E ntre estas dos frases de Cristina Fernández de Kirchner se encuentra cifrada una manera particular de entender y de utilizar la historia. Explorando puntillosamente discursos y acciones de la expresidenta con la caja de herramientas de su disciplina, Camila Perochena expone en este libro iluminador el modo en que la historia ocupó para CFK un lugar político fue la dirigente que –al menos desde el siglo XX– hizo el uso más intensivo del pasado durante su gestión. La reescritura de la historia le permitió crear un panteón en el que inscribir a su movimiento, así como también colocar a sus adversarios políticos en los períodos históricos que deseaba combatir. La historia, nos dice la autora, sin dudas ayudó a CFK a gobernar.
La investigación de la autora es muy interesante y completa. Sin embargo, se arroga objetividad histórica en el análisis y deja fácilmente traslucir críticas en algunos casos novedosas, en otros muy obvias. Llama polarización y radicalización a una búsqueda deseada, planificada, pensada y clara sobre la Historia que se quiso construir en el período kirchnerista del mismo modo que llama pacificación a decisiones que presidentes previos tomaron y que podrían ser entendidos como vaciamiento de la construcción de la noción de Historia. Detrás de esas acciones también hubo objetivos interesados pero la autora parece no observarlo. De todos modos, a pesar de las críticas que deja traslucir, el libro me sirvió enormemente para recordar todos los hechos que durante el kirchnerismo tuvieron como finalidad construir una Historia (no un relato), cuestionar la existente, incluir nuevas personalidades, hacer Memoria. La Historia es mi pasión y en eso también coincido con Cristina.
Es un libro que hace tiempo era necesario. A quienes nos gusta la historia y la comprende como un estudio de algo que no es monolítico, ni una foto, siempre vimos extraña la forma en la que Cristina contaba la historia y la moldeaba a su favor. Este libro tiene todo eso: las interpretaciones antojadizas, los rumbos, las épicas, los errores históricos de la presidenta que más habló de historia y que más creyó saber de historia. Es un libro brillante.