Una historia intelectual de la hegemonía que funcionó como la plataforma para lanzar la "guerra contra el narco": primero desde un plano simbólico y después como una campaña permanente de violencia organizada.
El fenómeno del narcotráfico en México ha estado siempre determinado por el lenguaje. Durante más de cuatro décadas, el sistema político mexicano ha logrado imponer la narrativa sobre el "narco" que la sociedad en general ha aceptado como la explicación dominante de los altos índices de violencia en el país.
Basado en una investigación de archivos oficiales, reportajes periodísticos, estudios académicos y producciones culturales sobre el tráfico de drogas, Oswaldo Zavala revisa el arco histórico del lenguaje en el que se inscriben el relato de guerra en nuestra sociedad contemporánea y la ilusión de organizaciones criminales como el enemigo doméstico.Dedica especial atención a las incontables novelas, películas, canciones, estudios académicos y piezas de arte conceptual que reiteran la misma narrativa que atribuye a los supuestos "cárteles" toda la responsabilidad de la corrupción y la violencia generalizada en México.
La guerra en las palabras busca articular una mirada por fuera de la hegemonía discursiva del "narco". La violencia -nos dice- es real, pero la explicación oficial dominante es un ardid político, una fantasía que ha permitido a las autoridades ejercer la más cruel política de gobierno en contra de la población, pero siempre legitimada por la reciclable trama de la "guerra contra el narco".
La guerra en las palabras (2022) de Oswaldo Zavala es un ensayo importante para comprender nuestro presente. No creo que exista un documento que desmienta, con una interminable lista de referencias académicas y periodísticas, la denominada "narconarrativa" oficial, la cual ha sido difundida conscientemente por el Estado mexicano, auspiciado por las retóricas militaristas de Estados Unidos. El libro se propone ser una historia intelectual: "Una historia de los usos situados del lenguaje constitutivo de textos significativos". De esta manera, Zavala reproduce y analiza los usos del lenguaje que terminó por construir una narrativa en pro-del militarismo.
El libro es un análisis sobre la historia lingüística y cultural del "narco": "El fenómeno del narcotráfico en México ha estado siempre determinado por el lenguaje" (p. 21). Para Zavala, el estado mexicano, en complicidad con la ideología estadounidense, construyó la narrativa y mitología del "narcotráfico" para instalar la política securitaria estadounidense, justo después de la guerra fría. Esa narrativa buscaba justificar la militarización no solo de México, también de países como Guatemala, Colombia y Chile. También justificó el extractivismo de zonas de importancia para intereses de las macroempredas extranjeras (Nestlé, Coca Cola).
Este libro probablemente sea el que mejor documenta los problemas que conlleva la militarización y por qué resulta fundamental rechazarla, así como crear un aparato crítico que desmienta las mitologías construidas por los aparatos estatales. Es, también, un manifiesto intelectual para la búsqueda de la pacificación del país. Rechazar estas narrativas y analizar con una mirada crítica los espectáculos del entretenimiento del "narco" (series, novelas, películas) que capitalizan al violencia y magnifica los problemas de racismo y xenofobia que hay detrás de esa mirada deshumanizante, puede ser el primer paso.
Tengo muchos pensamientos sobre el libro, me frustra que escribí muchos de ellos anoche y se borró la crítica que escribí, espero no haber olvidado nada. Este ensayo representa una crítica fundamental a una narrativa específica, securitaria, que justifica en la supuesta existencia de cárteles capaces de amenazar primero la seguridad nacional de Estados Unidos y luego la de México, intervenciones militares. Leerlo me dió una perspectiva fresca para analizar la violencia, así como un nuevo lenguaje y formas de criticar las áreas donde considero que Zavala se queda corto en su análisis. El libro es muy apto al mostrar cómo la invención de esta amenaza fue una falsedad, una falacia para justificar intervenciones militares en un momento en que el estado tenía un control casi absoluto sobre el tráfico de drogas. También muestra cómo se replican estos discursos desde el arte, desde la cultura, y los medios, y cómo luego estas narrativas son instrumentalizadas para justificar un tipo específico de acciones y enfoques hacia estas organizaciones. De los 70s a los 90s, esta explicación se ajusta a la realidad y permite mostrar la invención de estas organizaciones que supuestamente amenazaban al estado mexicano como una ficción. Sin embargo, considero que el autor pierde de vista que lo que sostuvo ese sistema era un tipo de estado autoritario, un presidencialismo donde el gobierno federal podía mantener un control casi absoluto sobre los gobiernos a nivel estatal y municipal, un arreglo que se rompe en un momento específico. Ciertamente Zavala reconoce un cambio en ese momento, ante la desintegración del "estado de bienestar" Priista a uno neoliberal que ejerce su soberanía por medio del discurso de la seguridad nacional. Pero algo que identificó en "Los cárteles no existen" y que no explora con tanta profundidad en este libro es la manera en que dicho cambio también corresponde con una modificación de las fuerzas políticas, una ruptura donde el estado federal busca recuperar una soberanía perdida ante los gobiernos estatales. Esta diferencia es importante: Coincido con Zavala en que mucho de la violencia tiene un aspecto político que es necesario reconocer, pero creo que esta violencia tiene más un carácter de disputa entre élites de distintos niveles, con distintos intereses, y que en su interés por presentar un estado que simplemente responde a las necesidades "neoliberales", pierde de vista la diversidad de intereses entre las élites federales, estatales y municipales la cuál es, en mi opinión, una causa fundamental de esta violencia. Así, en su análisis de las últimas décadas Zavala acaba cometiendo el error de presentar una unidad entre los distintos actores que actúan en la violencia, una unidad en los intereses del estado y el capital, como si no hubiera también disputas entre éstos a distintos niveles, disputas dentro de las cuáles se encuentran las claves de la violencia. Por dar un ejemplo, Zavala retoma el trabajo de académicas como Guadalupe Correa para hablar sobre cómo las intervenciones militares supuestamente contra los Zetas en Tamaulipas acabaron resultando en un desplazamiento de la población que acabó siendo funcional a intereses extractivos de gas natural en la zona. Sin embargo, y acá es donde creo que se queda corto, el autor usa este ejemplo para dar una explicación donde la violencia, toda la violencia, es funcional a las reformas de apertura económica neoliberal. Considero que esta explicación, que es adecuada para este y otros casos, no puede aplicarse de manera absoluta a todo el país, y en realidad acaba perdiendo de vista una competencia entre distintos intereses económicos que chocan entre sí. Así, aunque el autor reconoce correctamente que la raíz de la violencia está en las intervenciones militares, pierde de vista los mecanismos causales que llevaron a que estas intervenciones generaran esta violencia, presentando a la intervención en sí como la única fuente de la violencia. Una diversidad de literatura, mucha de la cuál el propio Zavala cita, ya ha encontrado diversos mecanismos que explican la relación entre la violencia y la intervención militar, desde la ruptura de acuerdos entre gobiernos estatales, élites locales y organizaciones criminales hasta el enfrentamiento de fuerzas estatales con civiles que llevó a éstos a militarizarse también en respuesta. Y es acá donde aparece, en mi opinión, una debilidad importante del libro. El hecho de que el cártel haya sido inicialmente una construcción social impuesta, un mito para explicar la violencia y justificar la intervención militar, no remueve la realidad de que este mito fue eventualmente apropiado por estas propias organizaciones. Considero que cuestionar el alcance casi omnipresente e internacional con el que se presenta a estas organizaciones es necesario, pero hacer esto pierde de vista la existencia real de esta violencia paramilitar. La omnipresencia de estas organizaciones, su capacidad de retar a la soberanía del gobierno, la idea de México como un estado fallido y la necesidad de enfrentarlas con fuerza militar son ideas repetidas y asumidas como un hecho por distintos actores, y Zavala está en lo correcto al cuestionarlas. Sin embargo, el autor no reconoce los efectos que la desintegración de la hegemonía priista tiene en la capacidad del estado a nivel federal para imponerse sobre los intereses locales, por lo que en lugar estudiar los intereses económicos y políticos encontrados entre sí que en distintos casos presentan la violencia y la manera en que el gobierno federal busca imponer sus propios intereses sobre otros intereses locales, descarta la posibilidad de que el estado federal mexicano haya perdido parte de su soberanía en primer lugar, y ve a toda la violencia como funcional a los intereses del capital transnacional. Considero admirable que leer este libro fue lo que me dio las herramientas para pensar a la violencia en esos términos, lo que también me lleva a tener que ser más crítico en la débil explicación que da el autor sobre la violencia a partir de 2006. Lo que sí considero una debilidad muy grave del texto es la conclusión del libro, que en una sección que raya en lo iluso ve en la declaración del "fin de la guerra contra las drogas" y en el discurso de "atender las causas de la violencia" (que acabó sin aterrizarse en medidas concretas) un cambio fundamental en la política, incluso cuando el propio autor reconoce la continuidad con respecto al control que mantienen los militares sobre el país, el cuál con frecuencia ha estado justificado en las definiciones ambiguas de la "seguridad nacional" que en este gobierno permitieron entregarle a las Fuerzas Armadas el control de aduanas, puertos y megaproyectos prioritarios. En conclusión, considero que es un libro fundamental para entender la construcción de los cárteles, pero al hablar de la violencia en años más recientes, las explicaciones del autor se quedan cortas al no querer reconocer la posibilidad de que, efectivamente, el Estado no tenga el control sobre toda la violencia, incluso cuando parte de ella es funcional a sus intereses.
La Guerra en las palabras de Oswaldo Zavala hace bien localizar el desarollo de la racionalidad securitaria estados unidos mexicanos, con un nodal de origen en 1947 con la creación de la Dirección Federal de Seguridad. Estas primeras decadas, dejando atrás los gobiernos de nacionalización, alcanzó su cénit con la acción militar con Operación Cóndor en 1976, sino que con las cultivadores ‘Íntimamente incorporados a las instituciones policiales y militares, los traficantes caminaban plácidos en las calles de Guadalajara…’
Los tiempos de pax priista empezó ‘una racionalidad securitaria [en 1983] ajena al tráfico de drogas’ pero ‘las traficantes de Guadalajara quedaron expuestos…De ser los colaboradores del régimen, pasaron a ser enemigos domésticos.’ Pero en todos modos, ‘En las dos instancias, haya sido como colaboradores o enemigos es el mismo sistema politico…’ Sobreanía, con sus tentaciones, es un juego del rol de portero junior.
Pax americana, con sus trabajadores el DEA y CIA, inauguró con la Ley de Seguridad Nacional en 2005, preparando la tierra para los trece operativos conjuntos comenzando entre dic ’06 y mayo ’08.
‘…la imaginación neoliberal de la ‘seguridad nacional’ que prepare al consumidor mexicano para la experiencia de una guerra narada por su gobierno y renarrada por la clase creadora.’
Me gusta el análisis en La Guerra vincular el securitarismo como parte de la hegemonía de la sistema mundial encabezada con el EU. Pero a la mitad del libro crecía una repetición necesitando una perspectiva más horizontal, como quizás se podría encontrar en una etnografía, tal vez con Conversaciones en el desierto por Natalia Mendoza. Y la caminata por el Museo de la Seguridad Nacional signa el avance con López, pero hay también la respuesta civil, por ejemplo de los años de 2010 hasta 2012, que se encuentra en el libro Courage, Resistance, and Women in Ciudad Juárez de Kathleen Staudt y Zulma Méndez.
Existe un discurso hegemónico cuando se habla del problema del narcotráfico, el cual está enmarcado en elementos estereotipados e inamovibles. En este ensayo de Oswaldo Zavala el trabajo es titánico, poner en contexto nuestra historia alrededor del narcotráfico, y en eso es muy puntual, es decir no esperemos explicaciones sobre su origen, tampoco se vislumbran posibles soluciones. En realidad, lo que se busca es alterar la connotación con la que apreciamos el narcotráfico, es algo así como ajustarnos las dioptrías de los anteojos, y entonces vemos las cosas con un matiz distinto, eso el que ocurre al terminar el robusto ensayo de cerca de quinientas páginas. El trabajo documental es impecable, con una selección de materiales de soporte que, si bien responden a la academia, también a la realidad de nuestros tiempos; tales materiales son muy bien seleccionados y abundantes. El análisis del narcotráfico y su interacción con las estructuras de poder es profundo y parte de la mitad del siglo pasado hasta el momento actual, y queda claro que desde entonces no ha cambiado, lo cual lo torna algo monótono, pero pues así es la historia. Se nota un gran intento por permanecer imparcial, pero no deja de haber una transferencia personal significativa, la cual no afecta la apreciación ni enturbia la obra, únicamente se requiere cierta paciencia para su apreciación global, de otro modo pareciese que tuviera tintes partidistas, pero insisto, no es así. En resumen, una lectura muy interesante que nos aleja de la visión oficial del narcotráfico, permite una apreciación distinta que aporta elementos intelectuales indispensables para contextualizar una compleja problemática.
Es la guerra contra el narco algo real o solo una invensión para manipular a la gente.
En este libro Oswaldo Zavala nos cuenta que la guerra contra el narco fue algo inventado en Estados Unidos, para aprovechar los recursos sucios para sus fines políticos y de la guerra fría. Así tenemos casos sabidos como el “Iran-contras”, la imposición de dictadores en Latino América y muchos otros que no se han revelado.
El caso es que la “guerra” contra el narco empezó realmente con la operación Cóndor en la época de José López Portillo. Y la verdad es que nunca se ha dejado, el López actual sigue en el mismo tenor, militarizando a la policía y provocando decenas de miles de muertos al año. Y los que mas sufren son aquellos a los que les quitan todo (los campesinos mas pobres).
¿Son realmente los narcos tan poderosos que puedan retar al estado? El libro dice que no pero temo que se equivoque, pues creo que México es un narco estado ya y en el gobierno hacen lo que el narco les dicta.
Un importante ensayo que nos ofrece Oswaldo Zavala para comprender la realidad de México.
El libro es una historia lingüística y cultural del narco. Zavala nos dice que la narrativa del ‘cartel’ y del ’narco’ surge como un la ideología estadounidense para instaurar la política de seguridad gringa, justo después de la guerra fría.
Desde los 70’s hasta la guerra contra el narco iniciada por Felipe Calderón, este ensayo nos adentra no solo al fenómeno del narcotrafico sino a su evolución narrativa, y su representación en la cultura.
Recomiendo mucho este libro a todos mis amigos y gente interesada y con capacidades para entender un ejemplo de cómo la retórica y creación de conceptos y arquetipos fáciles de entender terminan por repercutir en la realidad.
No veo a nadie con capacidad para sacar algo de útil o alguna guía de como navegar o influir en la situación tan triste que vive México, pero no lo hace menos interesante.
¡WOW! ¿Red pill or blue pill? Todo lo que creía entender de las noticias y los periódicos quedó patas parriba. Tiene la sólida lógica de un paranóico delirante. Una voz imprescindible en la discusión sobre políticas públicas sobre seguridad, drogas, relaciones internacionales.
Me gusta la erudición que se demuestre, pero también la crítica y reflexión a la que invita. Creo que con el tiempo se convertirá en un libro clave para entender el la historia del narcotráfico en México.
Muchos libros explroan la "guerra contra las drogas" sexenio por sexenio y hacen un análisis histórico-militar de los hechos. Este libro da un análisis subyacente del porque de la "guerra". Desde ahora es mi libro sobre narcotráfico favorito.
Aunque hace un análisis muy bueno de la construcción de la narrativa del narco, creo que hay ciertas aseveraciones cuyo trasfondo podría haber tenido más rigurosidad.
este ha sido de los mejores libros que he leído. tantas cosas para cuestionar sobre el discurso y del conocimiento de la realidad que me voló la cabeza !!!
Me pareció muy interesante, todos los Mexicanos deberíamos conocer nuestra historia, y este libro ayuda a conocer parte de ella con el enfoque de la "narconarrativa", también te hace revalorizar los discursos qué escuchamos y que replicamos, lo recomiendo ampliamente, el trabajo de Oswaldo Zavala y el compromiso con los Mexicanos para ayudarlos a cambiar el chip se nota en cada página.
Leer a Oswaldo siempre me ayuda a reflexionar nuestra relación con "la guerra contra el narco" tanto hacia nuestro pasado como país y persona así como nuestro presente, esta movilización militarizada de parte de EUA y México siembre cuerpos a lo largo de décadas pero no se cerciora de un verdadero avance para la sociedad sino los arreglos comerciales y ganancias generales siguen llegando a los bolsillos de trasnacionales, empresas de guerra y políticos, entonces ¿qué es la guerra del narco?