Durruti maneja el negocio del desarmadero desde hace muchísimos años y se ganó el respeto de todos. Nadie se atrevería nunca a llevarle la contraria. Durruti dice no tener amigos, solo gente que trabaja para él, todos son reemplazables y, si es necesario, puede "limpiarlos" sin dudar un segundo. Solo hay alguien que está más allá del resto: su hermano menor, el Nene.
En este libro conocemos parte de su historia y la de su hermano, una mirada rápida al negocio de los autos robados, el trato que Durruti tiene con personajes importantes y el desenlace aparentemente inevitable (o completamente evitable, según quien lo mire) de todo lo anterior.
Es un libro extremadamente corto, pero no me pareció flojo en ningún momento. Tiene muchos capítulos muy cortos, de modo que es una lectura fácil y rápida, y la forma de escribir de Almeida hace que el lector se involucre de lleno en el mundo del desarmadero. Hay algunos capítulos menos interesantes que otros, pero se me hizo entretenido ver cómo todos los personajes y las diferentes historias se entrecruzaban unas con otras.
Una reseña dice que hacia el final la lectura decae, pero a mí no me pareció y, en realidad, el final me encantó (y también me destruyó un poco más).