Como un homenaje de amor y aversión a su ciudad natal, Mazatlán, Julio Zatarain retrata sin condescendencia los más profundos vericuetos de la violencia, el deseo, la muerte, los vicios y el desasosiego humano, a través de historias que transitan de ida y vuelta desde las profundidades de la mente de sus personajes hacia las calles, montes, y carracas de la inner city mazatleca. Julio Zatarain ofrece en estas páginas personajes memorables, almas rotas cuyas asincronías componen un universo coherente que incorpora guiños tanto de un mundo encantado como del más negro realismo. Estas páginas representan momentos de gala para la literatura mexicana, por su capacidad narrativa y extraordinaria imaginación, cualidades que hacen de la obra de Julio Zatarain, una experiencia imperdible. (Gerardo Muñoz)
Ojalá el autor corrija su vicio de "al día siguiente". Esta pequeña línea se repite indiscriminadamente y solo revelan sus escasos recursos como narrador. Creo que el cuarto cuento es el mejor logrado (con todo el peso de tradición rulfiana y nota roja que tiene). Y el resto de las historias bien podrían resumirse como un intento fallido del escritor novel por emular a Roberto Bolaño, en específico esa parte de Mexicanos perdidos en México: la visión del escritor chileno sobre el ex DF se traslada al subdesarrollo de Mazatlán donde nos muestran a sus rufianes medio pelo.
Algo que aprecio de estos cuentos es, en primer lugar, que están ambientados en zonas que no son el centro de México. Dicho sea de paso, Mazatlán es el escenario de estas historias. Algo a rescatar de Julio Zatarain es la capacidad para mostrar distintas partes de la ciudad en cada uno de los cuentos. En este aspecto la ambientación es vívida y bien lograda. Lo segundo son las historias, los personajes y sobre todo, lo cuidado del lenguaje a lo largo del libro. Julio Zatarin nos muestra a Mazatlán a través de distintos personajes y situaciones que nos envuelven. Violencia, abuso, vida en los barrios bajos y situaciones que ocurren en el libro de forma coral. El primer cuento es de los que más me gustó, de los que más recuerdo, y de él destaco la creciente tensión que va teniendo a lo largo de la historia; la tensión y sobre todo los finales que nos revelan una realidad, muchas veces aterradoras. Además, el primer relato, el de las flores de plástico, me ha parecido, además de impactante, muy conmovedor y con una epifanía muy fuerte.
Este libro es un recorrido tanto por las calles de esta ciudad como por sus protagonistas, permitiéndonos sumergirnos en historias donde predomina la humanidad, entendiéndose esta en todas sus dimensiones; tanto sus aspectos luminosos como oscuros, a la vez. Los personajes de Julio son complejos, y por eso son bastante humanos.
Una lectura recomendada, además de que, es de un autor joven que tiene ya una voz definida, algo difícil al ser autor. Julio Zatarin tiene una voz que es ya característica.
Un gran primer libro de cuentos. Los 7 relatos abordan historia entrañables en donde el autor hace gala de los recursos narrativos que hacen del cuento el género por excelencia: buen ritmo, dominio del lenguaje, construcción y transformación de personajes, tensión los conflictos, etc. Lo disfruté mucho el libro, y me generó muchas sensaciones a razón de las historias de cada uno de sus personajes, sumergidos en una violencia innegable y que tratan de sobrevivir a cómo de lugar.
Siete cuentos que están situados en Mazatlán, de donde es originario Julio Zatarain, esta es su primera obra que le hizo ganar el premio Nacional de Cuento José Alvarado 2021. Un Mazatlán de la periferia donde la violencia y el narcomenudeo repercuten en la vida de los personajes y se aleja mucho del Mazatlán en el que yo viví, pero que existe y esta mas cerca de lo que yo imaginaba.