Interesante y agradable colección de reflexiones. Graciela habla desde la más subjetiva intimidad, su propia voz, sus consejos y desahogos. Una voz reflexiva y analítica para sí misma que no cae en la victimización y autocondescendencia, sino que busca entender su dolor, sentirlo y superarlo sin prisas, a su propio tiempo. Busca que otros no se sientan solos en estos dolores tan comunes como los corazones rotos. Linda lectura.
Hay muchas situaciones con las que uno se identifica y conecta y eso es lo que lo vuelve tanto nuestro como de todos. El (des)amor como la música son idiomas universales.