Una zona de sacrificio es un área donde el gobierno autoriza la actividad de industrias contaminantes. De manera implícita, se entiende que los recursos producidos justifican la devastación. De las cinco zonas de sacrificio que se reconocen en Chile, la más simbólica es el parque industrial de Quintero-Puchuncaví-Ventanas: un cordón de termoeléctricas y refinerías ubicadas a pocos kilómetros de exclusivos balnearios y del Congreso nacional.
La investigación del escritor Esteban David Contardo recorre el lugar y se sumerge en las repercusiones físicas y psicológicas de la comunidad. Estos testimonios nos acercan a la intimidad del horror y retratan la inadvertencia política de las últimas cinco décadas: intoxicación de escolares, la paralización económica, la lucha de activistas ambientales y, por supuesto, el dolor de los familiares de fallecidos o enfermos por la exposición a metales pesados.
Con agudeza y sensibilidad, Náusea es una crónica esclarecedora sobre un escenario que —en plena crisis climática— podemos ver humeando desde la carretera.
Para que se enteren, este libro es una crónica - es decir, un recuento de eventos que ocurrieron en nuestra realidad - sobre la tristemente llamada "zona de sacrificio" que es la bahía entre Quintero y Puchuncaví en Chile. El sector ha sido devastado por la contaminación que producen las empresas ahí emplazadas y la población de las localidades aledañas sufre de horribles enfermedades y muertes prematuras. Las manifestaciones en contra han terminado con varios activistas muertos o suicidados. Náusea recorre, a través de los testimonios de trabajadores y vecinos, los principales eventos que han marcado esta zona. La narración es minuciosa, detallista en lo material, y las imágenes que se construyen son nítidas. Las voces de quienes Contardo entrevista aportan unos relatos desgarradores respecto de la situación. El autor sabe dosificarlas y entretejerlas con su propia experiencia investigativa para producirnos una experiencia inmersiva. Me parece que este libro es una buenísima introducción a este conflicto.
Este libro no solo detalla los sucesos más polémicos del “Chernobyl chileno” si no te hace pensar cuántos lugares así existen a lo largo del país. Los relaves y derrames son tragedias de miles de litros que recorren cientos de kilómetros y que pasan todas las semanas. Escuelas que deben ser abandonadas, activistas que amanecen muertos, cáncer fulminante, terrenos yermos, peces envenenados e incluso autismo en los niños. Escrito de forma simple, directa y transparente, el libro ni siquiera apela a la consigna para convencerte: los hechos hablan por sí solos. Necesitamos una constitución que pueda priorizar el planeta por sobre la plata, por la mierda!!
Hay libros que son imprescindibles porque nos enrostran la ferocidad y la avaricia humanas. Al igual que en “Voces de Chernobyl” (y por qué no, Erin Brockovich) leemos un escrito de investigación en el que los habitantes de estas “zonas de sacrificio” son el libro mismo. Con un poco de juventud y falta de oficio, el autor a ratos se estaciona en lo accesorio o, en lo connotativo, no da en el clavo. Sí: es Crónica, pero con una evidente falta de sensibilidad por lo literario.
Esta es un crónica escrita en primera persona, en donde describe estas zonas de sacrificio que están en la quinta región Valparaíso, Chile. Específicamente el cordón comprendido entre Quintero/ Puchuncaví y Ventanas.
En esta crónica nos relata su vivencia personal en la zona y en una forma de reportaje los devastadores efectos de una industrialización groseramente descuidada e indiferente del medio ambiente, la salud de sus trabajadores y las personas que viven en el sector.
Me llevó a recordar el caso de la película de Erin Brockovich, que incluso lo menciona en el libro, las aguas cotaminadas en Midland, Texas, Chernobil, el daño que producen las tabacaleras y cuanto más que no sabemos, o que se ha acallado con cuantiosas sumas de dinero.
Agradezco que se expongan estas situaciones que son, a estas alturas imperdonables, lo que no puedo creer es que con todo los que ya se sabe se sigan produciendo estas situaciones en favor del desarrollo / modernidad... Me altera y me dan una rabia tremenda los políticos (todos) que no ponen de una vez por todas los intereses de las personas frente a muchas veces fuerzas económicas y políticas.
Una crónica desgarradora, terrible pero con una narración simple. Eso hace que se sienta más cercana. Especialmente me llegó, quizás por la familiaridad con la labor, la parte en que habla de cómo se ven afectadas las escuelas y todas las personas que conviven en ella. Produce una sensación de impotencia, sobre todo porque es una situación de la cual se sabe pero, cómo dice el libro y la canción que comparte, “nadie hace nada”. Gran trabajo del cronista en acercarse de una manera tan familiar y darle un espacio de memoria a una comunidad dejada de lado.
Quizás soy muy exigente, pero me ha tocado ver de cerca los episodios de contaminación y me parece que lo de "crónica" le queda un poco grande. Sentí que faltó investigación, contexto, nombres y apellidos tras las empresas, darles más voz a las víctimas cotidianas de la zona de sacrificio. 2 de 5.
Puchuncaví, Quintero y Ventanas, localidades de la Región de Valparaíso que desde 1958 se ven rodeadas de insdutrias ligadas a la minería y a petróleo. Será desde la década del 2000 que comenzarán a sentir los efectos de estar más de 50 años rodeados y rodeadas de contaminación. El colegio La Greda será la alarma, pero quizás una que no llegó al tiempo necesario.
Esteban David Contardo realiza una crónica extensa de esta contaminación, entrevistando a sus afectadas y afectados, a los y las familiares de quiénes fallecen producto de cáncer (una de las tasas más altas en nuestro país); para ir relatando como los juicios se dilatan, también denunciar como aparecen "muertos" quienes luchan contra la contaminación, porque se enfrentan a empresas gigantes y poderosas y entrevistar a quienes en carne propia han sufrido la debacle de esta contaminación a vista y paciencia de un Estado negligente, que sabe que es una zona de sacrificio.
Es un libro que se lee, de manera lamentable, muy rápido porque van enconando la rabia al pasar por sus páginas. Una excelente lectura desde diversas ópticas para no seguir indiferentes.
Me gustó. Es una buena crónica que hace aterrizar la realidad de una zona de sacrificio, contada por las propias personas entrevistadas. Me despierta compasión, empatía y una cierta impotencia sobre cómo se inhumaniza tanto la vida de las personas y la comunidad en pos del desarrollo de un país o, tal vez, ocupándolo como excusa.
Le quiero poner un 3.5 en realidad, no un 3 ni un 4, pues me gustó, pero creo que a veces se enreda un poco en la cronología de los hechos, o tal vez fue mala mía, pero considero que podría ser más clara. Aunque la historia está contada desde un punto de vista interesante, la redacción y la manera de contar los hechos siento que puede mejorar. No obstante, destaco y recomiendo el libro para quien, más que informarse sobre los datos duros, quieran ver y sentir una pisca de lo que viven los habitantes de quintero.
El libro es una crónica en primera persona de una serie de viajes que hace el autor a la zona de Quintero-Puchuncaví, particularmente de sus visitas a los lugares contaminados y de las entrevistas a los habitantes que se han visto afectados por vivir rodeados de industrias tóxicas. Gracias a su buena pluma y buen ojo observador, el autor (que es licenciado en letras hispánicas) transmite bien la frustrante condición de vivir «zona de sacrificio». De todas maneras, y dada la magnitud del conflicto medioambiental (que se arrastra por décadas), el libro se queda muy corto (apenas tiene 132 pp). Por lo mismo, el relato, una vez terminado, termina siendo algo superficial e inconcluso. De todas maneras, como primera aproximación al tema, el libro sí cumple.
Esta lectura me deja con impotencia, rabia, dolor de guata, ante la injusticia, la muerte, la impunidad y la desolación que se vive en el lugar en que nací. Esteban hace una excelente investigación con testimonios y documentación reales de lo que viene sucediendo por medio siglo en esta zona de sacrificio dónde la vida de las personas, los animales y la tierra vale poco. Porque cómo dice la canción que compuso Justiniano, pescador dirigente. Nadie hace nada, nadie hizo nada... Ni hará nada al parecer. Hay sentencias, hay pruebas y no se cumplen. Las empresas no se paralizan, no cumplen con los dictámenes, no pagan indemnización. Nada. Los trabajadores siguen muriendo de cáncer, los niños siguen naciendo con autismo, los animales y la tierra sigue muriendo. Cuando harán algo?
Es una crónica muy interesante que relata de cerca el drama que se vive en la zona de sacrificio de Quintero-Puchuncaví. Es impresionante enterarse de la indolencia de las autoridades sanitarias y estatales ante el efecto de la contaminación que dejan algunas de las plantas del complejo industrial y por otro lado de la ignorancia que hay de los peligros de vivir en esas condiciones junto a la impotencia de quienes sí lo saben y no logran hacer nada por cambiarlo. La información igual siempre debe ser tomada con pinzas pero casi da miedo saber que la vida de uno pasa a valer bien si se pone en una balanza contra el bienestar financiero de grandes empresas.
⭐️ Mi puntaje en @goodreads • 3/5 ✏️ Análisis del caso • 2/3 🪐 Presentación de los hechos • 2/3 🧞♀️ Coherencia global • 2/3 🧠 Estimulaciones a mi lectura• 2/3 👅 Palabritas Cósmicas • 1/3 🛸 Ganas de terminarlo • 2/3 🥇 Vibes de los Primeros Capítulos • 2/3 ⚖️ Equilibrio entre Extensión y Percepción de la percepción • 3/3 🎭 ¿Me Entretuvo? • 2/2 👼🏻 ¿Recomendado para new Lectoriwis ? • 1/2 💰 Hype o Fama del libro • 0/2 🎁 Contenido de Biblioterapia • 2/2 🎨 ¿Portada Aesthetic? • 1/1 🎧 ¿Tiene Audiolibro? • 0/1
Interesante crónica de un tema de gran relevancia a nivel país. Si bien hay segmentos que están mejor logrados (principalmente cuando da voz a las diversas personas involucradas), el libro se siente insuficiente en entretejer los antecedentes y los relatos, así como también en tensionar elementos presentes (por ejemplo, los balnearios clase alta que están a pocos km o incluso pertenecen a la misma comuna de las zonas de sacrificio).
Que impotencia lo que sucede en Quintero y Puchuncaví, todos esos años de personas muertas por culpa de la contaminación, y nadie hace nada! Me hubiese gustado que tuviera más relatos y vivencias de personas, pero con lo que hay se logra plasmar la situación en la que viven hasta hoy en día comunidades de la zona.
Creo que no es un libro para todo público por la fuerte realidad que expone pero a la vez creo que todo el mundo debería leerlo. Es una realidad no tan lejana y es algo que no solo pasa en Chile, si no en casi todos los países que no son "del primer mundo". Te cuenta todo de una manera muy humana y en simples palabras, me encanto. Muy buen trabajo de parte del autor
La investigación realizada sobre las zonas de sacrificio es impecable, te hace sentir los medios y angustias de los habitantes de Puchuncaví, Quinteros y Ventanas. Son ocho relatos llenos de investigaciones, entrevistas e imágenes que describen los horrores que suceden en aquella zona. Me encanto y lo recomendaré a mis amigues.
una crónica que te lleva a vivir el desastre ambiental de la zona Quintero y Puchuncaví en primera persona. Bellísimo y fundamental trabajo del narrador de adentrarse en la zona, compartir, escuchar y relatar las historias de las personas afectadas, el impacto directo de las termoeléctricas en la cotidianidad, a corto y largo plazo. Recomendadísimo
Excelente crónica, trapasa el sentimiento de frustración con el que se vive en las zonas de sacrificio, pero a la vez sirve como un llamado para que no permitamos que nadie más viva este tipo de situaciones
Increíble crónica, te transporta directamente al sufrimiento de la gente olvidada por el estado chileno, las zonas de sacrificio algo que sabemos de su existencia pero normalizamos al estar lejos de ellas y sus consecuencias para la población vecina de esos espacios.