Me ha gustado leer algo que reivindica a tati y lo analiza desde un punto académico. Pero hay a veces que el autor se pasa con sus palabras academicas o retorcidamente intelectuales. Al intentar “hacer serio” a Tati hace que su mensaje se pierda, y los esfuerzos que hace al escribir este libro de reivindicar a Tati como un director principalmente autor y circense se desdibujen entre tanta palabreria e intentos de canonizar un arte que tampoco buscaba ese raciocinio. Tati era muy grande, y sus peliculas lo demuestran, y participaba de la tradición del cine como continuación de la barraca de feria.