En palabras del autor, «el agua participa en todos los acontecimientos biológicos y en buena parte de los geográficos. Este libro aspira a regar las sensibilidades en busca de cómplices de la primera materia prima de la vivacidad. No solo a través del infinito repertorio de destrezas, funciones y regalos que el agua nos hace, sino también desde la suprema utilidad que nos reporta el bien más público. Sequías, contaminación, despilfarro, pero sobre todo el desastre climático están convirtiendo la sustancia más original del cosmos en algo cada día menos asegurado».
Es lo que Joaquín Araújo lleva haciendo casi toda su vida desde múltiples enfoques, experiencias directas, zambullidas y una mirada que, como él insiste, logra a través de esas dos grandes gotas de Agua con las que mira. Todo ello pensado y sentido por un cerebro, que como todos los nuestros, es casi todo él Agua.
3.5 Un libro de lectura fácil, ilustrado con poemas de buen gusto y saltando de lo bello a lo bonito cada cierto tiempo. Es tu libro si te inicias en este tipo de temas o deseas una lectura ligera adornada de instantes líricos.
No obstante, el libro me ha dejado un tanto a medias y no se lo recomendaría a los que ya han caminado varios de los senderos de Araujo. A quienes son lectores de Jorge Riechmann, paladean el haiku japonés, se han sumergido en la filosofía natural de Emmanuel Coccia, acompañan su vida de literatura zen o sufi o ya han deambulado por los caminos de Emmerson, Thoreau o Snyder este ensayo les puede resultar visto, redicho y, en ocasiones, reiterativo.
Me resulta difícil calificar este libro. En parte, porque esperaba en él un ensayo y he encontrado algo más cercano a un diario, ya que consiste en una serie de reflexiones personales mezcladas con poemas, vivencias y citas de otros autores. Por otra parte, porque aunque su prosa me ha parecido magnífica creo que las explicaciones no son especialmente claras y he echado en falta una mejor argumentación de las ideas que presenta. Debo reconocer que no he experimentado una gran conexión con el autor, pero a la hora de terminar el libro ha prevalecido su labor de visibilizar lo cotidiano y dar valor a cuanto nos rodea.