Un canto a Roma, a sus encantos y su caos, como origen de nuestra cultura y civilización por un autor que conoce la ciudad al dedillo, aunque no italiano ni romano. Una obra magníficamente escrita, hecha de paseos por la parte más turística y popular y, sobre todo, por la más desconocida, con datos y curiosidades históricas, apabulla la erudición del autor, con sus lúcidas reflexiones plagadas de referencias cultas. Su lectura es un disfrute, una escritura que pinta estampas, un retablo de Roma. Como dice el prólogo, es imposible leer este libro y que no entren ganas de correr a sacar un billete de avión a Roma.