Los gatos dominarán el mundo y este libro es la mejor manera de entender el porquéLas aventuras de los gatos más seguidos en las redes sociales Después de afirmar con rotundidad que en su casa no entraba un gato, Pedro adoptó a la pequeña Mía. Confiado, aseguró –incluso con mayor rotundidad– que un segundo gato era imposible. Cuatro años después, Atún, un precioso gatito de pelo blanco y gris, cruzaba el umbral de su hogar. Con su carita de no haber roto un plato, estaba a punto de poner patas arriba la apacible rutina de su nueva familia. Los tres –Mía, Atún y Pedro– empezaban una nueva vida. En estas divertidas historias, Pedro narra la maravillosa experiencia de compartir la vida con dos pequeños tigres. Un sinfín de anécdotas y relatos sobre el mundo felino para aprender a ser un poco más gatos. Falta nos hace.
(Oviedo, 1981) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo, máster en Periodismo por la UAM-EL PAÍS y en Recursos Humanos por el Instituto de Empresa. Comenzó su carrera periodística en La Nueva España. Posteriormente, se incorporó a EL PAÍS. Trabajó en la Fundación Princesa de Asturias y en el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer. En 2010 fue nombrado director de comunicación de EL PAÍS, puesto en el que continúa y al que ha sumado nuevas responsabilidades en la compañía. Vive en Madrid en el piso de Mía, una gata (nada común) europea, y de su hermano pequeño e imitador nato, Atún. Es autor de En mi casa no entra un gato.
Como suelo leer novela, no lo empecé muy convencida. Mi madre me lo regaló porque me gustan los gatos (es verdad, a todos nos gustan desde que llegó Lola) y la verdad es que el detalle me hizo ilusión, pero ya. Después de leerlo, he de decir que me alegro de haberme equivocado. Es un libro entrañable que a ratos sirve para entender más (o no) a gatos y humanos, y a ratos sirve para darse cuenta de lo bonitas que son las cosas cotidianas de la vida: la familia, los amigos, los gatos. Me ha dejado muy calentita, como si me acabasen de amasar.
Libro para amantes de los gatos, de esos libros que según lees te sacan la sonrisa. Me he visto reflejada algunas veces, y otras he visto reflejado a alguno de mis gatos.
Continuación de En mi casa no entra un gato. Me ha parecido más redondo que el anterior, aunque hay repeticiones, ocurre mucho menos, y la parte final me ha tocado el corazón. Me gustó mucho el detalle de incluir recomendaciones de lecturas gatunas, me he apuntado un par.
Soy fan de este libro. Me ha encantado. Me he reído un montón. Ahora que yo también tengo 2 fierecillas lo he disfrutado el doble porque entiendes todas las anécdotas gatunas. Súper bien escrito con toques de humor y mucha originalidad. Perfecto para distraerte y pasar el rato
Pedro Zuazua, el asturiano que afirmaba rotundamente que en su casa no entraría un gato, lleva cuatro años conviviendo con Mía, una gata (nada) común europea. Comparten piso en relativa armonía y Pedro asegura que adoptar un segundo gato es imposible. Lo dice con total convicción, pese a que se le parte el alma cada vez que tiene que dejarla sola por motivos de trabajo. Como os podéis imaginar, llegó el “donde dije digo, digo Diego”. Y Atún, un precioso gatito con cara de no haber roto un plato en su vida, llegó a casa y puso patas arriba la rutina de su nueva familia. “Días para ser gato” es la novela que nos cuenta cómo llegó Atún a las vidas de Mía y Pedro, entre muchas otras cosas. Al igual que en la novela anterior, hay decenas de anécdotas divertidísimas. Mía sigue siendo una gata elegante y con ideas muy claras de lo que su “Karen” particular puede o no puede hacer, pero Atún es arena de otro costal… En primer lugar, porque quiere copiar todo lo que hace su hermana mayor, para desesperación de Mía, que ve invadidos todos y cada uno de sus rincones favoritos. Y, en segundo lugar, porque Atún, a diferencia de Mía, es un “gato lapa”; algo muy tierno que adoramos todos los que vivimos con un gato, pero que también conlleva algún que otro inconveniente. El autor, director de comunicación del diario “El País”, no solo nos habla de sus dos gatos, sino que comparte con el lector muchas de sus vivencias personales. En especial sus conversaciones por WhatsApp con Vero, una gran amiga, que debería escribir su propia versión de la historia. Un libro muy divertido, escrito con mucho cariño y que hará las delicias de todo aquel que ame a los gatos. Algo que me gusta especialmente, tanto de esta novela, como de la anterior, es que el autor refleja la realidad de vivir con un gato; algo que tiene momentos maravillosos y otros que te sacan de quicio y que hay que tener muy en cuenta antes de adoptar un gato. ¡No son peluches! Por muy monos que nos resulten en los vídeos de Instagram. El último capítulo del libro me ha parecido especialmente emotivo y también el consejo que pone el punto final al texto: “Seamos más gatos y no esperemos a hacernos mayores”. Una novela que os recomiendo leer porque os hará reír, os emocionará y os hará querer más a vuestros gatos, si los tenéis. Y si no los tenéis, seguro que ese “en mi casa no entra un gato”, empieza a perder contundencia. Reseña realizada para Quelibroleo.com
Me es imposible comparar mi experiencia lectora del primer libro de Zuazua (Hola, Pedro, sé que me lees porque has dejado por escrito que eres un adicto a las reseñas de GoodReads, un saludo) con este último. Cuando leí su primer libro tan solo tenía una gata, Lilly, y la experiencia me encantó y pasé un grandísimo rato. Cinco años después, tengo tres gatos más y soy papá de cuatro en total. Y no sé si es que me he vuelto yo mayor, si soy más cínico o no, pero ha habido muchísimos pasajes de estas nuevas aventuras que no me han gustado, que me han parecido ñoñas o que llegaba a pensar que qué necesidad tenía yo de estar leyendo aquello. Hay mucho relleno pero también reconozco que me han gustado mucho otros capítulos, quizás aquellos -como el de Karen o el último de su madre- que menos estaban relacionados con Mía y Atún. Pero al final la lectura ha vuelto a ser agradable, se pasó rápido y, por qué negarlo, pero volví a sonreír al reconocer trastadas de estos dos hermanos que también me han hecho los cuatro míos. Si al final todos somos iguales: súbditos de los reyes de la casa que son.
Tronchante. Me ha encantado. Me he dedicado a mandar fotos de fragmentos que me sacaban una carcajada sonora a mi grupo de familia (cuatro gateros enfermizos).
El escritor cuenta au vida con dos gatos. Es entretenido y gustará a los ambtes de.los gatos. Me hubiera gustado que explicase mas historias de gatos o algo de su biologia con lo que aprender algo nuevo
Otro que también me llevé firmado (jeje), como me los he leído seguidos y en 4 días, para mi ha sido como un único libro. Comprendo a Mía (que es muy suya), pero como hermana pequeña me identifico con Atún. Más gente debería tener gatos.
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Estaba pensando en qué escribir porque este libro me ha descolocado. Por un lado es algo muy simple (no es Joyce, y menos mal) pero a la vez muy complejo emocionalmente.
Lo mejor sin duda, la parte del final, donde el autor nos enseña lo bonito que es vivir, y lo duro que es ser uno mismo.
Para mi desgracia convivo con un dolor crónico que es algo que me está consumiendo mentalmente y ahora leo, y mucho. Espero encontrar mi embudo prontamente.
Me ha encantado! Ha superado mis expectativas. Cualquier persona que tenga gatos se sentirá identificada. Es muy divertido y entrañable. Lo recomendaría sin dudar.
Si tu día a día ya está cargado de suficiente drama, este libro te recargará de sensaciones positivas.
Encontrarse de nuevo con las aventuras de Pedro, Mía y ahora el pequeño Atún, no defrauda. Un libro divertido, reflexivo, tierno para los que compartimos nuestra vida con gatitos. Un poco más repetitivo que el anterior en algunos capítulos, pero mucho más emocional y especial si cabe.
Es un libro excelente para los amantes de los gatos y el humor, tanto felino como humano. Hay momentos en los que ríes a carcajadas. En otros, muchos, lees las páginas con una sonrisa en la cara. También hay espacio para la emoción, cuando se habla de la abuela de Mía y Atún. Seguro que fue una gran señora, culta y con un gran sentido del humor. En conjunto, es un libro de gatos y de emociones humanas. A través de sus aventuras, las de Mía y Atún, Pedro pone de manifiesto sus neuras, aficiones, debilidades y triunfos. Especial mención al capítulo del embudo, me ha parecido auténtico y muy valiente por parte de Pedro. Sin duda, podría estar escribiendo infinitas bondades de este libro. Sólo hay una cosa que no me ha gustado NADA: es demasiado corto. Podría estar leyendo este libro ininterrumpidamente, aunque tuviera millones de páginas. No me cansa, al contrario. Me ha dejado con ganas de más. Felicidades a Mía por haberle dictado a Pedrín un libro taaan bonito y auténtico. Y a Pedrín por transmitir ese amor tan grande por sus peluditos, Mía y Atún. Qué suerte tienen de tener un humano así. Y él de tenerles a ellos, por supuestísimo. Mi nota para este libro es un 11 (sobre 10)
Le iba a poner tres estrellas porque se me ha hecho un poco repetitivo, tanto respecto al anterior libro como con cosas de este mismo. Supongo que en su origen los capítulos de este libro eran entradas de un blog o columnas de un periódico y a veces se nota para mal. Repite algunas historias y otras me parecen demasiado relleno. Pero el libro se lee muy bien y me he visto identificada en muchas ocasiones. La estrella inesperada de más la he decidido poner ahora al final al leer el capítulo dedicado a su madre, que me ha parecido precioso y me ha hecho reír y llorar a la vez. Un libro muy recomendable para cualquier amante de los gatos, o para regalarlo a alguien que no haya entrado en el club gatuno y que así pueda entender algunas cosas.
Lo he disfrutado tanto o más que el anterior. Lo único que no me gusta es que hay muchas cosas repetidas, algunas incluso varias veces (igual que en el stnterior) al intercalarse artículos del blog. Si hay un tercero le vendría genial una revisión previa en este sentido. Pedro, al menos el Pedro retratado aquí, resulta entrañable y es fácil empatizar con él si se tienen gatos. Tiene momentos muy divertidos como la interpretación de los pensamientos de Atún antes de pasar a la acción. Espero que haya un tercero (libro y gato) y estoy seguro de que habrá despertado el deseo de adoptar felinos en más de una persona. Sólo por eso merecería ya su recomendación
Como sucedía con "En mi casa no entra un gato", es una lectura ligera que nos consigue sacar una sonrisa a todos los locos de los gatos con las anécdotas de Mía, Atún y el propio autor. No es Dostoyevski ni pretende serlo. De hecho, el autor (al que no conozco, pero solo me sale llamar Pedrín) se esmera precisamente por jugar con lo cotidiano sin ínfulas algunas. No obstante, la capacidad de generar empatía y conexión emocional que demuestra es realmente sorprendente. Consigue hacer reír; y, en esta ocasión, con historias como la del embudo y las de su madre, también removerme por dentro y emocionarme.
Once again, Pedro made me laugh and love even more my cats... and all the cats, for sure! This books was more sensitive and intimate than the first one. I really appreciate that the author wanted to share with the readers very personal experiences such as his love life and his mother's illness and her lost. I can't wait for more Tuna's and Mia's adventures! PS: I'm considering to start a suscription to "El Pais" to read his column.
Resulta fascinante como pude sentirme identificada con muchas (pero muchas) de las situaciones de este libro, también convivo con una Mía y un Atún, vaya que las personalidades de mis gatos son muy parecidas. Amé mucho este libro que cada dos líneas me sacaba una risa. Mención especial a la madre de Pedro ¡una mujer extraordinaria!
4.5 Algo que me encanta de los gatos es su personalidad tan marcada. No tienen miedo a demostrarla y muchos menos les interesa que los humanos se la aprueben. Mia y Atún son un encanto. Es sentir a un amigo contándote las aventuras de este par y reír a carcajadas, pensando en que te pareces mas a Pedrin de lo que piensas.
Tan bonito como el primero. Me gusta mucho como Pedro habla de su experiencia con sus minínos: Mía y Atún. Una gata y un gato muy diferentes la una del otro pero que te encariñas igualmente. Creo que si tuviera un gato, también sería tan maniático y melodramas como Pedro 🤣.
Tenía muchas ganas de leerlo y no ha decepcionado, al igual que con "En mi casa no entra un gato" me he reído un montón y me he sentido muy identificada con el autor en sus manías gatunas y en su convivencia con dos gatos. Muy recomendable para los amantes de los gatos ☺️
Me gustó mucho conocer a Atún tras lo bien que lo había pasado con Mía en “En mi casa no entra un gato”. Gracias a este segundo libro, descubrí el Instagram de Mía y Atún. Y ahora me encantan los días para ser gato…
Muy tierno y divertido, me ha provocado alguna que otra carcajada. Pero parecía contar varias veces la misma anécdota o dar las mismas explicaciones. Especialmente viniendo justo de leer el primer libro, se hacía un poco repetitivo.