Londres en 1991 no es un mal lugar donde crecer, aunque a Jay Compton le habría gustado más vivir a finales de los setenta, cuando el punk estaba de moda. En cambio le toca abrirse camino en los noventa, en plena crisis económica, en el seno de una familia obrera monoparental y sin que nada le importe demasiado salvo su equipo de fútbol y su madre. Cuando se presenta a un casting para formar parte de un grupo musical de fórmula, Jay ve al fin la oportunidad de cambiar su destino.
Tristan Brent añora los ochenta, la época dorada del sintetizador, pero sabe que en cualquier década sería igual de duro lidiar con su familia ultraconservadora. Criado en un hogar de clase media-alta lleno de represión y silencio, para Tristan lo que da sentido a su vida es la música. Abandonar la casa de sus padres de una vez es su objetivo principal, y por eso acude al mismo casting que Jay, en busca de una salida rápida.
Tristan y Jay, junto a Luke y Noah, formarán Halo, una banda que acabará siendo un icono de los noventa en el Reino Unido y fuera de él. A lo largo de la historia del grupo, ambos tendrán que descubrir quiénes son y enfrentarse a los claroscuros de la industria musical en el proceso. Como si crecer no fuera ya lo bastante complicado.
Acordes Rotos y A Contratiempo narran las vidas de Tristan, Jay y sus amigos en el pasado y en el presente. Una historia de éxitos y fracasos, de esperanza y pérdida, de amor y desamor. ¿Podrá, 30 años después, tener un final feliz?
Descubre el desenlace en esta segunda y última parte.
He leído con un nudo en el estómago, con lágrimas en los ojos y con la emoción que solo te dan los libros que obsesionan. Lo he disfrutado más incluso que el primero.
My shit, my kind of angst, my book heaven.
Antes tenia una estantería que se llamaba «6 Estrellas»; este libro estaría en ella. No voy a decir nada más porque ahora estoy muy vacía y con resacón lector. Quizá vuelva más adelante y escriba algún rollo intenso. Hoy no puedo. Releeré ambos libros pronto.
Cuatro desconocidos que se convierten en algo increíble. Cuatro chicos seleccionados para crear una boyband de éxito. Un libro que nos hace un viaje alucinante por la década de los '90. El cambio en la música, la situación social, política... El miego al SIDA, el cambio de una generación que ve el mundo con otros ojos. Todo se refleja en esta historia. A la vez que nos adentra en el proceso de maduración de cada componente de la banda, sus miedos, sus dudas, sus sueños, sus decepciones. Cómo se amoldan al éxito, cómo aprenden a entenderse, quererse, a veces a odiarse. Que la autora conoce bien el mundo de la música se nota en cada página. Ha sido una lectura que recordaré durante mucho tiempo
Estoy encantado con el cierre de esta historia. La mente de cada personaje le pide salir de una vez de esa rueda de hámster que tanto menciona Jay. Mi personaje favorito era Tristan y aquí sigue siéndolo, y ya nos va desvelando el misterio de su persona (aunque él no se crea misterioso). Y ay, él y Tristan... Cómo me han hecho sufrir. Los saltos adelante y atrás en el tiempo están muy bien medidos e incluso el personaje que abre y cierra la bilogía está pensado para que sea algo redondo. La pluma me ha hecho sufrir y sentir, sobre todo cuando peor lo pasaban, pero también cuando los chicos estaban en el escenario disfrutando de lo que mejor sabían hacer. Y ya no solo el estilo, es que se nota el conocimiento musical detrás de la prosa y es un placer leer tanto de sintetizadores como de bandas de los 90 más y menos conocidas. ¡Incluso hay cameos de músicos reales, ojo! Un puntazo.
La vida bajo los focos, en la industria musical, es como estar en la rueda de un hámster, pero hay que bajar en algún momento. Sin miedo a que todo lo bueno se termine. De eso va esta historia, también, de recuperar viejos amores, amistades, pero también paz mental. De la desesperanza de una generación, la clase, la búsqueda de una escapatoria. Y de cómo uno tiene que ir aprendiendo a hacer las paces consigo mismo y con los demás para no caer del todo. Esos temas que reconozco y me gusta tanto leer han hecho más significativa una temática en el libro sobre la que no elijo consumir tanto, la música. 0 arrepentimiento.
No se me ocurre nada malo que decir, pero sí otra de las mejores cosas: los personajes, tan vivos y tridimensionales que a veces me olvido de que no puedo escuchar los discos de Halo de verdad.
Si en la primera parte vimos el inicio de los 90s al mismo tiempo que se nos contaba la creación y auge de Halo, en esta segunda parte nos vamos hasta finales de la década y la caída poco a poco del grupo. Me encanta cómo escribe la autora. Es imposible que no quieras seguir leyendo con su prosa. Y he devorado el libro en 3 días. Además, es fascinante cómo Hendelie logra que mientras lees, en ocasiones, parezca que estás leyendo la historia de un grupo real. Sus interacciones, cómo lo entreteje con historias, grupos y sucesos de la década. Y ya si hablamos de personajes, tienen historias, vida y carácter propios tan bien montados que parece que estás leyendo a personas reales. Parece que es la biografía de Halo y que a veces nos colamos en las cabezas de sus componentes. No me escondo si en esta segunda parte me he enamorado de Chris, no puede ser mejor, he sufrido con Noah y con Jay. Todo lo que le pasa a Jay lo he vivido con mucha intensidad. No sé qué más decir. Que lo recomiendo. Recomiendo que os leáis el libro, aunque no sea vuestro género favorito. Porque cuando lo hagáis (también os recomiendo poneros música para ambientar), pensaréis en Halo como en un grupo lejano, que ya no toca, pero que está ahí, en vuestros recuerdos. Merece mucho la pena.
A contratiempo de @hendelie_ es la segunda parte de Acordes rotos, un libro que reseñé hace tiempo y me mantuvo en vilo durante toda la narración. He tardado un día, UN SOLO PINCHE DIA en terminar de leerlo. Me duelen los ojos por no parar? Sí, y también me duele el corazón de tanto feel que me ha generado. Como es un libro muy reciente, no voy a desvelar ningún detalle de la trama y solo voy a decir que es mi lectura favorita del año, sí, tanto la primera parte como esta. Hacía mucho tiempo que no lo dejaba absolutamente todo en mi vida parado para terminar una novela en un día, pero heme aquí, llorando como una magdalena por todo, con la mirada enrojecida por leer sin descanso y el llanto, y el corazón encogido.
Yo solo espero que en el trascurso de este año esta historia esté en Planeta, Anaya o Egales, me da lo mismo, pero lo tiene que saber todo el mundo. Tiene que llegar a toda España, a todos los corazones lectores. Y sobre todo tiene que llegar el mensaje tan importante que encierra este libro, de esperanza, de superación, de alegría y amor, frente a toda la mierda que nos estamos comiendo sin nosotros quererlo.
Ya puestos a pedir y a soñar a lo grande, espero que a Robert Smith también le llegue esta historia ;).
Lo que yo os quiero decir es cómo me ha atrapado la pluma de Hendelie, cómo me ha trasladado a los 90, tanto musicalmente como al contexto histórico, cómo he callejeado por Londres y he sentido todas las fases por las que pasa Jay, me he sentido atrapada en la rueda con él, he querido y odiado a Tristan, he sufrido las pérdidas y he celebrado los éxitos, he vivido el ambiente musical de la época... En definitiva, me he metido tan dentro de la historia de Halo, que hasta he llegado a pensar que realmente existió y creo que es lo máximo que se le puede pedir a un libro.😍
He disfrutado con esta recta final. Me he emocionado al ver el desarrollo de los personajes, lo he pasado de lo lindo viviendo con los chicos de Halo su ascenso y descenso (aunque también lo he sufrido). Con los pequeños cameos, los guiños, los giros.
Esta es una historia con unos personajes maravillosos. Tristan, Jason y Chris se quedan en un rincón de mi corazoncito noventero. Gracias a la autora por esta oda a la música de aquella época que me marcó.
Es la segunda parte de “Acordes rotos”, la historia del grupo de rock Halo, su salto a la fama, cómo lidian con ello sus integrantes y, sobre todo, la relación entre los dos protagonistas, Tristan y Jay. Desenlace con muy buen sabor de boca.
Semanas después de acabar la bilogía, sigo en Londres, en Portland, en el estudio de grabación, en el estadio de los Millwall, en los conciertos multitudinarios, en el despacho de Taylor, en los pubs de la ciudad. Sigo en los noventa y en 2018. Sigo con Jay, con Tristan, con Luke, con Noah. Sobre todo con Jay y con Tristan.
Con estos libros me ha pasado como con Todos quieren a Daisy Jones y Los siete maridos de Evelyn Hugo, que cada cierto tiempo tenía que recordarme que la banda, Halo, no es real, que ni Tristan ni Jay ni Noah ni Luke existen, que todo es invención de la autora, que la bilogía no es una crónica auténtica de sus vidas. Porque está todo tan bien contado que te lo crees, la narración es impecable, bellísima, y te sumerges tan de lleno en ese ambiente que cuesta salir. Quiero quedarme en él, allí, con ellos.