A lo largo de estas páginas circulan, cada uno por su Madrid, varios personajes que habitaron la ciudad en diferentes momentos del tiempo y se volvieron, a su modo, madrileños. El Madrid que ellos conocieron se entrelaza con el actual en un mapa de capas translúcidas compuesto de lugares que todavía permanecen y otros que ya no existen. Porque Madrid, sobre todas las cosas, está hecho de las gentes que vinieron para quedarse y de los que lo siguen haciendo cada día. Un caleidoscopio de historia, recuerdos y futuro, en continuo movimiento.
Paula Lapido es una escritora española nacida en Madrid en 1975. Su libro de relatos "Teoría del todo" fue finalista en el Premio Setenil a la mejor colección de cuentos publicada en 2010. Su novela "Los que alcanzan la orilla" recibió el Premio Kutxa Ciudad de Irun en su categoría de novela en castellano en septiembre de 2019.
Madrid, el viaje soñado es un cuaderno de viaje, una suerte de guía donde su autora —e ilustradora con unas vivas acuarelas impresionistas— Paula Lapido nos anima a descubrir múltiples rincones de la capital, y con ello «avivar el deseo de venir a Madrid» (p. 145).
Como cuaderno de viaje el texto bascula entre impresiones particulares de la ciudad y una serie de fragmentos biográficos relacionados con personajes históricos del arte —y que para ella suponen ídolos o mentores—. Pero además estos personajes comparten un denominador común: haber recalado en Madrid en un momento dado de sus vidas para hacerse madrileños a su manera. Porque una de las tesis que subyace en este cuaderno es que Madrid es una ciudad abierta, que «acoge mucho y pregunta poco» (p. 13), una ciudad donde el que llega a los cinco minutos ya se siente de allí —parafraseando a Sabina—.
Por tanto en cada capítulo Lapido se hará acompañar de Velázquez, Goya, Pardo Bazán, Lorca, Ava Gardner o Francisco Umbral, para mostrarnos espacios que guardaron relación con ellos. Con un pie en su siglo y otro en el nuestro hallaremos puntos de interés que se imbrican semejando un libro ilustrado de hojas traslúcidas. Cierto es que algunos lugares ya no están y toca dibujarlos con la imaginación, como por ejemplo cuando de la plaza Ramales una cruz de piedra nos testimonia la desaparición de la iglesia donde descansaban los restos de Velázquez, o una placa en la calle Saavedra Fajardo nos indica dónde estuvo la famosa Quinta del Sordo de Goya; pero otros apenas se hallan solapados «y es suficiente con levantar una capa […] para pasar del antes al después, como en un viaje en el tiempo (p. 14). Véase el parque del Capricho, único romántico que hay en Madrid, y que perteneció a los duques de Osuna, mecenas de Goya; o el antiguo Café Lion, al que acudía Lorca y que hoy podemos intuirlo visitando la taberna James Joyce.
El cuaderno de viaje concluye con un hermoso y casi lírico apartado “El Madrid de hoy”, donde se especula sobre cómo serían y qué espacios abarcarían los Velázquez, Goyas, Umbrales, etc., de la actualidad. De tal manera imagina a un Velázquez interesado en la fotografía; a una Ava Gardner volcada en el cine independiente; o a un Umbral asiduo a las slams poéticas. Capitulo que además sirve para poner en solfa la ciudad más vanguardista y puntera. Porque Madrid no descansa, está en continuo cambio y crecimiento, y como Lapida apunta: «el Madrid atiborrado de vivencias no se detiene en la última página de este cuaderno de viaje» (p. 14).
Quizá la siguiente página podríamos escribirla alguno de nosotros.