Es, literalmente, como entrar en casa de alguien, tomar prestado su diario y devolverlo al cabo de un tiempo después de haberlo leído. Impecable a nivel visual, lleno de fotografías, pinturas y escritos que, en muchas ocasiones, solo lo entiende quien lo ha escrito. Y ya no tanto por su caligrafía, sino por lo relatado: Es introspectivo, es íntimo. Tanto expresa emociones sentidas durante un viaje a Marruecos que intercala sentimientos acerca de un bebé que jamás nació.