Cuando me enteré de que Scarrow había publicado una novela ambientada no en la Roma antigua sino en la Alemania nazi, no dudé en adquirirla. Me ha gustado, pese al cambio de escenario, Scarrow no defrauda. Estamos ante lo que parece la primera entrega de una nueva serie y ya quiero leer la siguiente.
Dice la sinopsis
Berlín, 1939. Es un invierno especialmente frío, las calles están cubiertas de nieve y hielo, y resuena, en la distancia, el estruendo de la guerra. El Tercer Reich cerca la ciudad, y el pánico y la paranoia aumentan entre la población. Cada noche, durante los constantes apagones nocturnos, Berlín se sumerge en una oscuridad opresiva y sofocante y, entre las sombras, un asesino en serie encuentra vía libre para sus objetivos. La reputación del inspector Horst Schenke está en juego. No ha aceptado unirse al partido nazi y ahora, al hallar el cadáver de una mujer joven brutalmente asesinada, está obligado a resolver el caso con rapidez y eficacia; de lo contrario, las consecuencias podrían ser fatales. Los peores temores de Schenke se confirman cuando aparece una segunda víctima: poco a poco, la investigación lo conduce a los pasillos más profundos y oscuros del régimen. El peligro acecha detrás de cada esquina, y las distintas facciones del Reich, enfrentadas entre sí, pueden ser tan letales como el asesino que acecha en las calles...
¿Qué me ha gustado de este libro?
El estilo. Scarrow ha escrito una novela policiaca más que correcta. Es entretenida y engancha. El ritmo va de menos a más. Tras un comienzo, algo más lento, en el que nos presenta el contexto, se agiliza progresivamente. El último 30% ya a ritmo de thriller, es un no parar de leer.
El escenario. Berlín, diciembre de 1939. Alemania acaba de conquistar Polonia, la Segunda Guerra Mundial está en sus comienzos. Muchos ciudadanos, desconocedores de las intenciones de su Führer, creen todavía posible que Inglaterra y Francia lleguen pronto a un acuerdo de paz. Mientras tanto, los berlineses sufren apagones nocturnos, racionamientos y carencia de combustibles. El aparato del partido lo controla todo. Desde su ascenso al poder, muchos ciudadanos se han afiliado a él, bien por convicción, bien para no quedar relegados en sus puestos de trabajo o ser considerados sospechosos. En las fuerzas policiales y de seguridad, centralizadas por Himmler, los pocos que no lo han hecho viven con la perpetua amenaza de ser acusados de traición.
En ese contexto se comete un asesinato que, dada la identidad de la víctima, puede salpicar a figuras muy cercanas a Hitler. Las distintas facciones del aparato nazi pueden entrar en conflicto. Por ello, el Oberführer Müller, encarga su resolución a Horst Schenke, un inspector de la Kripo (policía criminal), no afiliado al partido. Schenke, que hasta entonces ha procurado mantenerse al margen de la política, va a constatar el precio de estar gobernados por una banda de psicópatas.
El desarrollo de la trama basado en una investigación meticulosa y bien llevada, en la que tampoco faltan escenas de acción.
El protagonista, Horst Schenke. Es el personaje mejor trazado. Representa a esos alemanes que, si bien deseaban que su patria saliese de la crisis impuesta por el tratado de Versalles y recuperase su orgullo, tenían muchas dudas hacia el nazismo. Schenke es consciente de que navega en aguas procelosas. Confía en que su buen hacer policial lo proteja ante el hecho de no estar afiliado al partido ni haber solicitado un puesto en las SS. No le gustan las leyes a medida promulgadas por el partido, pero las cumple y se cuida de manifestar sus opiniones en público y hasta en privado. La investigación del caso supondrá para él un antes y un después.
El resto de los personajes están esbozados al estilo de lo que es este género. Entre los secundarios destaco a Ruth, la testigo y a Liebwitz, el chico de la Gestapo. Me ha gustado igualmente como imbrica personajes reales como Müller, Heydrich o Canaris con los ficticios.
La nota final del autor. Aclaratoria y de las que por similitud con la actualidad pone los pelos de punta.
El final, muy ajustado y coherente.
¿Y qué me ha fallado?
Nos dice Scarrow en su nota final que ha intentado poner distancia entre su reconstrucción de la Alemania Nazi y esa otra, más histriónica, tan recreada por el cine. El tema es, que se le ha ido un poco la mano, y en ese intento de poner distancia, el producto final no termina de transmitir al lector todo el horror de, y cito sus palabras, "esos tiempos oscuros en toda su horrible paranoia". Confío en que sea un aspecto que mejore en las siguientes entregas.
En conclusión. Una novela policiaca ambientada en el Berlín de 1939, entretenida, bien escrita y bien llevada. Recomendable.