Es la segunda obra del joven autor gaditano Jose Antonio Lucero que ya cautivó al público con "La vida en un minuto" (uno de los mejores libros que leí el año pasado).
Lucero se alza como digno heredero en la escritura de autores de la talla de Almudena Grandes entre otros, tratando de bucear en la historia reciente de nuestro país para traer hasta nuestros días, vidas vividas en plena guerra civil. Historias escondidas, perdidas y otras silenciadas a las que la imaginación del autor construye de manera magistral; ágil, amena y sobre todo, con naturalidad y un estilo que engancha y enamora.
La madrina de guerra es una historia de tantas que se vivieron en plena guerra civil. Mujeres que escribían a soldados que estaban en el frente y que no tenían a nadie que les escribiera. Es la historia de Aurora y Teófilo. Una historia de amor, de guerra, de reencuentro. Una historia escrita con la dureza de la época. Una realidad, un presente, soñado durante toda una vida y por el que se lucha con todo el ahínco.
Es un reflejo de lo que nos brindó aquella época. Soldados en el frente, en uno y en otro. Lucha de ideales. Silencios. Injusticias. Sobrevivir al fin y al cabo aunque para ello tengas que ir a contracorriente de lo que te dicta el corazón.
Es un libro que duele. Escrito de manera elegante, sutil. Firma inconfundible de un autor que con solo dos obras en la calle, deja ya entrever su estilo; sus maneras. Con sello propio.
Una obra densa, 580 páginas. Para leerlas con calma. Olvidándose del tiempo, maldito tiempo que tanto nos condiciona. Una obra para saborearla, disfrutarla. Y comprobar, sin que nadie te lo diga, si finalmente el amor es capaz de poder con la dureza de una guerra.
P.d. La aparición de Miguel Hernández, como personaje, en el libro es algo sublime. Esos pasajes en los que aparece, y para lo que aparece son, sencillamente, maravillosos.