DARÍO tiene dieciséis años, estudia en el instituto privado más elitista de Valencia y (casi) todos sus amigos se llaman Cayetano.
Una noche, Darío se cuela en una discoteca y tiene un encuentro con Salva... o más bien, un reencuentro.
SALVA también tiene dieciséis años y unas pintas de chico malo que son pura fachada. Pasa el día pintando grafitis bastante feos, probando trucos con su monopatín y esperando a que llegue la noche para salir de fiesta.
Salva y Darío, el cani y el cayetano, pasan juntos una noche inolvidable debido a una enorme casualidad. Para Salva encontrarse con Darío fue lo mejor de su noche. Para Darío, encontrarse con Salva es algo que preferiría olvidar. Por desgracia para él, Salva no se rinde fácilmente y promete empapelar la ciudad entera con la palabra AMOR hasta que Darío acceda a tener una cita con él.
🔥 Una comedia romántica que homenajea todas esas historias que siempre soñaste con vivir.
Raquel Tirado (Castellón, 1999) es graduada en Sociología y Ciencias Políticas y apasionada de la literatura infantil y juvenil.
Desde 2018 ha publicado ocho novelas juveniles. Algunas de fantasía, como Diana en el laberinto (Akane Editorial); otras autopublicadas, como Perdona si te llamo Cayetano, que acumula más de 100.000 lecturas en Wattpad.
Sus últimas publicaciones son romances juveniles contemporáneos: Las chicas de Olimpia y Amor a contrarreloj, con Fandom Books.
«Quiero narrar historias que entretengan, que hagan reír o emocionen, que traten temas reales con la delicadeza y respeto que merecen, que inciten a la reflexión y cuenten con la diversidad y representación que no encontré en mis lecturas de infancia y adolescencia».
¿Una comedia romántica ambientada en Valencia sobre un cani y un cayetano, mejores amigos de la infancia, que se reencuentran al cabo de los años en una discoteca? Si es que cómo no me iba a gustar.
Me ha encantado poder descubrir la historia de Salva y Darío a lo largo de los últimos meses y he acabado encariñándome mucho con los personajes (sobre todo con Pelayo, mi hijo). Si queréis una historia que os enganche, con risas y drama a partes iguales y que trate temas como la violencia de género o la bifobia, podéis disfrutar de estos dos pencos enamorados en Wattpad, que ya está su historia completa.
Me empecé este libro por la coña. Sabía que me iba a gustar pero no sabía que tanto. Lo que más me ha llamado la atención es la naturalidad de les personajes, la forma de relacionarse y lo bien que se diferencian sus voces. Es divertido pero también te invita a reflexionar. Hace que te encariñes con les personajes (hasta de los pijos), tiene un punto de romance súper tierno. Darío es un personaje complejo y me encanta como está llevado pero mis favs son Raisa y Salva. Cuando aparecen en escena devoran al resto. Quiero mucho a todes de todas formas. Es un libro que necesitaba justo en ese momento y lo mejor es que se puede leer con cualquier mood. Lo único que me falta son los trigger warnings.
4'5/5: Esta autora es ingeniosa y divertida hasta decir basta ¡Amo su estilo desenfadado, pero con mucho corazón y mensaje! Nos encontramos con una historia muy singular donde un cani y un cayetano son los protagonistas. Darío es un chico de clase social alta, que estudia en un instituto de nombre largo y se junta con lo más pijo que hay en el mundo: Bosco, Borja... y como no hay un Cayetano. Una noche de diversión se cuela en una fiesta singular y se reencuentra con Salva. Este es un chico de barrio, cani, que le gusta hacer grafitis y estar con el patín dando bandazos por ahí. Son tan diferentes que ese reencuentro se convertirá en algo más, aunque las dudas están y acechan. Una historia brutalmente construida donde vemos componentes sociológicos imprescindibles y es lo que más me ha gustado, aparte del amor tan bonito que se conforma. Los secundarios dan vida a la historia y se hace muy real, muy cercana. Es un libro muy musical donde cada capítulo es precedido por una canción. Hay también capítulos que son solo chats, haciendo muy realista la historia. Contada desde diferentes perspectivas, me ha robado alguna que otra sonrisa, pero también lagrimilla. Me ha dado mucha pena despedirme de ellos, aunque se merecen un epílogo. Espero que se publique pronto en papel y pueda leer la novela de nuevo con menos fallos ortográficos y más de seguido. Es la primera vez que leo en la plataforma. Cuando esté totalmente pulida y tenga mi epílogo, le doy la máxima puntuación. Muy recomendada
Como betee esta novela, pues se me olvidó anotarla como lectura. Y no la voy a valorar todavía, porque el próximo año saldrá editado y ya veréis lo bonito que está quedando.
Una romcom muy a la española, ambientada en Valencia, que sigue el romance de Darío, un Cayetano (de pega), y Salva, un cani.
Empecé a leer este libro cuando se empezó a publicar en Wattpad pero, por razones externas, acabé dejándolo. Cuando me enteré de que Perdona si te llamo Cayetano iba a publicarse, fue el momento idóneo para reencontrarme con estos personajes. ¡Y menudo reencuentro!
Esta romcom engancha desde el primer momento y está llena de momentos de todo tipo: mamarrachos, tristes, wholesomes... Y, es que en este libro no solo encontramos una historia de amor aquilea, sino también mucha crítica social como la LGBTfobia o la violencia de género. Personalmente, me encanta que se traten estos temas en la literatura, pero me creo que una romcom no es el mejor género para hacerlo por el carácter ligero y humorístico de estas.
Para mí, el punto fuerte de esta novela no ha sido la historia de amor, sino el elenco de personajes y la evolución de cada uno. Por un lado, tenemos a la gang de los canis, cuyas escenas juntos y su grupo de WhatsApp me daban años de vida. Raisa es una reina y Salva, Jonathan e Isaac son los tontos a los que tienes que querer irremediablemente. Luego, el team Cayetano con Pelayo, el mejor personaje y se merece un libro entero solito para él porque sus momentos son oro puro. Y, bueno, Darío. La verdad que durante el 75% le tenía muchísima tirria a su personaje. Entendía sus motivos y entendía porque él es como es, aunque a veces ni siquiera eso justificaba sus acciones.
Por no mencionar, todas las referencias al lenguaje Gen Z, de memes y de actualidad que hacen que sea una lectura súper amena y divertida. Abres el libro y los capítulos se pasan solos.
Me ha encantado este libro. Una historia llena de emociones, subidas y bajadas, con un tono cercano y que fluye como el agua. Recomendadísima lectura veraniega, muy fácil de terminar y que te deja el corazón calentito, con un amorío como protagonista y un enorme trasfondo de amistad. Me ha sacado muchas carcajadas y me ha acompañado durante una época rara. Había días que me levantaba contenta solo porque sabía que tendría capítulo nuevo. Corred a wattpad de verdad!!! Ya echo de menos a los personajes.
No sé que tiene la forma de escribir de Raquel que sus novelas siempre me parecen confort. Son dos adolescentes tontisimos intensos y a ratos he sentido que me quedaban un poquito lejos ya pero... en el fondo hay que querelos
Tenía muchas ganas de leer algo de Raquel y me quedo con ganas de leer más.
He devorado la primera parte del libro, pero después la lectura se me ha hecho cuesta arriba (algunas partes me han resultado un poco repetitivas y creo que eso ha influido en el ritmo de lectura).
Lo que más me ha gustado, sin duda, es la naturalidad de los personajes (y Pelayo, siempre fan de Pelayo).
La primera vez que me salió esta novela en TikTok supe que quería leerla por algo muy personal: la primera novela que yo llegué a escribir entera tenía dos tópicos similares (pijo y perroflauta) y quería ver cómo había optado Raquel Tirado por jugar con la dinámica, pues las maneras de llevar a buen puerto un concepto con tantas vibes fanfic son infinitas. Ya os adelanto tanto que la he disfrutado muchísimo como que nuestros hijos se parecen lo mismo que un huevo a una castaña.
‘Perdona si te llamo Cayetano’ nos presenta la historia de Salva, un cani de barrio, y Darío un cayetano que, sin embargo, no lo es de cuna: ambos se criaron en el mismo vecindario, en el mismo edificio, y eran los mejores amigos. Pero tras perderse de vista durante años, su reencuentro lo significa todo. Porque el flechazo es instantáneo ante la química que surge entre ellos de nuevo. Sin embargo… no va a ser todo tan fácil.
Lo digo abiertamente: Darío es mi personaje favorito, soy blandita ante los personajes como el suyo, que hacen lo contrario a lo que querrían, que callan miedos, que son mucho más sensibles de lo que parecen. Aunque cómo no amar también a Salva y a toda su tropa. Sin duda, el fuerte de Raquel Tirado en esta novela son sus personajes, a los que ha dotado de una personalidad que traspasa el papel. A Pelayo lo quise desde la primera escena, será mi bebé para siempre.
Sí reconozco que me hubiese gustado que se dilatase un poquito más lo que es el comienzo de la relación entre ellos, pero como se nos sigue dando dramitas, salseos y malentendidos, pues yo me quejo cero, la verdad. Esta novela es superdisfrutable gracias a su humor, al peso que tiene también la amistad (muy found family, por qué no decirlo) y a la incorporación de algunos otros temas de carga social muy interesantes… y que sé que regresan con más fuerza en la novela que comparte universo con esta, ‘Perdona por no ser Julieta’. Deseando hincarle el diente también; no tengo ni idea de si tendrá o no muchos cameos de la panda que protagoniza esto más allá de los evidentes como Darío, pero me encantaría que así fuese.
Cuando empecé esta novela esperaba algo bastante diferente. Quiero hacer una reseña algo detallada, porque creo que este libro se la merece, así que, aviso para navegantes: me voy a poner tiquismiquis y voy a empezar con una opinión bastante negativa para luego dar un giro absoluto. Esto va a ser aun más largo que los comentarios que fui dejando en Wattpad, y ya es decir (la autora tuvo la paciencia de leerlos, todo sea dicho). Descubrí sobre la existencia de este libro hace unos meses y me dije a mí mismo que, en verano, cuando tuviese más tiempo, lo leería. Buscaba una novela cortita y ligera, que no me hiciese pensar demasiado y simplemente me enterneciese. El libro se abre con un capítulo de Darío. En un primer momento esto me provocó algo de repelús porque, por supuesto, sin contexto alguno el cayetano era el que menos simpatía me causaba. En este inicio, debo reconocerlo, hubo momentos en los que pensé en dejar la lectura, agradezco no haberlo hecho. ¿Por qué? Dos motivos, principalmente, que después van a sufrir un cambio. 1. Los personajes. En este momento de la historia Darío y Pelayo aún no significan nada y los comentarios de Salva sobre “jugar a la galleta” me dieron más repelús que otra cosa. No entendía bien por qué todo el mundo parecía empeñado en arruinarle la vida laboral al pobre Jonathan (al que, por cierto, no podía dejar de confundir con Isaac). Además, en un primer momento, me pareció apresurada la actitud de Darío, que en seguida está hablando de amor (qué equivocado estaba). No digamos la de Salva, que me pareció un poco cazurro y algo baboso. 2. El estilo. No tiene nada inherentemente malo, pero el estilo del inicio se caracteriza por ser simple, llano y directo. No desprecio este tipo de escritura, pero yo soy, por norma general, de querer descripciones largas y vívidas. La vista es el sentido que más destaca. No me sentía capaz de saborear lo que los personajes bebían, pisar el suelo que pisaban, etc., pero sí de ver con mucha claridad lo que ellos veían. Aun así, quería seguir leyendo. Había algo en la historia que me hacía querer saber más. En ese momento no tenía claro qué era, ahora tengo una hipótesis: fue Darío. Aunque me caía mal su actitud me resultó interesante. Hay una ambigüedad en su actitud que me atrapó. Es un cayetano, por lo que viene de un mundo más rancio y hegemónico, pero a la vez va a una discoteca con Drag Queens. Es un pijo al que no le importa hacer trabajar a su chófer por la noche, pero no siempre ha estado en esa situación. Es la primera vez que besa a un chico, pero casi parece más en negación que sorprendido. Pronto se descubre que está en el armario, pero su psicología no es tan simple como eso, no estaba totalmente desconocedor de su sexualidad. Así que me dije, ¿por qué no? Y seguí leyendo. Con el avance de los capítulos empecé a encontrar una eficacia inesperada en la simpleza estilística. Soy consciente, por supuesto, de que a veces, muchas veces, la simpleza es mejor que la ostentosidad. No obstante, no esperaba que lograse ese efecto, no confiando solo en la visualidad de las escenas. Pero es así. Esto hizo que mi actitud cambiase poco a poco. Noté, debo decirlo, algunas inconsistencias con la línea temporal que me chirriaron. Aun así, creo que es algo que vale la pena ignorar, ya que el libro tiene otras muchas virtudes que lo compensan. Así, sin saber muy bien cómo, poco a poco me vi sumergido cada vez más en la trama, cada vez más atado a los personajes, encontrando incluso alguna descripción elaborada de las que me gustan a mí. Pelayo empezó a generarme ternura muy pronto, es un personaje adorable. Causa verdadera impotencia ver el trato que recibe. Su manera de ser es muy pura, muy genuina. Cuando en la discoteca de los gemelos pasa lo que pasa, uno siente auténtica rabia y auténtico alivio al ver cómo llegan Jona, Isaac, Raisa y Salva, con la esperanza de que hagan algo mientras Darío se queda como un palo (lógico, por otra parte, pero muy frustrante). Me mantengo en que Pelayo es autistic coded. Desconozco si era la intención, pero para mí resulta evidente y es algo que se agradece. También creo que Jonathan tiene TDAH. Me gusta mucho la dinámica de estos dos. Al principio pensé que derivaría en lo romántico. Sí es cierto que es uno de los capítulos extra de la versión de Kindle parece que van a seguir estrechando lazos, pero, a menos que yo haya estado corto para captar la indirecta, nunca hay explicitud. Me gusta pensar que Pelayo sí tiene diagnóstico, mientras que Jonathan carece de él. Es cierto que las dificultades de Jonathan en los estudios vienen dadas por sus dificultades socioeconómicas, pero precisamente por eso me gusta pensar que no es solo eso, que hay una neurodivergencia no detectada debido a esas circunstancias, lo que lo hace aun más difícil para él. De esta forma se ve la realidad neurodivergente desde dos ángulos: quien tiene la posibilidad de reconocerla y quien la desconoce o no puede hacer nada al respecto. Ambos quedan alineados en sus respectivos ambientes porque el sistema está empeñado en de por sí dificultarle las cosas a gente como Jonathan y Pelayo ni en mil años podría encajar en la estructura neurotípica, blanca, cishetero y misógina en la que se le pide que encaje. Sin embargo, es innegable que Pelayo lo tiene mucho más fácil que Jonathan si necesita recurrir a ayuda terapéutica. Raisa también se ganó mi corazón bastante rápido, aunque me veía venir el desastre de su confesión. A veces siento que sus conflictos están un poco separados de los de Darío y Salva. Hay una relación evidente, sí, no están aislados, pero sí un poco desplazados, en mi opinión. Es lógico. Aunque sea la tercera protagonista (o segunda deuteragonista, si me apuras), es innegable que, dado que el foco en último término es la relación Salva-Darío, estos dos, de un modo u otro, condicionan la recepción de los conflictos de otros personajes. Tiene evidentes problemas en cuanto a la gestión emocional. Es racional, madura e inteligente, sí, pero un poco obtusa a la hora de explorar y comprender sus propias emociones. Esto la lleva a cometer errores, algunos bastante graves. No obstante, esto no la hace odiosa. Debo reconocer que sí que me pareció un poco forzada su confesión en ese momento. Tal vez una descripción incluso más larga sobre lo que sentía en ese momento me hubiera ayudado a comprender por qué lo hace. Veo a Raisa perfectamente capaz de declararse en un mal momento por dejarse llevar, pero ¿ese en específico? Como digo, no es una incoherencia, pero no me convenció por completo. Me hubiera gustado que se le dedicase algo más de tiempo a su relación con Isaac y a Isaac como individuo. Comprendo que no hay tiempo material para todo y que son muchos personajes, pero a veces el pobre queda un poco sosillo en comparación con el resto de su grupo. Por ejemplo, nunca terminé de entender por qué Raisa podía confiar en él para contarle su enamoramiento. Es decir, ¿por qué él en específico? De nuevo, no es lo más relevante. No es un personaje plano, no da la sensación de que sobre y habría que tener cuidado al darle más profundidad porque podría desequilibrar el tiempo que se le dedica a cada asunto, pero siendo hipercríticos es innegable que es el más tenue del Equipo Raisa. Según avanzaba, al principio, me costó un poco pillarle cariño a Salva porque me pareció muy pesado, demasiado insistente e incapaz de aceptar un no. Al saber un poco más de su situación familiar se hace algo más sencillo empatizar con él, eso sí. Con el avance de los capítulos cada vez me afectaban más los eventos. Los capítulos narrados por Darío, de hecho, se me hacían difíciles de leer precisamente por eso. Por eso el autodescubrimiento de Darío, que constituye a grandes rasgos el primer tercio, es mi preferido. Como persona bisexual se agradece, y mucho, la presencia de Salva y el peso que cobra su propia individualidad (durante la mayor parte del primer tercio es, en mi opinión, un poco más “el interés amoroso” que un personaje multifacético y complejo). Es genial que, aunque el romance principal sea aquileo, en ningún momento se presente a Salva como gay, porque no lo es. Por eso precisamente es crucial para su personaje el haber sufrido un delito de odio. No solo implica un trauma que tiene un papel troncal en su actitud posterior, sino que, además, demuestra que, aunque sea bisexual, es tan vulnerable al odio como Darío. La diferencia es que él no se mueve en el contexto en el que lo hace Darío, por lo que tiene más confianza en sí mismo. Pero, de nuevo, que tenga más confianza en sí mismo no lo hace imposible de derribar. Es humano y tiene miedo. Y, aunque nunca deja de ser el romántico empedernido que es, hacia el final se ve en la obligación de poner los pies en la tierra. No todo es bonito, la gente no siempre se comporta de forma madura, a veces cometen errores, a veces se hacen daño entre sí. Es algo que sabe bien, pero que a todas luces no tiene interiorizado por completo. Al principio es difícil pillarle cariño, al menos para mí. Precisamente porque ese romanticismo lo lleva a acercarse demasiado a no aceptar un no para mi gusto. Sin embargo, nunca presiona per se a Darío ni lo manipula, nunca intenta forzarlo y procura ir a su ritmo para que luego no se arrepienta. Del mismo modo que ocurre con Darío, empieza con la fachada de “protagonista prototípico de rom-com” para después mostrar que no solo no tiene esa toxicidad asquerosa (por desgracia tan extendida en algunos libros), sino que es, además, un personaje con una psicología mucho más ricamente construida. Sin embargo, creo que Darío es el que mejor representa el desarrollo romántico truncado por una orientación no heterosexual. Sus dudas, su miedo, su actitud a la defensiva, su postura arisca, su conducta evitativa… Parece una persona real. No es perfecto, está muy lejos de serlo. También tiene sus propias actitudes rancias, también se adhiere a los malos actos de su entorno. Pero lo hace por supervivencia, porque cree que lo necesita para sobrevivir. No lo justifica, pero lo explica. No conozco, hasta donde sé, a víctimas de maltrato, pero ante mis ojos ignorantes su modo de comportarse parece totalmente natural dada su infancia. No puedo opinar mucho ni de él ni de su madre en este sentido, eso es cosa de gente que haya estado en su situación. Sin embargo, de nuevo, ante mi mirada ignorante, parece una buena representación de los efectos que tiene la violencia de género. Me gusta sobre todo el énfasis en los conflictos internos que Darío es, literalmente, incapaz de abordar sin ayuda profesional: a su fortísima disonancia cognitiva se suma un trauma muy profundo que convierte su infancia en flashes, en recuerdos sueltos. Y, aun con esta infancia borrosa, se ve en la obligación de disociar a su padre en dos, para poder explicarse lo que ocurre, para que el trauma no lo destruya por completo. Tengo entendido que esto es algo muy común víctimas de esta clase de crímenes, así que su inclusión se agradece. Hay, además, un obvio paralelismo entre el pasado y el presente de Darío. En ambos casos se comporta como el “niño bueno” porque cree que, así, está a salvo. Pero en su presente, en el fondo, ya sabe que no es así. Que con personas volátiles y violentas las acciones propias son irrelevantes: siempre existe el peligro a su lado, actúe como actúe. No importa si intentaba no enfadar a su padre, si su padre quería pegarle iba a hacerlo. No importa si intenta no enfadar a Cayetano, si Cayetano quiere exponer la denuncia lo hará. En los dos casos siente que tiene que actuar fuerte, que no puede permitirse ser el “marica” o la “nenaza” porque ante cualquier signo de debilidad los burguesitos van a saltar a por él como tiburones atraídos por la sangre. Por ello es tan relevante en el personaje de Darío la idea de la comunicación. Creo que es bastante obvio que la autora estaba manejando este tema conscientemente, porque se explora de un modo muy efectivo. Darío tiene pesadillas, pero no dice nada; tiene miedo de sus compañeros, pero no dice nada; a veces hecha de menos a su padre, pero no dice nada; aun así odia a su padre, pero no dice nada; tiene miedo de que le gusten los hombres, pero no dice nada a su madre, a Ricardo o a Pelayo; tiene miedo de lo que pueda hacer Cayetano, pero no dice nada. Como en estos casos hay muchos otros. Por eso es tan conmovedora la escena de la fiesta de Halloween en la que por fin Darío rompe un poco su coraza. Por eso es tan chocante verlo disculparse con Raisa o sincerarse con Pelayo. Por eso es desgarrador ver cómo, pese a todo, sigue moviéndose en un vaivén: abrirse y cerrarse sin parar hasta que ya no puede más. Por mencionar uno de mis ejemplos favoritos: sus conversaciones con Ricardo. Al principio, cuando sale con él del armario, es incapaz de decir que es gay de forma explícita: “¿Te parece bien, entonces? Que yo… —Ricardo espera a que acabe la frase, pero yo no lo hago”. Frente a cómo actúa después de encarar a Cayetano: “Cayetano ha descubierto que he estado medio saliendo con el chico del hospital. El de mi antiguo barrio. El chico del que te hable. Él sabe que soy… gay, vaya”. La conversación con su madre es un punto de inflexión para Darío que lo lleva de modo magistral a salir del armario con su padrastro. Asimismo, esto, combinado con el impulso que le da el atrevimiento de Salva, lo conduce ser capaz de hablar. La idea de las etiquetas ya había sido planteada antes, Darío les tiene miedo porque, en su contexto, son una prisión. Por eso es tan hermoso verlo así, capaz de definirse a sí mismo, aunque tenga miedo. Pero este no es el clímax del personaje, no en mi opinión. Darío es un personaje muy complejo que se oculta bajo la fachada inocente de “protagonista de rom-com”. En realidad, hay muchas capas dignas de análisis, bastantes explícitas, pero las más de ellas implícitas, que configuran a un personaje construido claramente como un iceberg cuyas aguas son su propio silencio. Por eso, para mí, su cénit llega con la pintada en la frutería. Más allá de las implicaciones que tiene para el personaje transgredir las normas de este modo, es crucial para él por el simple hecho de ser grafiti. Salva mismo lo dijo, cuando él y Darío descubrieron el grafiti pensaron que era algo que se reservaba para “los mayores”. Salva ya había hecho grafiti y lo usa como método para acercarse a Darío. Él, sin embargo, no es hasta este punto que, implícitamente, se convierte en uno de “los mayores” y por tanto digno del grafiti. Es un reflejo precioso y muy visual de su evolución. Podría decir mucho más de los personajes, pero como esto es una reseña y no una tesis, tendré que proceder con el último: Cayetano. Ya he dicho antes que es una figura antagónica que se mimetiza con ciertas actitudes del padre de Darío, pero es incluso más complejo que eso. Representa el arquetipo de hombre aquileo reprimido, al igual que Darío, pero están lejos de ser lo mismo. Hay parecidos entre ellos y marcadas diferencias, esto es lo que vuelve su dinámica tan interesante. Es un choque de dos fuerzas que produce una inesperada tensión. Por ejemplo, en: “Bueno, tío, lo entiendo. Lo primero es lo primero, ¿no? —inquiere, y yo levanto mis hombros—. No te ofendas, pero ya empezaba a pensar que eras marica o algo”. Recortada de su contexto parece inocente; amenazador, sí, pero poco más. No lo es. No lo es en absoluto. Este parlamento cae como una pedrada hacia una ventana, rompe una especie de cristal que separaba a Darío y Cayetano y que nunca más podrá cerrarse. La escena de los baños, por eso mismo, es increíblemente desagradable y tensa, es una especie de reconocimiento de que ese cristal se ha roto. Cayetano es todo lo que Darío no quiere ser, es el resultado que aparece si Darío siguiese el camino que han trazado para él. Es un cobarde y aun así muy inteligente. Es cruel y observador, cree que tiene el mundo a sus pies y le encanta que sea así. De todas formas, no se tiene a sí mismo por una especie de supervillano que lo vuelva un antagonista ridículo. Es más sutil, más peligroso, más visceral. Es precisamente lo que Darío ha aprendido a temer: un mentiroso distante que en cualquier momento puede explotar. ¿En qué se respalda esta forma de ser? Por supuesto, en su clase social, lo que me lleva al siguiente punto. Al principio no estaba demasiado conforme con cómo se representaba la lucha de clases. No es que me haga especial gracia empatizar con burgueses por lo que, como al inicio Salva me repateaba un poco y Darío estaba sentando las bases para volverse mi personaje favorito, no estaba demasiado alegre. Sin embargo, y aunque yo quizás lo hubiera abordado de otra forma, tras haber reflexionado por un par de días he cambiado de opinión. Las situaciones socioeconómicas de los personajes salen a colación constantemente, como parte intrínseca de sus vidas porque, al fin y al cabo, lo son. Darío, su madre y Pelayo son los únicos ricos que reciben empatía. También Ricardo, en cierto modo, pero en escala mucho menor. ¿Por qué ellos? Porque son los alienados. Presentan una o varias características no hegemónicas que desemboca en una integración solo parcial en el ambiente burgués. Esta óptica, además, se enfoca desde una perspectiva que no pretende romantizar la pobreza. Todo lo contrario, es una denuncia. Hay bastantes aristas en cuanto a este tema porque entra en intersección ineludible con las propias características de los personajes, pero, en líneas generales, es una representación satisfactoria. ¿Me estaré dejando llevar y, acaso, estoy sobrepensando demasiado? Es posible, es posible que el libro solo haya resonado en mí emocionalmente por algún motivo particular y eso me lleve a analizar en exceso. Pero sea el caso o no, me parece bastante bonito que una historia sea capaz de lograr eso. Es innegable que la cercanía situacional y espaciotemporal ha tenido efecto en mi impresión de la novela, pero no creo que eso lo vuelva un juicio de menor valor. Es divertida, cálida, desgarradora, cercana y, en mi opinión, mucho más profunda de lo que una simple lectura puede advertir. Me alegro de haber conocido su existencia y me alegro de haber seguido leyendo a pesar de la impresión inicial.
This entire review has been hidden because of spoilers.
3.5 No suelo engancharme a historias de Wattpad, mucho menos que todavía no estén en curso. No obstante, he seguido las actualizaciones de Perdona si te llamo Cayetano casi desde el comienzo y las he disfrutado un montón. Sin duda, es una prueba más de que esta plataforma no equivale a mala calidad, ya que se nos presenta una comedia romántica muy divertida que, además, trata temas de suma importancia con cuidado y delicadeza. Me parece que se trata de una historia innovadora en muchos aspectos que aunque usa algunos tropos —que nos encantan, como el childhood friends to lovers— también trae frescura al género. Eso sí, prepararos para gran cantidad de drama —y también de risas, no os preocupéis. Lo que más me ha gustado de la novela han sido sus personajes, ya que les cogí mucho cariño a todos a los pocos capítulos y me resultó muy sencillo empatizar con ellos y sus realidades, por muy distintas que sean. Sobre todo, han sido los secundarios, los amigos de los protagonistas, los que se han ganado mi corazón y de los que espero poder saber más en un futuro. En conclusión, una lectura con altas dosis de drama y carcajadas y unos personajes entrañables que disfrutarás a montones, que puedes leer gratis en Wattpad, además.
Esta historia me va a acompañar durante mucho tiempo. Raquel escribe TAN bien y sus personajes son tan reales que me he sentido como si formase parte del grupo de Salva y sus amigos. Acabo de terminar la historia y no puedo parar de sonreír. Es realista, pero esperanzadora y te deja el corazón muy calentito. Sé que volveré a ella más de una vez.
Cuando supe la primera vez de lo que iba este libro solo pensé: ponme 20 porque es mi tipo de mierda. Y lo ha sido. Me ha gustado mucho y no lo he leído más rápido porque básicamnete no me ha dado la vida. Darío y Salva fueron mejores amigos hace muchos años, pero hace tiempo que no se ven porque ahora Darío vive en otro barrio y estudia en el instituto más exclusivo de la ciudad (insértese la canción Cayetano de Carolina Durante aquí). Pero un día se reencuentran en una discoteca, se lían y Salva decide que no se rendirá hasta que Darío acceda a tener una cita con él. Incluso si tiene que empapelar toda la ciudad con graffitis en los que escribe la palabra amor. Como digo, ha sido justo lo que necesitaba: un libro muy divertido, lleno de referencias musicales, con unos personajes maravillosos y que te hace pasar un buen rato.
«Me digo a mí mismo: “Este año será distinto, mi vida empieza ahora”. Luego muevo la cabeza, negando, porque sé que la vida siempre ha estado ahí, hecha para que yo la viva, hecha para que no me limite a esperar a que las cosas sucedan, para que no me limite a huir, sino que forme parte del mundo. La vida ha empezado desde el momento en el que nací y abrí los ojos, a pesar de todas las cosas horribles que han pasado desde entonces».
Una comedia romántica juvenil con una premisa que me llamaba muchísimo la atención. El desarrollo de la trama no es para nada lo que esperaba, pero no por ello me ha desagradado. Para mí el punto fuerte de la novela ha sido el grupillo de Salva y el personaje de Pelayo. El desarrollo de la relación ha sido cuco y que el escenario sea Valencia me ha encantado.
Historia mona y entretenida, con un grupo de amigos del que quiero formar parte y un personaje, Salva, al que adorar. Bueno, a él y a todos.
Además, la relación de Salva y Darío es es un chilhood friends to lovers, y uno es cani y el otro cayetano, así que el libro me tenía ganada desde el principio.
Me han encantado la naturalidad de los personajes, las conversaciones y la forma única de hablar de cada uno. También, que en una novela en apariencia «simple y distendida», se traten temas muy importantes, como la violencia machista, la homofobia y bifobia, la salud mental, etc.
Como pega, tiene erratas y errores ortotipográficos de esos que a mí me dejan un poco loquer.
3,5* En algunos momentos no he terminado de conectar del todo con los personajes, pero me encanta la dinámica que tienen, la amistad tan bonita que muestran y lo naturales que son. Otro punto fuerte son sin duda los estereotipos de los que tira la autora para caracterizarlos a ambos y que aportan ese toque cómico y tan maravilloso. Me lo he pasado muy bien leyendo y sin duda lo recomiendo.
Este libro me ha sorprendido muchísimo. Pensé que sería demasiado juvenil para mi gusto y me encontré con una novela súper bien escrita, con los detalles bien cuidados, con unos personajes muy bien definidos y memorables y con partes que me encogían el corazoncito. Ha sido todo un descubrimiento!!
me he leído la segunda mitad en diagonal porque no aguantaba más pero me daba rabia no acabarlo. no me convence mucho la forma de escribir de la autora, me parece muy robótica, no hay necesidad de narrar absolutamente cada movimiento de los personajes. no entiendo muy bien para qué hay capítulos narrados por otros personajes que no son los dos protagonistas, sinceramente no me han aportado nada. me da mucha rabia porque la premisa estaba muy guay y tenía mucha ilusión por leerlo pero a resultado ser un instalove, trope que no aguanto.
Nos encontramos ante una historia de instituto con mucho salseo, risas aseguradas y algunas dosis de drama. Ingredientes perfectos para desarrollar una romcom de corte juvenil con representación lgtbi que va mucho más allá de una simple historia de amor. Entre sus páginas se tratan temas tan serios como el maltrato, el bullying, las diferencias familiares o la lucha de clases. A su vez, es una historia de primeras veces, amores adolescentes, segundas oportunidades, crecimiento personal y autodescubrimiento. ¿Puede ser más completa? Yo digo que no, no le falta de nada.