria.
Leemos así, en este volumen, cuentos que, como en el mejor Stevenson, se confunden con el ensayo (La idiota o Perlas) o que abordan la misma historia desde las perspectivas encontradas de sus protagonistas (Una mujer y la guerra, así como su continuación).
Ango Sakaguchi, al menos en este libro, aporta elementos contundentes para ser considerado un gran autor; el único detalle podría ser la falta de obras en nuestro idioma que lo avalen.
Me costó entrar en el libro, los primeros relatos no ponen muy bien a las mujeres, o al menos a esas que aparecen en el libro. Luego te va inundando la buena prosa del escritor, que junto a las descripciones que hace de la guerra y de los sentimientos en tiempos convulsos logra hacerte una idea bastante real de lo que fueron aquellos días de bombardeo, sin caer en dramas ni historias lacrimógenas. Es increíble cómo con pocas frases notas la magnitud de las sensaciones, de las destrucciones y del horror que toda guerra conlleva.
Los relatos de Ango Sakaguchi sobre la segunda guerra mundial y la miseria moral que inundó Japón tras el fin de esta son impactantes y tienen un estilo muy cuidado. El que da título al libro es esepcialmente potente y nos permite adentrarnos en el ambiente bélico del momento con unos personajes que tienen que aprender a vivir al día bajo una moral turbia. No todos los relatos están al nivel pero vale la pena leerlos para conocer otra vertiente de la literatura japonesa.