Lupe Quezada, un adolescente que fue abandonado por su padre junto a su hermana y su madre que cayó en alcoholismo tras el abandono, cobra venganza al enterarse que su hermana fue violada, golpea hasta matar al violador. Aníbal un mafioso argentino que vive en Tijuana se entera que han matado a uno de sus hombres y en lugar de vengarse decide adoptar a Lupe Quezada y ofrecerle una vida sin carencias a cambio de dejarse entrenar para ser el mejor boxeador del mundo.
Tijuana se ha convertido en la ciudad con más homicidios de todo el país, y es la misma mafia quien está financiando una importante horda de boxeadores campeones del mundo.
Mónica Rojas muestra personajes muy bien trabajados con muchas carencias emocionales, y un determinismo desesperanzador pero realista, que nos hace cuestionar de qué forma contribuimos a que este país sea como es. Cómo siempre la principal preocupación de Mónica Rojas son las infancias y las mujeres, al ser poblaciones muy vulnerables en un país lleno de tanta violencia y crimen.
La novela noquea en diferentes momentos al lector al mostrar la realidad que hay detrás de dicho deporte, y las infancias perdidas que terminan formando parte de ese sistema narcocapitalista que tiene al mundo en decadencia.