Hermosa lección.
Los escépticos creen que se vive más sereno si se abandona la búsqueda de respuestas como verdades absolutas (en la vereda de enfrente los dogmáticos agitan sus puños). Esto se lograría no dando nada por cierto y encontrando la misma cantidad de argumentos a favor de una postura que avale la idea, como de otra que la refute: ello no nos permitiría posicionarnos en ninguno de los dos sitios.
No pongo la quinta estrella porque es una obra bastante cercenada por el editor, y muy comentada. Eso viene bien para poder ir comprendiendo algunos pasajes que pueden ser de difícil entendimiento para los que no tenemos estudios filosóficos, pero confunde y dispersa el foco de atención de los enunciados de Sexto Empírico.
Es la primera aproximación que tengo al escepticismo y, realmente, creo que si alguien pudiese aplicarlo viviría más y mejor, pero en los tiempos que corren es difícil siquiera intentar vivir como un escéptico.
Otra cosa que me gustó mucho y me pareció distinto de otros libros de filosofía que tuve el placer de leer, es que en los libros contenidos en este ejemplar, Sexto Empírico compara la corriente a la que pertenece y también explica los principios de otras ramas filosóficas: los dogmáticos, los peripatéticos, los estoicos, entre otros.
Es muy recomendable: te abre la puerta a otro mundo.
🧠 "La serenidad y la liberación del esfuerzo (...) es lo que los lectores actuales suelen relacionar con el budismo" (página XXVII - Introducción del editor).
🧠 "Los mitos arrastran a muchos a la credulidad" (página 33).
🧠 "(...) los movimientos del cuerpo son signos del alma" (página 62).
🧠 "Por lo tanto, si todo cuanto produce por naturaleza un efecto lo produce de igual manera para todos, y en cambio las cosas llamadas buenas no producen el mismo efecto en todos, entonces debemos concluir que nada es bueno por naturaleza" (página 92).