4 ⭐⭐⭐ ⭐ (8/10)
Quiero que R. Daneel y R. Giskard me llamen amigo.
Tengo la sensación de que no soy el único que, llegando hasta aquí, esperaba algo más grande… porque cuando apuntas tan alto, el final tiene que estar a la altura. Eso sí, este libro ha conseguido hacerme llorar y emocionarme varias veces , tiene momentos increíblemente emotivos y una de las mejores despedidas que he tenido el placer de leer.
Me apetecía otro caso de Elijah Baley… y me encuentro en las primeras páginas, con que lleva muerto 20 años. Y luego otros 150 más. Así que el inicio fue un “uff… a ver ahora qué me van a contar”. Pero claro, luego llegan los flashbacks… y la despedida entre Daneel y Elijah… ahí sí que lloré.
El ritmo es genial, gracias al viaje por los distintos planetas que ya conocíamos le da mucho dinamismo y, además, funciona como un cierre individual de cada uno. Porque al final, en esta saga, los planetas son casi personajes. Ese “ver qué ha sido de todo esto” me ha gustado muchísimo.
Aunque no todo es perfecto. Las conversaciones entre Mandamus, Amadiro y Vasilia se me hicieron bastante bola, demasiado largas y bastante menos interesantes de lo que deberían. Si no fuera por eso, esto se iba fácil a un 10.
Daneel aquí sube de nivel. Pasa de ser “compañero Daneel” a “amigo Daneel”. Es claramente el eje de todo y cada vez tengo más claro que siempre ha sido el verdadero protagonista de la saga. Y Giskard… menudo salto pega. En el libro anterior su poder me parecía un poco deus ex, pero aquí lo desarrollan de una forma brutal. Sus conversaciones con Daneel sobre el futuro de la humanidad y la Ley Cero son, para mí, lo que más he disfrutado. Me recordaba a cuando ves videos de dos IA conversando y acaban en debates filosóficos que se les van de las manos. Para mí, esto es lo mejor que ha escrito Asimov en toda la saga, además todo el rato llamándose amigo son los mejores.
Gladia aquí también está en su mejor versión. Pasa de ser sospechosa(y culpable no nos olvidemos), a sugarmammy de un robot, a convertirse en una figura clave, de manera política, y además la voz de la razón. Muy bien llevado su arco. Eso si, a DG no le trago mucho, y Bailymundo no me gustó tampoco ni su concepto, ni su ejecución.
— SPOILERS —
El final es potente en concepto, pero demasiado frío. La muerte de Giskard duele,y mucho, pero termina todo demasiado rápido y en un par de páginas se acabó. No me ha dado tiempo a llorarle por todo el cariño que se ha farmeado en este libro, no hay epílogo, no hay ese momento de cierre que te haga parar y procesarlo.
No creo ser el único que esperaba algo más grande. Viendo cómo se estaba desarrollando la Ley Cero y todo lo de Solaria, me esperaba algo más contundente… quizá una revolución de las máquinas que acabó con los espaciales… no se…, se me queda un poco en nada con la esperanza de volver a ver a Daneel en lo que me queda de fundación.
Lo mejor del libro es todo lo relacionado con los robots: su lógica, sus dilemas y ese tono más filosófico que narrativo. Ahí es donde Asimov es imbatible.
Lo peor es sentir que esto es la transición a fundación y no el libro final que esperaba leer. Faltan consecuencias. Y hay cosas que no terminan de encajar del todo, como el papel de la Tierra dentro de todo esto. Ya que aquí es el centro casi místico de los colonos y en el imperio, Trantor es la capital y no saben ni si el sol, es la estrella de la que proviene la humanidad, mucho menos la Tierra. Y aún quedan cosas por resolver, como qué pasó con los habitantes de Solaria o como fué la caída de los mundos espaciales, ya que Daneel ha tenido que guiar a la humanidad para que eso ocurriese y.. me parece suficientemente interesante para que nos lo cuente.