Elogiado entre otros por Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, José Bianco, , Manuel Mujica Láinez y Silvina Ocampo, Juan José Hernández está considerado por los escritores y la crítica como un poeta exquisito, un gran traductor, un filoso ensayista y uno de los mejores narradores argentinos. “Más que poeta o narrador –es cribió Daniel Freidemberg en el diario Clarín–, y un poco del modo en que se veía a sí mismo Borges, Hernández es un escritor que, según cómo se le presente el texto, se decide por la fruición verbal o por la sujeción del relato. Es mucho lo que la poesía y la narrativa de Hernández tienen en común, y así Alejandra Pizarnik describió su prosa: ‘Transparente, preciosa, lujosa, simple’”.Luego de la publicación de su poesía reunida –Desiderátum (2001)–, y de sus ensayos –Escritos irreberentes (2003)– Adriana Hidalgo edita un tercer volumen de Juan José Hernández, La ciudad de los sueños –título de la novela con que comienza este libro en el que se reúne la totalidad de su narrativa–, para completar la producción literaria de un autor insoslayable
Tengo entendido que esta es la única novela del poeta tucumano Juan José Hernández, un librito corto y ameno que intenta poner en contraste la vida de provincias chicas y de Buenos Aires durante los albores del primer peronismo. El libro empieza con una cita de Rubén Darío de donde sale su título: “Y la ciudad de los sueños que vienen será Buenos Aires”. Con ese epígrafe puede resumirse toda la novela. En la primera parte se narra la vida de provincias con eje en los intentos de la protagonista (Matilde) por escapar de la chatura y el conservadurismo del Tucumán de los 40’. Juega las fichas a una vieja amistad de su adolescencia que vive en Buenos Aires y a quien la alta sociedad tucumana desprecia por haberse casado con un hombre mayor y divorciado. En la segunda parte Matilde llega a una Buenos Aires que reclama un precio alto a los que vienen del interior y consigue, gracias a su amiga, un empleo en una de esas revistas de moda y eventos sociales. Lo que le permite relacionarte con toda una clase social que considera al peronismo con un avance de la barbarie. Para hacer visible esa tensión se apela al discurso de los distintos personajes en Tucumán o en Buenos Aires. La estrategia narrativa es el pastiche: hay fragmentos del diario de Matilde, pequeñas y precisas descripciones, notas de sociales, pequeños monólogos interiores, diálogos parciales entre personajes, cartas, y todas esas cosas que remiten un poco a Puig, aunque Hernández se apoya más en su oficio de poeta que en el folletín y el cine, hay pasajes y descripciones admirables desde el punto de vista poético. El cruce de discursos y registros va trazando una semblanza de época que no ignora el clima social de esos años. De fondo está el contraste entre el avance del peronismo y la decadencia de las últimas oligarquías provinciales de principios de siglo, y la creciente figura de Eva Duarte como destinataria de odio y admiración. No es nada original, nada que no se haya escrito, pero es una novelita interesante que coquetea con el costumbrismo y con la narración socio política indirecta. Nada mal.
En primer lugar una crítica a la edición de Adriana Hidalgo: muchas erratas. Puntos seguidos de minúsculas, letras y tildes faltantes, palabras unidas en donde debería haber un espacio, errores ortográficos. En términos materiales el libro es muy lindo, buena encuadernación, maquetación, etc. Este libro contiene una nouvelle y varios cuentos, unos treinta. Los que más me gustaron son los que juegan con las clases sociales en la época del peronismo y los roles femeninos e infantiles. Los hombres de familia me resultaron esquemáticos, siempre locos por el sexo, y a veces las mujeres son demasiado sumisas. Las descripciones de los pequeños pueblos del norte del país son muy lindas, la sequedad, el sopor de la siesta. Hernández es un narrador con un estilo especial, concentrado en su línea, pero contundente.
Mucho no me enterado de que iba ya que no me gusta la forma en que se desarrolla y esta narrado; son dos personajes que relatan la historia pero no es posible distinguir cual es cual.