Es una gran primera aproximación a varios debates feministas en relación a la pornografía (aunque extensibles a las discusiones sobre el trabajo sexual u otras formas de sexo comercial).
Parada desde la teoría jurídica, la autora revisa textos normativos y jurisprudencia para discutir sobre el estatuto de la pornografía, trayendo la mayoría de las voces al debate, pero dejando bien claro que la opción de prohibición y censura son perniciosas y tendenciosas basadas en bienes jurídicos a proteger ambivalentes y poco claros.
Con todo, ofrece una respuesta programática a la acción en relación a la educación sexual integral que va de la mano con una clara urgencia contemporánea: hay demasiada gente sola con acceso a internet, y es necesario entender ese aislamiento como uno de los principales motivos que llevan al consumo de pornografía.