Este libro es, como reza el subtitulo, una revisión de la historia del arte (de las artes plásticas sólo, en realidad) desde una perspectiva feminista. A priori, el libro tiene un objetivo lícito, basado en bastantes ensayos críticos previos, cuyo contenido va a ser seguramente interesante.
En primer plano, lo es. La información reunida sobre artistas, sobre todo, es una buena forma de divulgación de los nombres olvidados. Por otro lado, se proponen nuevas visiones de las que consideramos grandes obras de autores. Es decir, se retrata la mujer como sujeto y objeto artístico y se hace una crítica feminista sobre ello.
Aquí vienen los peros. La visión de la mujer como objeto en los diferentes cuadros se articula en torno a diferentes mitos: la Virgen, Lilith, Eva, la femme fatal, el desnudo... No obstante, hay una realidad obvia: no está bien organizado. Hay constantes saltos en el tiempo y demasiados puntos como para que el lector tenga una idea clara de la idea principal que subyace al texto. Lo mismo pasa con la tipografía: la misma tipología de subrayado se usa para enfoques actuales y críticas en primera persona, y luego se usa para una información objetiva o la opinión de algún crítico. Ya más allá de lo que se piense de la divulgación en cuestiones tipográficas, para mí supone un problema claro de coherencia.
En la parte de las artistas viene a pasar algo muy similar, aunque me ha parecido más interesante desde el desconocimiento de esa historia del arte un poco más escondida.
Sin embargo, mi mayor crítica está en la conclusión e ideas generales del ensayo. El libro critica el patriarcado, sí, siempre mediante ejemplos y comparaciones con la actualidad. Pero creo que hay una pregunta muy clara para el público: ¿Cómo se aborda el disfrute de un arte que se sabe paradigmático del sistema patriarcal y muchas veces lleno de mensajes misóginos?
No sé cuál es la respuesta, evidentemente, pero creo que me hubiera gustado que el libro lo hubiera abordado en términos éticos o al menos más filosóficos. No obstante, se conforma con una conclusión sobre que las cosas están cambiando y (otra vez) pone un par de ejemplos sobre cómo la mujer tiene cada vez más visibilidad pública.
Personalmente, y por el mucho hype que tenía, esperaba algo más del libro.