3,5. Kehinde y Albert llevan 18 años viviendo en Londres, y aunque a veces echan de menos su Nigeria natal, la buena vida y el estatus que han logrado en la ciudad británica los llena de regocijo. Allí han tenido dos hijos de los que están muy orgullosos y ambos han conseguido un buen trabajo con un generoso sueldo, tienen una casa bonita y todo parece ir sobre ruedas. Incluso el racismo cotidiano al que se ven sometidos por vivir en un país lleno de blancos que se creen superiores, no ha frenado su lucha por conseguir vivir una buena vida. Sin embargo, aunque Kehinde no desea cambiar de vida, pues es feliz así, Albert un día le expresa su deseo de volver a Nigeria, alegando añoranza por su tierra, pero la realidad es muy diferente. El deseo que mueve a Albert es el de someter a Kehinde, de obligarla a ser una mujer sin voz propia, que solo haga lo que su marido dice y deje de ser contaminada por un lugar donde la mujer tiene los mismos derechos que el hombre.
Como individuo, hay una cosa que siempre me horroriza de la condición humana y de su eterna hipocresía, y creo que este libro lo refleja a la perfección. No entiendo cómo es posible que un hombre (por llamarlo de alguna forma), esté lanzando un alegato en contra del racismo al que le someten los blancos, un argumento en el que no le falta razón, y al acto seguido esté comentando lo mucho que le desagrada que su mujer no le obedezca, como ser inferior que es y arme todo un plan para someterla en Nigeria, y así poder casarse con otras mujeres, obligarla a tener los hijos que quiera e, incluso, vi0larla todas las veces que se le antoje, sin que esta pueda decir nada. Y yo siempre me pregunto ¿cómo es posible que una persona apele a la dignidad humana cuando habla del racismo que recae sobre sus hombros, pero luego se crea con el derecho de vejar a su mujer? Nunca dejará de sorprenderme que una persona racializada sea machista, que una persona queer sea racista o que una mujer sea tránsfoba. Y la pena es que es la absoluta realidad del mundo.
Albert es un acomplejado que no tolera que su mujer sea libre, que sea valiente y que solo responda ante sí misma. Pero lo que menos tolera Albert, es que Kehinde tenga un trabajo mejor que el suyo, donde gane mucho más dinero que él, porque como hombre machista e inseguro, se siente poco válido si la mujer demuestra más aptitudes que él. Por lo cual, su única manera de sentirse mejor es mermando la vida de esta. Es de esos libros que te dan mucha rabia durante la gran parte de la obra.
Cuando Kehinde acaba volviendo a Nigeria, descubre rápidamente el engaño de su marido, y como ha perdido su libertad. Me ha dado especialmente pena como su hijo adolescente, el cual se entrega sin pensarlo a las costumbres que sus familiares le inculcan en Nigeria, empieza a tratar a su madre como si fuera su posesión, porque claro, una de las primeras cosas que le enseñan es que la mujer pertenece al padre, luego al marido y, por último, al hijo. Pero me gustó que Kehinde no sucumba a lo que los demás quieren hacer de ella, ni a través de la trampa de la maternidad. Ante todo, ella es mujer y libre.
La historia también habla de como se educa a las propias mujeres para que criminalicen a otras que no cumplan con los patrones que para ellas se han fijado, ya que si las tenemos a ellas mismas extendiendo estas ideas, ya está todo el trabajo hecho. Me gusta como la propia Kehinde cae en este fallo, y como ella misma reflexiona en algún momento de lo injusto de su actitud.
Eso sí, el final me ha dejado desencantado, no por como cierra en sí, que me gustó mucho, sino por lo apresurado e, incluso, sencillo que se resuelve todo. En una obra que respira crudeza y realidad por todos lados, y que se siente de actualidad pese a tener más de treinta años, una resolución tan fácil para la compleja situación en la que se encontraba Kehinde me ha resultado poco creíble y que rompe con el tono de la novela. Creo que le hubiera aportado mucho valor un final más complejo y elaborado, aunque tuviese el mismo resultado, que insisto, me gustó.
La obra de Buchi Emecheta es bastante amplia y justo he ido a empezar con una de las últimas que escribió. No tiene mucho publicado en español y, por supuesto, para no variar, salvo una novela, todo lo demás está descatalogado. Ahora ver que otras novelas suyas puedo conseguir, porque su voz me ha gustado mucho.