«Pasaron el tiempo y una multitud de cosas, tantas que ahora forman un torbellino. Estoy aquí solo, la sombra del cuerpo se ha ido alargando, a la vez que vuelven a mí mechas sueltas de aquellos tiempos».
Un hombre regresa, después de mucho tiempo, a su lugar de origen y, apostado en un punto desde el que puede ver todos aquellos sitios que marcaron su vida #su hogar, la escuela, donde jugaba con sus amigos, donde experimentó el dolor, la violencia, el miedo y el odio#, recuerda su infancia y esa frontera vital que es el paso a la adolescencia.
Mil doscientos pasos es la distancia exacta que separa a este hombre de la casa familiar en esta historia de iniciación, de amistad, de descubrimiento de la vida y también de la maldad, de secretos no confesados por el temor a las consecuencias. Esta novela es el relato emocionante de un momento crítico de nuestro pasado: los años duros y oscuros de la posguerra.
Juan Cruz usa cuatro ingredientes y los remueve sin descanso en una novela de 200 páginas. Lo sorprendente es que no te importa, más bien te envuelve, porque lo que hace Juan Cruz es escribir melancolía de alto nivel.
"[...] porque allí la cobardía era más fuerte que las malas noticias."
Me ha costado mucho leer este libro y eso que no es muy largo.
La premisa me gustó, su protagonista cuenta cómo vivió la posguerra en España en su pueblo. Era un adolescente que tuvo que aprender rápido sobre los vaivenes de la vida, a callar, a saber quién es de fiar y quién no. Fueron momentos duros que el narrador describe de primera mano, lo que hace que la historia sea interesante.
Un punto que me ha gustado es que el protagonista, al ser una persona ya mayor y contar su historia en primera persona, cada capítulo es un recuerdo de su adolescencia pero los recuerdos, como la mente de las personas, van saltando sin un orden específico y muchas veces se repiten mismos temas a lo largo de la historia. Aunque puede parecer algo pesado, es lo que me ha hecho ver un punto diferente en la historia.
Sin embargo, si ya de por sí la lectura se hace lenta por cómo está contada, lo que menos me ha gustado y lo que sí me ha parecido más tedioso a la hora de leer es cómo está escrita. No he leído nunca antes a este autor, por lo que no sé si este modo de escritura es lo usual o no. Pero se me ha hecho muy cuesta arriba debido a la forma en la que está escrito. Hay muchos pasajes que se me hacen pesados porque, para mi gusto, abusa de florituras haciendo que se pierda el hilo de conductor y la historia no avance. Si se hubiera mantenido, como he dicho antes, el tema de que al ser una persona mayor quien cuenta la historia y va dando saltos en su memoria para contarla, lo entiendo; pero cuando comienza a usar un lenguaje demasiado enrevesado y sin conexiones en la historia ha terminado por sacarme por completo de la trama.
Es un libro interesante que cuenta todo ese miedo que hubo tras la Guerra Civil Española donde los niños dejaron de ser niños para sobrevivir como podían en un pequeño pueblo donde todos están pendientes de lo que hacen los demás y cualquier movimiento sospechoso puede convertirse en un problema.
Es un libro corto, aunque a mí se me ha hecho bastante largo, pero, para quienes les guste este tipo de lecturas, puede estar interesante.
El libro me lo habían recomendado. Pero viendo el estilo de la narrativa en la quinta página ya lo dejé. Ese tipo de narración preciosísta que le gusta más las palabras que al hecho al final me cansa. La verdad que el escritor escribe muy bien pero la forma de narrar a mí no me gusta. La mayoría son descripciones barrocas muy bien hechas pero que no parecen naturales realmente no no es un lenguaje natural es es como un lenguaje precioso pero no natural. Pienso que es un libro muy bueno para el que le guste esa narrativa pero no es para mí.