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125 pages, Kindle Edition
First published August 23, 2022
«¿Por qué regresa con tal poder de fijación una idea en la que uno no cree, que desde todo punto de vista es irracional, que sólo puede ser producto de una sospecha descabellada?»
El Hombre Amansado no presume prolijidad en la empresa de mostrar una literatura profunda, y ni falta que le hace. La historia no es mala, hecho que tampoco la convierte automáticamente en buena, pero entretiene y cumple con aquel principio —¿o más bien oficio?— del buen escritor de hilvanar ideas de cierta forma que indefectiblemente terminen en un relato medianamente aceptable, aunque a nivel de sensaciones y emociones sea más bien plano, insulso o prosaico. Quien busque una novela de profundidad debe saber que El Hombre Amansado está en las antípodas y sería mejor considerar otras opciones (y difícil no será encontrarlas). En cambio, si la apetencia de turno es más bien por el relato sencillo, sin pretensiones ni florituras y con matices sórdidos como el de un salvadoreño arruinado y destruido emocionalmente y que está en constante coqueteo con el paroxismo, entonces esta es la opción sugerida. De Castellanos Moya leí antes El Asco y Envejece un Perro Tras Los Cristales, ambos libros muy buenos y con el toque ácido e irreverente muy característico del autor. Al comparar estos títulos con El Hombre Amansado es ostensible que éste último carece del nivel literario de los otros, no porque los primeros sean el summum de la palabra escrita, sino porque la historia de Erasmo Aragón es en su mayoría floja, repetitiva, a ratos desesperante y se puede entender por qué, más de algún exigente lector, la tilde de poco verosímil o, alevosamente, de mala. Sin embargo, he querido creer que detrás de estos puntos débiles se encuentra una razón válida: el autor se ha metido tanto en su propio personaje, o mejor dicho y para explicarlo mejor (espero), ha sido el personaje (desecho emocionalmente, deprimido, amargado, misógino impenitente) el que se metió tanto en el autor que éste terminó escribiendo la historia tal como lo hubiese hecho Erasmo en sus propias palabras, sensaciones, desvaríos y ataques de pánico. Sobre el tema del exilio y los múltiples factores políticos o sociales del que deriva, demás está decir que existe una complejidad evidente para retratarlo de forma adecuada. Interés en el asunto puede haber de sobra en la comunidad lectora, pero plasmar dicha idea en una obra de tan poco denuedo puede terminar pareciendo una oportunidad desperdiciado o acaso una indolencia del autor.
