Cinco amigos se suben a un auto y se internan en las rutas argentinas con destino a Olavarría, donde va a tocar el Indio Solari. Es marzo de 2017, y ellos apenas intuyen lo que allí está por ocurrir: dos muertes y una ciudad colapsada, un paisaje dantesco saturado de excesos, marginalidad, fanatismo y desenfreno. El que narra, al modo de un cronista perplejo, es Esteban Serrano, que rápidamente confiesa que nunca le gustaron los Redonditos de Ricota. ¿Para qué viaja entonces? La razón es sencilla, casi atávica: para estar con sus amigos. Yo también soy una mosca es el relato de ese viaje alucinante, narrado con humor y una distancia prudencial con lo que cuenta. Podría ser un libro sobre uno de los fenómenos más extraordinarios del rock nacional, pero es también un pequeño tratado sobre la amistad y sobre las muchas maneras que los hombres encuentran para hacerse grandes y seguir siendo un poco jóvenes.
Antes que nada, debo decir que no soy parcial. Conozco bien al autor, hemos compartido taller de escritura y algunas andanzas. Es una de las mejores personas que conozco, por carácter y talento.
Acá nos cuenta de su experiencia de haber ido con unos amigos al que probablemente sea el último show en vivo del Indio Solari con un grupo de amigos. No leí La Cartuja de Parma de Stendhal, pero tengo entendido (y si me equivoco, que alguien me corrija por favor), que uno de los protagonistas participa de la batalla de Waterloo, tal vez la más decisiva en suelo europeo de la historia, y entre el humo, los ruidos de sables, las explosiones, los gritos, la confusión general, el tipo no ve nada. Bueno, acá pasa algo parecido. En el recital hay dos muertos, al día siguiente la ciudad es un pandemonio; pero en medio de ese remolino, tal vez en la tranquilidad del ojo del huracán, nuestro cronista semivoluntario apenas ve lo que sucede. Y esta es su mayor virtud, porque es una experiencia más cercana a la que habrán pasado los miles que fueron a Olavarría a ver aquel concierto promocionado como evento histórico.
Por momentos es muy gracioso, por momentos sufrís por una pareja a la que se lo ocurrió ir con su bebé en un cochecito. Todo contado con la brevedad de esta colección de la editorial Vinilo y sus libros que leen en un viaje ida y vuelta al trabajo. Casi lo mismo que dura participar del pogo más grande del mundo.
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Me gustó mucho porque siento que le puso palabras a lo que yo también viví. Yo también fui una mosca. Un poco parecido a lo que le pasó a Esteban, soy cero "Ricotera" fui a acompañar a mi hermana fan que iba a ir con su novio, pero un tiempo antes se separó y no quise dejarla sola. Lo que viví allá me dejó desencajada, del recital en sí no me acuerdo NADA. Excelente crónica. Mis felicitaciones a Esteban. 🙏🏻✨
"Son las ocho de la mañana y es miércoles. Pasaron varios meses desde Olavarría. Ya dudo de que haya existido. Como dudo de cualquier cosa de la que no tenga registro concreto en el cuerpo, como la cicatriz de una operación de apendicitis o un hijo."
"Yo también soy una mosca" es un relato de unos amigos que fueron a ver al Indio Solari en Olavarría, el mismo recital donde murieron dos personas. Está bien contado desde la perspectiva del protagonista, que viaja con los amigos porque son los amigos y no mucho más, incluso renegando un poco del culto a Los Redondos y al Indio Solari (cosa que comparto, tampoco me gustan). Hay reflexiones sobre sus amigos, sobre la familia del protagonista y sobre la cultura rolinga en sí. Es corto, tiene buen ritmo y tiene momentos cómicos. Pero no mucho más que eso. Del recital poco y nada, no se termina de explorar el shock que tuvo el protagonista al saber lo que ocurrió y creo que algunos hilos que se van tejiendo a la largo de la historia no se terminaron de cerrar.
Lo bueno: está bien escrito, los dibujos son simpáticos y se puede tocar el cariño que tiene el protagonista hacia sus amigos. Lo malo: siento que le falta algo. Muy poco del recital realmente. Vuelve en el tiempo para contar otras historias que están bien pero no llegan a ningún lado. Es demasiado corto, quizá dándole alguna vuelta a la historia se podría haber llegado a una historia más completa.
"Desde mi refugio vi, durante lo que fue el lapso de lluvia más largo de la caminata, cómo un puestero, con un paraguas de Boca, protegía el fuego con el que asaba cuarenta patys mojados. Un paty mojado es tan triste que te podes poner a llorar por mirarlo"
Un viaje con amigos al último recital del Indio Solari en Olavarria o sobre como la historia sucede en nuestras narices y aun necesitamos el paso del tiempo para reescribirla y darle algún sentido. En la desgracia que supone la muerte de 2 personas hay un relato interesante armado sobre la base de unos recuerdos y una nostalgia que supone la continuidad de una amistad. Me queda la duda si el estilo tragicómico logrado fue parte de una búsqueda o no.
Hay dos formas de escribir una cronica de un gran recital o siendo un increible fanatico o yendo a ver que onda. Como todo esto no es sobre un recital si no sobre una banda de amigos y aveces los recitlaes se parecen
Primera vez que me termino un libro de una sentada. Me gustó muchísimo, siempre me dieron mucha intriga las formas de relacionarse que tienen los hombres con su grupo de amigos del colegio. Son raros eh, me dejó con ganas de leer mucho más
Meh, lo elegí pensando que iba a ser una historia contada desde un lugar más Ricotero friendly, y me pareció todo lo contrario. La redacción me gustó, pero para mí la historia me dejó un sin sabor
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