El día que Víctor y Ur rompen su relación, él compra el dominio de internet Monstruopedia y crea una herramienta que permite identificar a tu ex con un tipo de monstruo a partir de las respuestas a un test. Como la ruptura le ha dejado tocado y hundido, decide mudarse con su amiga Ju, que, como él, es posicionadora de páginas web, en su caso relacionadas con temas de maternidad, y sus dos compañeros de piso, que hacen lo mismo, pero para webs porno.
A los pocos días de instalarse con ellos, se produce el ciberataque de una anomalía conocida como El Halo, que parece afectar a las personas, alterando su comportamiento de una forma muy particular. Entre las posibles víctimas está Ur, la ex de Víctor, con la que este se reencuentra pasado un tiempo. Y a los posibles síntomas y modos de propagación de la misteriosa anomalía, se suman los efectos de las drogas y de la virtualidad alienante, a veces indistinguibles.
Víctor, el narrador de esta historia, se enfrenta entonces al desmoronamiento de cualquier red habitable, sea afectiva o virtual, y a la necesidad de recobrar un cierto sentido de la realidad. Y junto con sus amigos, emprende una lucha clandestina contra el Halo a través del posicionamiento en motores de búsqueda y en videojuegos.
Una novela distópica (y tal vez psicotrópica), pero no sobre un futuro lejano, sino sobre uno muy próximo, o acaso directamente sobre el presente, nuestro presente. Una novela sobre el duelo y los procesos de depresión, crisis, transformación. Una novela sobre el mundo virtualmente interconectado y humanamente desconectado, materialista y sin empatía, donde el amor y el deseo perviven, pese a todo, en su fragilidad.
las rupturas suceden en dos actos: primero como desgarro y después como aniquilación de la esperanza y lo contrario del placer no es el dolor sino el deseo (el estado más violento en que se puede vivir) qué fácil sería la vida si fuésemos capaces alguna vez de aceptar un solo hecho doloroso
Entre los autores más originales de la literatura española menores de cuarenta. Ni realista ni localista ni folklorista ni moralista ni revisionista; poco o nada español. Literariamente, luz al final del túnel. Parodia cervantina + estética posmoderna + crítica del impacto psíquico de las nuevas tecnologías. Estilo muy bueno; fuerza cognitiva. A veces parece un sueño donde Young Beef se cruza con David Foster Wallace en mitad de un banco de niebla y, sorprendentemente, encuentran de qué hablar. A veces parece, efectivamente, una discoteca en la que un guarda de seguridad con los ojos de Fresán, la nariz de Vila-Matas y la boca de Bolaño le niega la entrada a cualquier fan de Almudena Grandes o Pérez-Reverte. Seguramente el sueño se produzca en el interior de la discoteca.
Víctor Balcells sabe de SEO, o lo que es lo mismo, de posicionamiento orgánico en Google. O lo que es lo mismo: gente llevando a cabo cualquier triquiñuela para hacer que su web salga la primera en los resultados de búsqueda cuando algún usuario de Internet quiera resolver una duda desde su ordenador o móvil. Las estrategias SEO se han ido optimizando con el tiempo, en lo que se ha convertido en una carrera contra Google. ¿Es la calidad de la web el principal objetivo de un especialista SEO? Para nada. ¿Lo es la calidad y/o veracidad del contenido? Menos aún. Es una guerra sin cuartel contra la empresa más poderosa del mundo, con el fin de birlar a toda costa sus medidas de calidad; un mundo turbio que condiciona a millones de personas sin que se den cuenta.
Víctor Balcells es también un hombre con el corazón roto. La relación con su novia se ha acabado, y el mazazo le ha sumido en un estado de depresión, agravado por disponer de mucho tiempo para él solo, que emplea en construir (en un videojuego) megalópolis en las que ubica grandes parques en honor a su ex. En eso, y en disfrazarse de una versión (más) resentida de Zuckerberg: crea una aplicación que te dice qué tipo de monstruo es tu ex en base a un cuestionario online.
Esta es sólo la casilla de partida de la que arranca Discotecas por fuera, una novela única… en el más estricto sentido de la palabra: tanto es así que Amazon la incluye en el apartado «Internet», siendo en verdad una alucinada, tan desternillante como pesadillesca, distopía que bebe de Ursula K. Le Guin (una de las muchas autoras de cabecera de Balcells) o de Philip K. Dick, tanto como encuentra nexos de unión con Thomas Pynchon, el esperpento costumbrista o con Carlo Padial. En poco menos de 200 páginas, Discotecas por fuera habla de los peligros de una sociedad adicta a las redes. Y conforme que señala a propios y extraños como responsables, se sumerge en una paranoica trama de ciencia ficción que hará salivar a los fans del Carpenter de Están vivos. Y eso que a lo único a lo que aspira el protagonista, es a superar una ruptura cuyo dolor no termina nunca de aliviarse…
Todo ello en una literatura ágil (ocasionalmente divertida), que balancea con puntillosidad cuestiones de SEO y cuestiones de (des)amor; simuladores de ciudades y amenazas mundiales; estrambóticos relatos aventureros y momentos de introspección; paranoia exterior e interior. Tan calculado todo como para que nunca desconecte a quien nada sepa (ni le interese saber) de los oscuros bajos fondos de Google, quien esté aquí por la ciencia ficción, ni a quien busque el siguiente chascarrillo. Ni, sobre todo, a quien quiera conocer a un autor que se desnuda y expone (no cuesta demasiado intuir pasajes autobiográficos) al tiempo que se presenta como una de las voces más estimulantes del momento: su literatura es entretenida, cómplice, molona, pero también desafiante, densa y excesiva, quizá demasiado para algunos paladares. Toca aceptar el reto. Y desde luego, no perderle la pista al autor.
"Víctor Balcells se presenta en sociedad con una novela que bascula entre el psicoanálisis, la ciencia ficción y la paranoia más pirada, como excusa para tratar de superar el final de una relación. Camaleónica, divertida y desafiante, su lectura difícilmente dejará indiferente a quien se atreva con ella."
"¿Es de Víctor Balcells un libro sobre el deseo o un libro sobre el duelo? Supongo que esa es la gran pregunta, saber si cuando el autor salamantino habla de flujos se refiere a los afectivos o a los de desapego: «Deseo y duelo podríamos sintetizarlos en la palabra libido. Lo unifico porque el duelo hoy en día no se vive como siempre, la persona que entra en el proceso de duelo ahora entra inmediatamente de nuevo en la rueda del deseo». Su respuesta me hace pensar en el argumentario filosófico que esconde su obra: «Hay filosofía pero también pasión por la ciencia ficción y el vodevil, me gusta la representación efectiva de giros narrativos», asegura".
He llegado a la 90, justo después del momento discoteca. Mucha movida rara de programación, dramas de tíos heteros que se masturban mientras suben vídeos porno y no salen de su casa
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una novela escrita a modo de diario sucia deprimente y dolorosa que te adentra en una historia de ficción especulativa rara fría y bastante asquerosa(?) aún así he disfrutado el tono y la historia en general, ah y UNA COSA QUE ME HA ENCANTADO!: que ponga imágenes, fotos, capturas de cosas que sin la referencia al lado tendrías que buscarlas en internet para enterarte del todo!!! que te hablo de una carta del tarot, te la pongo, que te cuento cómo era la simulación de la ciudad, te pongo una captura, es que GRACIAS!!! también por momentos cuando hablaba con tecnicismos de posicionamiento web no entendía muchas cosas :( pero en general he disfrutado la historia, a pesar de que no me ha enganchado mucho me ha mantenido expectante todo el rato y ha sido divertida!
Voy a ir al grano: no me ha gustado. Leí rápidamente la contraportada donde dice algo así como "el día que Víctor y Ur rompen su relación, él compra el dominio de internet Monstruopedia.com y crea una herramienta que permite identificar a tu ex con un tipo de monstruo a partir de las respuestas a un test", y pensé: joder, parece interesante. Además, el título me atrajo. Se lee rápido (al final son pocas páginas), pero se hace pesado. Demasiado lenguaje técnico de posicionamiento online, y demasiado poco que ver con el título (se podría haber llamado 'macarrones con queso'). Ni rastro del espíritu de comedia negra que se deja entrever en la contraportada. Por no hablar del giro argumental de la segunda parte del libro, donde la lectura muta a un thriller cutre que ni el mismo propio autor se cree. La prosa, qué quieres que te diga. Por lo menos es ligera. Para el que lo haya leído, supongo que me habré dejado llevar por el 'halo' del libro.
"El exceso, tomado como extraordinario, acaba siendo después exceso a secas" ; pues eso. Hacia el final no podía más, sinceramente. Pero durante el trayecto lo he disfrutado muchísimo.
Ruptura y duelo en épocas de sobresaturación informativa en redes, fake news y conspiranoia. Muy representativa de toda una generación que cuanta más información tiene, menos entiende nada
Consumo cultura como un demente. Películas, libros, videojuegos, cómic, manga...
Busco algo que encuentro muy pocas veces. Ni siquiera sé qué es una vez lo encuentro. Pero en "Discotecas por fuera" está. Cogí el libro totalmente a ciegas, me gustó el título, me gustó la sinopsis.
Habla mucho del hoy, lo cual quizá la hace caduca (ni idea, ahora mismo me da igual), pero es que realmente me irrita que se hable tan poco del Hoy en novela. De este preocupante AHORA. Detesto las novelas que transcurren en el "universo de las novelas", un lugar inconcreto, un tiempo inexistente en el que, por utilitarismo narrativo, de repente el protagonista consulta un móvil con el mismo ánimo que alguien que hace dos décadas consultaría un sobremesa conectado a internet, para buscar no sé qué y que la trama avance, trama que bien podría haber avanzado antes mediante un teléfono fijo y un poco antes por carta o consultando unos documentos. No comprendo por qué alguien preferiría escribir/leer fantasía en un enésimo revolver de cuchara al potaje de Tolkien a hacer lo que hace Víctor aquí y lo que yo he hecho como lector que ha sido leerme este libro en dos sentadas y no en una porque de verdad que me tenía que ir a dormir para poder volver a trabajar en tandas de 10 minutos separadas por absurdas incursiones en Internet. El libro hasta tiene pantallazos de videojuegos que igual narrativamente no valen para nada, pero hacen del conjunto algo especial.
Victor habla de los Grandes Temas: recuperar a tu ex y quedar con tus padres para comer. De cosas incluso más profundas y bautiza a eso que estamos viendo ahí y que nos está destruyendo como (vivimos en una) sociedad y lo trata con humor por no pegarse un tiro, imagino. Del deseo del deseo.
Le puedo poner peros a este libro. La prosa no es mi favorita. El protagonista me parece un ser un poco indefinido. No sé, por dejar claro que Victor no es primo mío ni nada. Hay mucha jerigonza técnica pero se entiende sin entenderla, como los discursos de Braier.
Discotecas por fuera, un título que me encanta pero me ha dejado con la misma sensación que si me sirvieran un big mac habiendo pedido lentejas con chorizo. ¿Esto es malo? No necesariamente. Quizás Halo hubiera sido un título que sintonizaba más con la novela pero mirad a Beyoncé, le puso ese a una canción y acabó siendo cutre. ¿Discotecas por fuera es un mal libro? No es el caso. Víctor no escribe ni bien ni mal, pero la historia tiene la suficiente personalidad para que esto no sea un punto débil. La primera parte me ha gustado mucho, sin embargo la segunda me he visto disfrutándola solo a ratos y a veces cuestionando lo que Víctor quería contar, y quizás haya sido eso lo que me ha dejado una sensación no tan satisfactoria como esperaba.
Originalísimo relato, en forma y en contenido que narra la historia de un consultor SEO que acaba de cortar con su pareja y que de un día a otro se ve envuelto en una secta digital llamada La Cúpula que lucha contra una sociedad aparentemente enferma. Según sus ideólogos, la sociedad está siendo corrompida por un virus digital que pervierte el comportamiento sexo-afectivo de las personas. La misión de este grupo—de inspiración psicoanalista—es luchar contra este virus a través del posicionamiento seo, los juegos online y las apps de citas.
En medio de su crisis existencial, Victor, es reclutado como experto SEO, y debido a su estado apático, se limita a cumplir sin resistencia las órdenes de La Cúpula. Entre el listado de preceptos que se le exigen está inyectarse varias vacunas al día o trabajar de forma desinteresada para el grupo.
Es un relato cargado de decadencia, donde se exponen algunos de los lugares más oscuros de internet: la depravación, las filias y el uso recreativo de drogas.
A todo ello, Victor se halla en un estado de ansiedad permanente, intentando superar una relación que no sabe muy bien en qué estado se encuentra, ya que Ur, su expareja, se comporta de forma extraña; tal vez, porque está contagiada por el Halo.
qué maravilla de libro… me ha encantado descubrir esta distopía (al más puro estilo black mirror) con el deseo como eje central y metáfora para diseccionar el duelo que trae consigo el desamor. buenísimo.
Si no fuera porque este año me he propuesto ser más exigente con las calificaciones que pongo este libro tendría muy fácilmente una estrella más o incluso dos, pero me toca juzgar con más dureza los fallos y con más distancia los aciertos. Por dónde empezar. Discotecas por fuera es una de esas novelas extravagantes, incómodas y estrambóticas que cuando uno las lee no sabe bien cómo reaccionar. Su punto fuerte está, sin duda, en la segunda parte -las primeras páginas presentan el trabajo del protagonista y esbozan un breve bosquejo de su mundo-, pero la potencia narrativa y la sensación de extrañeza y compulsión adictiva imperan sobre cada una de las páginas. Con un argumento que discurre muy finamente tanto por fuera como por dentro del protagonista afloran emociones mudas y ajenas a todo romanticismo: sensaciones "hálicas" que gobiernan el devenir de decisiones que comienzan a tornarse en actos mecánicos y viscerales. El deseo, otrora actor principal de la vida de Víctor, ahora es su carcelero: la única respuesta de su conciencia ante las seducciones que este otorga es dejarse engullir por una hecatombe de la que pronto pierde, de forma crudamente literal, el control. Víctor asiste a cómo le devora aquello de lo que huye; bajo el pretexto de una ruptura que nunca termina de ser tal, dinámicas que no alcanza a comprender le superan y se entrega a las drogas, los videojuegos y la pornografía aún a consciencia de no querer hacerlo. Citas de Freud, tintes de Huxley, alusiones al submundo más profundo de las redes y personajes que encarnan contradicciones semejantes a las de Víctor. Una ruptura vivida como un duelo del placer individual, un agudo corte a través de la química cerebral, una familia consumida por el consumo y unos tintes ficcionales algo infantiles. La obra comete excesos narrativos y el autor, conocedor del posicionamiento de páginas en redes sociales y rincones profundos en grado sumo de Internet, abusa de la descripción de las mecánicas que rigen ese mundo, pero qué pluma más certera a la hora de describir esas vorágines vacías de deseo, esas espirales volitivas que a poco alcanzan más que a consumir su mecha para reactivarla de nuevo en segundos, esas relaciones líquidas en las que la cosificación es mutua.
Tenía grandes esperanzas en este libro y me ha defraudado. El comienzo me atrapó, pero fui desenganchándome a medida que avanzaba el relato. Por momentos, se me hizo pesada y tosca la lectura. No he conseguido conectar con el autor, ni con su prosa ni con los personajes. Casi todo me ha resultado vacío, pese a que la historia está revestida de un “halo” de modernidad y digitalidad.
Delirante y demoledor relato sobre la necesidad de amor en un mundo desolado de fantasmas, algoritmos, cables y pantallas. Me ha regurgitado un poco a Bukowski.
Discotecas por fuera es una novela distópica que sigue la vida de Víctor, un especialista en posicionamiento web, que se encuentra en medio de una crisis personal tras la ruptura con su pareja, Ur. A raíz de esta ruptura, Víctor compra el dominio Monstruopedia.com, donde crea una enciclopedia de monstruos online, paralelamente a la creación de otros sitios web relacionados con la escritura. Mientras intenta superar su duelo, el mundo en el que vive se ve afectado por una anomalía cibernética conocida como El Halo, que altera el comportamiento de las personas de manera extraña. A medida que el fenómeno se expande, Víctor y sus amigos, quienes también trabajan en el ámbito digital, se ven inmersos en una lucha clandestina contra El Halo utilizando sus habilidades en posicionamiento web y en videojuegos. La novela explora temas como la desconexión humana en un mundo hipertecnológico, la alienación digital, el duelo, y la lucha por mantener un sentido de realidad en medio del caos.
La novela de Víctor Balcells ofrece una visión crítica y distópica del mundo contemporáneo, donde la hiperconexión digital contrasta con la desconexión emocional y humana. El estilo de Balcells es mordaz, a veces casi clínico, en su descripción de la realidad virtual y las relaciones humanas, lo que refuerza la atmósfera distópica. La narrativa es fragmentaria y, en ocasiones, caótica, reflejando el estado mental del protagonista y la desintegración de la realidad en la que vive. La inclusión de elementos como el ciberespacio, los monstruos y las anomalías tecnológicas permite a Balcells tejer una metáfora poderosa sobre el impacto de la tecnología en nuestras vidas y en nuestras emociones. El ritmo desigual y la sobrecarga de detalles técnicos ofrece mucho realismo al lector.
Discotecas por fuera tiene un atractivo particular para un público joven y adulto, especialmente aquellos interesados en la ciencia ficción, la distopía, y las críticas al mundo digital y sus efectos en la sociedad. Su enfoque en temas actuales como el impacto de la tecnología y la alienación hace que sea relevante y atractivo para el mercado contemporáneo. No obstante, su complejidad y estilo literario pueden limitar su alcance a un público más especializado, lo que podría dificultar su éxito comercial masivo. Podría tener éxito en círculos académicos o entre lectores que buscan una reflexión profunda sobre la sociedad moderna.
Desde mi perspectiva, Discotecas por fuera es una obra intrigante que mezcla la crítica social con elementos distópicos de manera eficaz. El enfoque de cómo la tecnología afecta nuestras relaciones y nuestra percepción de la realidad es particularmente relevante en el contexto actual. La densidad de la narrativa y la naturaleza fragmentaria del relato exigen una lectura atenta a la vez que muy estimulante. La novela es una obra valiosa que invita a la reflexión y que probablemente resonará con aquellos que buscan una literatura que cuestiona el mundo en que vivimos.
Víctor Balcells está como una cabra! Pero eso lo hace jodidamente original. Su creatividad me explota la cabeza porque está muy lejos de la mía. La novela se desarrolla desde un mundillo y lenguaje del que no tengo ni idea: hackers, posicionadores de internet y mil cosas que, para mí, suenan a ciencia ficción friki que en ciertos momentos no me han dejado comprender el libro en su totalidad. Pero lo sorprendente es que se trata de la cruda realidad. Balcells escribe desde lo que conoce a fondo, para denunciar o, al menos, describir la presencia masiva de lo virtual en nuestra vida y cómo ha deformado nuestra comprensión de la realidad, logrando hacer una novela antropológica clave para nuestros tiempos. La historia nos enseña cómo la extrema necesidad de validación externa y adicciones como la pornografía han alterado nuestras emociones, nuestras relaciones con el entorno, la familia, los amigos, e incluso con nosotros mismos. Sucesos y procesos humanos de toda la vida (como una ruptura y el duelo que la acompaña) ahora están cada vez más desvinculados de lo humano, convirtiendo nuestro deseo o obsesiones totalmente desligados de lo material o lo corpóreo. A través de la sátira, lo cómico y lo perverso, Balcells nos enseña estas nuevas estructuras contemporáneas-virtuales. Y, claro, que no le quito mérito: su estilo, su ingenio y su capacidad de comprensión son fantásticas. Pero quien sienta que es perturbador debe saber que no es solo elección de Balcells es que la realidad contemporánea es así! Cómicamente dura. Creo que leyendo este libro se llega a esa conclusión: esta nueva realidad virtual puede llegar a percibirse como ridículamente perturbadora, hace gracia pero da miedo. En fin: bravisimoooo.
¿Distopía? ¿Ciencia ficción? ¿Romance? No lo sé... Más allá de las etiquetas, tengo claro que me gusta mucho.
A nivel de trama, la propuesta es muy atractiva tanto por su cercanía como por su imaginación. Esto no va de naves espaciales ni de futuros distópicos, sino de las cadenas sinápticas que nos asfixian a ti y a mi... Resulta genial ver como algo tecnológico (el soso mundo del posicionamiento web) puede suscitar tantas reflexiones sobre la naturaleza humana.
Partidas al videojuego "Age Of Empires", blogs clikbait, webs basura, motores de búsqueda y páginas porno cutres donde se lucha una guerra espiritual en la que el campo de batalla son los corazones de jóvenes desorientados y hastiados de un mundo que no es el suyo.
A nivel práctico, la trama funciona muy bien, aunque hacia el 70% de la narración, creo que a Víctor se le acaban los conejos que guarda en la chistera. La trama no se resuelve de manera demasiado redonda, pero no me importa. A esas alturas, el mensaje ya ha sido entregado: alineamiento social, duelo, hastío vital, dolor y tener que vivir con la certeza de que las heridas no se cierran. Resulta descorazonador pensar en la posibilidad de que el amor quizá no sea suficiente.
Pero "Discotecas por fuera" también pone sobre la mesa pequeñas dosis de optimismo gramsciano, esperanza y aceptación del hombre del espejo. Personalmente, me quedo con las reflexiones sobre cómo el combo "inercia/soledad/placer vacío" es capaz de someternos y anularnos. En definitiva, una novela extraña y chulísima, pero ante todo, muy humana.
"Discotecas por fuera" confirma nuestro mayor temor. Y es que, al contrario de lo que afirma el popular refrán, el tiempo es incapaz de curar nada, excepto aquello que ya no importa.
Mientras leía ‘Discotecas por fuera’ pensaba en qué poco aparece Internet, creo, en la ficción para el peso que ya tiene en nuestras vidas. Lo que a primera vista parece una distopía de ciencia-ficción un poco neociberpunk en la Barcelona de dentro de unos años (o unos meses), en realidad no es una historia tan extraña si se piensa en que ya hay una guerra civil en Twitter o una posible cita con un desconocido o una desconocida a sólo unos clics de distancia de esta aplicación.
Leía que el protagonista de esta novela se entretiene, o más bien se evade, construyendo una ciudad virtual en una aplicación llamada ‘Cities: Skylines’, y al rato veo en un periódico que la Universidad de Burgos está desarrollando un programa para reconstruir virtualmente ciudades y monumentos del pasado. Cuando vuelvo del trabajo me vuelvo a cruzar un día más (más bien lo voy viendo desde algunas calles del centro de mi ciudad ya desde lejos) con los dos rascacielos que están construyendo cerca de mi barrio y en el que un piso de dos habitaciones cuesta más de 300.000 euros. Al fin y al cabo, todo es simulacro, empezando por lo aparentemente real, y por eso me gusta la literatura que me lo recuerda.
“El tiempo no existe, solía decirme ante el espejo del recibidor sin mirarme a los ojos (…) Basándome en la idea de Freud del inconsciente aplicada a una ciudad que viviera al mismo tiempo todas sus épocas superpuestas, donde nada queda atrás o sepultado”.
No sabría como definir esta distopía/viaje de LSD/ida de olla, pero tengo clara una cosa: no he visto forma más divertida y original de contar el duelo y la fase de negación que hay tras una ruptura, mientras se habla sobre el agilipollamiento que internet nos está generando a escala mundial.
Víctor es un posicionador SEO que, tras dejarlo con su novia, se muda con su amiga Ju y su compañero de piso, Malcolm, en un intento por seguir adelante. De repente, se ve envuelto en la lucha contra el Halo, una entidad autónoma y robótica que está infectando a los humanos, alterando su comportamiento haciendo que hablen en bucle de chorradas y se comporten como autómatas. Víctor se une a la resistencia, intentando evitar más infecciones a través de un intrincado sistema de posicionamiento de webs y juegos online. Es decir, una ida de olla cojonuda que, contrariamente a lo que podría parecer, funciona y engancha.
No llega a 200 páginas, así que me lo he leído prácticamente de una sentada. Me he reído muchísimo y la forma en la que plasma lo difícil que es seguir adelante cuando una relación termina, mezclado con distopía, ciencia ficción y onanismo incontrolable me ha parecido buenísima. Una lectura diferente y muy divertida.
Me he llevado una muy grata sorpresa con esta novela en la que el autor reflexiona sobre los efectos de la tecnología en la sociedad que habitamos.
A mi modo de ver, Balcells plantea un inteligente juego en el que introduce el concepto del Halo como un virus maligno que se propaga por internet y que vampiriza la vida afectiva de sus víctimas, mientras una extraña organización llamada La Cúpula trata de contrarrestar sus efectos con estrategias informáticas; sin embargo, ¿podemos estar seguros de que el Halo es real?, ¿no serán los miembros de La Cúpula una mera panda de chiflados conspiranoicos?, ¿sería posible que el Halo no fuese más que la respuesta natural de nuestras mentes ante la abusiva exposición diaria a las pantallas?, ¿estamos ante una novela de ciencia ficción o ante una original reflexión sobre nuestro comportamiento social?
Esta es la trampa en la que nos mete el autor a través de una prosa sobria y sombría, no exenta de humor negro, lo cual dota a la narración de una interesante aura de ambigua desesperanza.
Sobre el extraño título, que poco tiene que ver con el argumento de la novela, para mí es una parte del juego: no es más que un clickbait, un anzuelo de posicionador SEO, profesión que desempeña el protagonista (y también el autor).
"Discotecas por fuera" dibuja una realidad cibernética en la que el universo web, hipertrofiado, domina el mundo y es la fuente de las ansiedades humanas y el vacío de las apariencias. Sobre esa base y ciertos elementos más costumbristas que presupongo autobiográficos, entre los que destaca un desamor, Balcells construye una ficción delirante y psicotrópica en la que jóvenes desquiciados buscan una salvación a un mundo que no comprenden y del que también son víctimas.
Escrito con un estilo ágil y una fuerte honestidad emocial, la narración parece alternar por momentos el desarrollo sentimental del duelo, una crítica hacia las industrias de los contenidos y posicionamientos web y la confrontación contra una invisible amenaza a nivel mundial que como lector nunca supe si debía tomármela en serio o en broma. Como lectura me pareció entretenida y con muchas ideas por página, pero por otro lado la narración resulta confusa y ni siquiera al acabar el libro me ha quedado claro cuál era la historia que quería contar el autor.
El estilo de escritura me ha enganchado muchísimo y creo que por eso he tardado tan poco en terminármelo. No podría decir que no lo he disfrutado, pero sí que es cierto que tengo sentimientos un poco encontrados. Por una parte, hay reflexiones (desarrolladas de manera tanto explícita como implícita) que me han gustado muchísimo. Hace un tratamiento sobre algunas de ellas muy original, que invita muchísimo a seguir desarrollándolas. Sin embargo, creo que no he terminado de conectar con el estilo o algunos aspectos del libro. Demasiado psicoanálisis e introducciones innecesarias y forzadas de términos de física. Un sentimiento de vacío revestido de pedantería que, aunque encaja perfectamente con el ambiente de la historia, dudo que no se tome en serio a sí mismo.
Estaba buscando lecturas que me acercaran más al momento histórico presente, donde nuestra vida está completamente atravesada por la tecnología, y esta novela me cayó como anillo al dedo. Aparte de identificarme con su protagonista que es especialista en SEO (y yo trabajo en diseño web, muy cerca de esta labor), me impresionaron los pasajes poéticos que encuentra el personaje entre la realidad y la virtualidad. Me recordó mucho a el anime Lain, y toda esa ciencia ficción que se integra con la presencia del internet. Una de las mejores lecturas que llevo en el año, me alegra saber que la virtualidad puede interpretarse de formas diversas y tiene espacio en el mundo literario.