Vaya, vaya, con Guillermo Fesser, yo que lo tenía como un cachondo de la radio desde mis tiempos de Instituto, y resulta que es un escritor como la copa de un pino. Bravo Guillermo por este Marcelo, relato del encuentro entre la sociedad neoyorquina inmigrante y la oriunda, a través de la historia de este entrañable barman, personaje real que por lo que comenta el autor en Bluesky ha cumplido o está a punto de cumplir 80 años, de los cuales más de 55 al servicio de sus variopintos clientes en el Oyster Bar de Grand Central Station. En breve se publicará, nos dice también Fesser, una versión en inglés que seguramente le dará más sentido a esa increíble mezcla de sabores Spanglish, y ojalá que dentro de no mucho también una película, ya que la novela es prácticamente un guión cinematográfico. Lectura imprescindible para los amantes de la diversidad, la mezcla y la tolerancia, en estos días de regreso al oscurantismo de la caverna de la ignorancia. Ah, y en una bonita edición de tapa dura con preciosas ilustraciones de Marcelo y sus corbatas, letra grande, papel crema grueso, y una tira separadora de tela. Todavía queda honestidad en este mundo: la de Marcelo, la de Guillermo, y la de sus editores. Bravo.