¿Qué forma humana se produce con los artefactos conectivos?
Jamás tan cerca estudia no tanto los aparatos como las operaciones y movimientos que se forjan con su uso y constituyen la subjetividad. Desde el chequeo incesante del celular al escroleo sin fin en redes; de la disponibilidad permanente a la autopromoción y la sonrisa de selfie; de las aplicaciones de citas a la aceleración de audios; del VAR como pedagogía perceptiva a, también, los tatuajes y el Metrobús. Porque la tendencia a estar sin estar, la ansiosa necesidad de micronovedades continuas se enmarcan en la idolatrización de las pantallas como umbrales de una esfera luminosa e incorpórea (¿ultraterrena, omnisciente?) que ofrece imágenes de la vida plenas, tanto mejores, pareciera, que nuestros propios cuerpos. Este libro propone pensar la compulsión conectiva, el apego encandilado a las pantallas. La ubica en un linaje histórico que incluye la vieja alienación religiosa y la mercantil. Donde confluye, también, el capital financiero, que organiza junto a los dispositivos mediáticos la estresante temporalidad en que vivimos, el “continuo de la Actualidad” que no descansa. Un ensayo preciso y fundamental para entender la existencia que armamos en torno a la mediósfera y preguntarnos por la necesaria recuperación del presente.
Y que, entonces, estar mediatizado es estar privados de potencias inmediatas. Lo que es potencia inmediata nuestra, se nos aleja, se nos enajena. Ya desde la potencia de sentir sed… La capacidad de discernir lo que me hace bien de lo que me hace mal —por ejemplo, respecto del ritmo de descanso y vigilia— o la capacidad de pensar y entender por nosotrxs mismxs, mediatizada por la sobrecarga
Desde la pandemia, se me hicieron recurrentes los días de vacío, pasando cada intermedio entre una actividad y la otra scrolleando en redes, sumido en la pantalla, olvidando comer, dormir, beber... muchos días sin salir de casa, teniendo tantísimo contenido disponible: Redes, libros, videos, memes... podría interesarme en todo al mismo tiempo, sentir fomo por estar perdiendome de algo importante, la novela clásica de la que "todo mundo" habla, cómo podría continuar con mi vida sin haber visto/leído/escuchado/compartido/comentado...? sin fuerza para nada que no sea el gesto de sacar el celular y buscar la novedad, así hayan pasado apenas unos minutos desde la última vez que revisé. El éxtasis de la comunicación, o mejor dicho, de la mediatización, hace de los procesos, los tiempos de espera, un tedio insoportable, aburrirse parece un crímen contra el dispositivo, contra la Actualidad del mundo. Leyendo este libro, recuerdo un fragmento de Amigdalatrópolis:
Estos son los lugares donde podemos entregarnos a lo impensable, a lo que no nos atrevemos siquiera a imaginar. Una dimensión invisible que se alimenta de pasto, de insectos, de no tener ganas de bañarse. Tomamos por la fuerza las cosas que no nos pertenecían y a partir de ellas construimos un lenguaje.
Sabemos que nos hace mal, sabemos que las redes sociales hegemónicas no nos pertenecen, pero ahí seguimos, la incapacidad y dificultad para salir de ellas se hace patente en su diseño cerrado, migrar a medios alternativos equivale a perder todo lo que hasta el momento acumulamos ahí. Este libro parte de la pregunta por aquellas potencias que se diluyen, la experiencia que se pierde y trastorna, el cuerpo entumecido que pierde capacidad de decisión. Otra vez el diseño de las plataformas, lo que antes funcionaba por suscripciones ahora depende de un algoritmo, abrir instagram y la plataforma ya decidió de antemano lo que veremos hoy.
Es la sensibilidad misma la mediatizada cuando los criterios, los parámetros, los valores y los deseos quedan subordinados a la entronización de algo siempre mediato.
El autor atiende a lo cotidiano, a la sensibilidad atrofiada, la percepción del tiempo alterada por el ansia de Actualidad, y el desequilibrio de las funciones orgánicas, sabe bien lo que es pasarse la noche scrolleando y despertar hecho polvo la mañana siguiente, nos habla de cómo la interfaz se integra y acopla a la percepción misma: Las redes virtuales persiguen al gerundio y se borran a sí mismas como acto, como acción, como operación.
Se trata de un libro en el que más de una vez me sorprendí, esa atención a los fenómenos a los que resulta difícil dar nombre. Aunado a ello, una propuesta política propositiva que repasa algunos eventos históricos, movilizaciones colectivas y atiende a sus potencias, haciendo un llamado a la presentificación:
Llamamos presentificación a la restitución al presente de su potestad existencial soberana. Que sea el presente, y les presentes, quienes, y desde donde, se decidan, instauren y verifiquen criterios, valores. Llamamos presentificación a los movimientos que reconquistan una soberanía de sentido. Si el presente riñe con la Actualidad, la presentificación riñe con la mediatización.
Jamás tan cerca es, muy probablemente, el libro más completo y lúcido en cuanto a subjetividad mediática/digital se refiere. Para quien quiera pensar en los celulares, las redes, los dispositivos, o cuestionarse el lugar que ocupan en nuestras vidas es, me atrevería a decir, indispensable. Me sorprende la cantidad de aspectos que trata para ser un libro tan corto, el trabajo de síntesis hace que ningún punto se sienta al aire, la bibliografía es si bien no muy disruptiva (aunque con algunas novedades), se sirve de ella de una forma muy bien articulada, accesible, aquí el trabajo no fue meter citas para validar o sumar autoridad a lo que planteaba, sino para entender desde donde piensa el autor a los dispositivos y las relaciones entre los entes. Hubieron 2 párrafos que me parecieron una patinada, pero nada grave, creo que siguen siendo aproximaciones con cierto sentido, coherentes al resto del libro.
Por respeto a lo que este libro me hizo repensar, a la militancia que propone y resuena en cada pagina, este será mi última actividad en esta plataforma, que entre otras cosas, nos mantiene inmersos en una lógica que envenena el medio que tanto amamos.
Reseñar este libro acá me puso en una disyuntiva: trackear, reseñar, puntuar, ¿no es justamente una de las cosas que se ponen en discusión en este libro? Después consideré que era necesario, casi como una especie de militancia, publicarlo. Lo que tengo para decir de este libro no es mucho más que que es increíble. Al principio, el estilo tan cercano del autor me descolocó, acostumbrada a lecturas más academicistas. A las pocas páginas descubrí que había una riqueza y una elaboración tremenda, tanto conceptual como discursiva, que me encantó. Le puso nombre a muchas cosas que andaban dando vueltas por mi cabeza y no podía hilarlas, y me permitió ingresar en un campo de estudio. A la vez, es una lectura cálida y, diría, amable. Casi como un efecto dominó, empecé a buscar otros libros sobre el tema y otros artículos del mismo autor. Lo disfruté mucho y quiero releerlo porque siento que me quedaron más cosas para desglosar.