Esta obra hace parte de la colección Primera Temporada, una serie de pequeños ensayos dedicados al rectángulo oscuro que cuelga de las paredes de las habitaciones y, aunque asentado, se extiende en poderío más allá de las cuatro esquinas que observa, donde habita, vigila y desempeña su labor. De todo aquello que transmite, a Rocha lo abstrae la serie estadounidense How I Met Your Mother, del 2005, y su ficción, aquella llamada vida, comienza a tomar forma a partir de su reconocimiento con ese Otro expuesto en pantalla que él no puede parar de rememorar.
Este ensayo fue severo traque en la jeta. Tocó justo los lugares más sensibles de lo que soy: el miedo al olvido, la preocupación por la memoria y el afán por guardar registro, la idealización del amor romántico, el sufrimiento por la ruptura de lo que creímos eterno o intocable, el miedo al fracaso, la creencia de que todo tiene sentido o de que todo ocurre por alguna razón.
Este librito fue como un baldado de agua fría, un baño de realidad. Y me encantó por eso. Está escrito a manera de confesión, pues en paralelo a un recorrido por momentos importantes de How I Met Your Mother —una serie que marcó los últimos años de mi adolescencia, y sin duda una de las que más me llegó al corazón—, el autor nos hace un recuento autobiográfico y sincero en el que entran los triunfos y las derrotas; los momentos en que el amor lo hizo maravillarse hasta sentirse en el cielo y esos en los que su torpeza o el azar lo empantanaron todo.
No sé si su lectura tenga sentido si no se tiene la referencia de la serie, pero en últimas HIMYM —una sitcom con personajes humanos, cambiantes, contradictorios— es la excusa que toma Nicolás para desahogarse y decir: jueputa, yo también pasé por estas cosas. Y así como él —y muchos de nosotros— se sintió abrazado por Ted, Marshall, Lily, Barney y Robin; yo me siento abrazado por su libro, que es una oda a la perfección de lo imperfecto, al azar y al sinsentido.
Hay, incluso, una reflexión de varias páginas sobre los finales «imperfectos» de las series de televisión, que generan indignación en las audiencias que dedicaron años de sus vidas a acompañar a sus personajes favoritos esperando encontrarse con todo menos la vida real:
«Muchos quizás no vimos venir el final, o sí lo hicimos, pero quisimos convencernos de que no era verdad, de que el amor prevalecía y todo era hermoso. Creímos en la inmortalidad de la ficción. En los finales felices. Ese instante en el que todo cobra sentido. El dolor, las pruebas y los altibajos de nueve temporadas tenían que tener una justificación: nadie podía sufrir en vano». […] «Nada termina donde debería. La vida sigue incluso cuando queremos que no lo haga: cuando aparece la resaca o nos rompen el corazón, cuando las deudas nos ahogan o se mueren los abuelos. Es por eso que vuelvo a HIMYM constantemente, para recordar que las cosas no son como queremos y eso no está mal.»
Mi plegaria para esta noche sin dioses es permitirme, en algún momento, escribir sobre el desamor (y el amor) con la sinceridad, el desparpajo y la frescura con las que escribió Nicolás este ensayo.
El único punto negativo fue la edición/corrección de estilo. Es la segunda vez que me pasa con una primera edición de Rey Naranjo, y siempre es maluco encontrarse cositas que entorpecen la lectura. Me sacan del "cuento" y me ponen a pensar "ah, se les pasó esta cosa".
Qué ensayo tan espectacular. Yo también siempre vuelvo a HIMYM en las buenas pero sobretodo en la malas. Cuando necesito un abrazo al corazón ahí están Lily, Marshall, Ted, Robin y Barney.
Un recorrido por una serie que amo, y que cada que vuelvo a ella me enseña nuevas cosas sobre el mundo y sobre mí misma, y creo que lo mismo ocurre para el autor ❤️🩹
"Con el tiempo entendí que Ted Mosby sabía que la arquitectura de la memoria es caprichosa. Recorrer sus pasillos sin guía resulta confuso. Es por ello que el índice de la vida se compone de pequeños elementos gracias a los cuales es sencillo ubicar un recuerdo: Un corno francés, un paraguas amarillo, un par de botas rojas, una piña, la danza de la lluvia o una edición de El amor en los tiempos del Cólera"
Es el único libro que me he leído en un día. Es igual de bonito que la serie por los mismos motivos: te recuerda que la vida no te va a dar los finales que quieres; pero eso no es malo. Y a todo eso se suma el desamor del autor, que es un alimento exquisito para cualquier corazón despechado
Me gusto muchísimo aunque siento que al final se desvía un poco del tema. Pero me encanto que el descubriera cosa que ni yo misma me había dado cuenta.
Un libro sobre la vida, la muerte, el amor, el desamor, el miedo al olvido, lo maravillosa que es la vida pero también lo mierda que puede llegar a ser. Una lectura simplemente increíble ❤️🩹
Bajo el pretexto de ser un ensayo personal hace un ejercicio de mera opinión de una serie que merece un ejercicio más juicioso que solo un cuadro comparativo. No soy mojigato ni puritano pero no veo cómo algo puede tener calidad de ensayo si su premisa es que cuando fumaba marihuana detalló el tema del que va a englobar la serie. Eso pa qué. Ilustra algunas de las desgracias de su vida para equiparar su punto de vista con el de la serie, lo que hace que deje de lado muchas cosas MÁS importantes de la serie. Desperdicia párrafos hablando de lo que todo el mundo sabe. Se contradice diciendo, por ejemplo, que está de acuerdo con Ted, pero luego dice que no coincide con el final... Deja de lado perfiles importantes de la serie. Nunca dice de qué trata. Es un texto que ínfulas de ensayo, pero mal hecho, porque no desarrolla nada, no profundiza nada, no analiza nada. Vuelve dos veces a su gusto a la marihuana. Parece al final una carta mal hecha a su ex. Desgasta páginas para que el final de su relato sea que la serie es buena porque te transmite lo que la vida te da todos los días. La serie no es eso. Es mucho más. No pone biografía porque fijó no leyó nada para hacer algo que obviamente no es un libro. Una opinión más que no pasa de ser llana y simplista. Lástima la plata gastada. Reitero, la marihuana no es alucinógena (cosa que él dice) y una corbata amarilla (crítica de colores que se roba de internet y adopta para hablar de muchas cosas, como el final, de la serie) no combina con un traje azul. Tiempo perdido. Me encanta la serie como para tragarme cualquier reseña ficty de ella. Por cierto, una pregunta por si lees esto, ¿dónde está la literatura?
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Refresca los ojos cada vez que se piensan análisis tan anclados a la realidad, más si esa realidad es la bogotana, con una influencia tan marcada por la televisión de nuestro tiempo; tan extranjera como propia. En este ensayo, el autor usa la idea del amor y la memoria como herramientas para entender nuestro paso por el mundo. El ensayo literario cobra fuerza en el momento en el que el autor agarra fragmentos de su vida personal y los confronta con apuntes de esta serie de culto que marcó la generación Milenial, pero que leídos en el contexto bogotano, pueden trascender otros estadios interpretativos sobre el amor, el lenguaje familiar, el consumo y el paso del tiempo. Hace reminiscencia a "La escritura indómita" de Mary Oliver, en la cual, el análisis literario y ensayístico surge de la experiencia, la correlatividad y la observación. En definitiva, es una lectura necesaria.
🗽No tengo que explicar que significa HIMYM para mi, porque bastaría decir que la he visto tres veces completa en mi vida y en unos años puede que complete una cuarta más.
☔️ Por una razón básica, me encanta todo aquello que es capaz de darle una mística a los objetos, un rito a la vida, una exaltación loca por la amistad, un lugar con muchas perspectivas del amor y sobre todo un papel tan importante a la memoria.
🚕 Y todo eso, a parte de lograrlo la serie, @nicolasrochacortes , logra situarlo en la cotidianidad de su vida, en la dureza y crueldad de una ruptura, en sí se quiere ver, lo impredecible y “dura” que es la vida, con lo que dejamos, abandonamos o nos abandona…
Maravilla de librito, te atesoro como si me hubieses dado un abrazo profundo este fin de semana 🫶🏼!