Escribo para soltar el peso de cuarenta años rumiando el mito de mi padre, las infinitas versiones de mi padre. A sus cuarenta años, como un "road trip", sin más referente que una fotografía vieja, una hija emprende la búsqueda de su padre. Mientras narra la decisión de ir a conocerlo y el viaje que la lleva de Ciudad de México a Michoacán, iremos construyendo, junto a ella, el pasado, los amores, las alegrías, los accidentes, las ausencias.
Autora de los libros «Cuentos de maldad (y uno que otro maldito)» (editorial Alfaguara, 2020), «El niño que fuimos” (editorial Alfaguara, 2018), «Las noches habitadas” (editorial Planeta, 2015); y del libro de cuentos «Damas de Caza” (editorial Plaza y Valdés, 2011). Coautora en “Tiembla” (editorial Almadía, 2018).
Escribe una columna sabatina en este espacio titulada Posmodernos y Jodidos, una colaboración quincenal en la sección editorial del periódico Reforma, y otras colaboraciones sobre diversos tópicos culturales para revistas como Milenio, Confabulario de El Universal, SoHo, Univision Trends, El Malpensante (Colombia) y otros.
Actualmente desarrolla guiones para series televisivas con la casa productora Fábrica de Cine. (Bio pics de la escritora Antonieta Rivas Mercado y el pintor Rufino Tamayo). Y guiones para audioseries de la plataforma Amazon Audible (Ciudad de abajo, El amor es un bono navideño, Conversaciones prohibidas, Diario la libro).
Imparte talleres de Escritura creativa en la librería El Péndulo y ha desarrollado contenido para el programa Shark Tank México de Canal Sony.
Me pregunto por qué es tan importante para algunos de nosotros escribir una reseña. Otros, muchos, no lo hacen. Califican y ya. Pero otros, como que necesitamos hacerlo. Me parece que quizá tenga que ver con eso que de ser la lectura un acto dinámico, interactivo, para nada pasivo. Una vez que el libro se cierra, que se termina, es entonces cuando comienza otra lectura dentro de nosotros que consiste en interpretar lo que nos provocó, lo que nos cimbró, lo que nos disgustó y lo que amamos de él. Se trata de compartir la semilla que se gestó. No se hace para recibir likes o críticas, sino porque es inevitable, como el río que corre, como que no se pueden detener las ideas que fluyen luego del ejercicio de leer. Por lo menos, eso me pasa a mí.
Una vez dicho esto, a veces me es complejo reseñar porque no sé bien lo que sentí al finalizar el libro, eso me sucedió con este. ¿Me gustó? ¿Me lo creo? ¿Me molestó? Cuando el libro es no ficción, es imposible separar al autor de sus letras, entonces, ¿cuánto me influyó lo que le conozco a la autora, que es casi nada, pero ese casi nada me encantó? A Alma la escuché en Diario la libro, un podcast sobre noticias de la actualidad y libros, y me fascinó. Eso es lo que le conozco. Como autora, leí su libro sobre el niño que fuimos pero no me gustó. Y ahora éste, que si bien lo devoré, creo que al final tampoco me gustó.
No me gustó que como lectora me tengan que restregar la pobreza del autor y su familia tantas veces. Desde la primera vez entendí de donde proviene ella, no necesitaba leerlo en casi cada capítulo. También me quedó claro el accidente de su hermana desde el inicio. Pero nos lo recuerda tantas veces que me parece (desde un punto de vista simplemente de lectora) que quizá sobraban palabras o faltaban experiencias. Me molestó la parte del abuso, tema que me interesa muchísimo, porque aunque el abuso se da con palabras, con roces, con penetraciones, en este caso, no nos dijo cómo fue. Todo fue repentino, dice, pero ¿qué fue ese todo? Si ya vas a hablar sobre ello, ¿por qué no ser tan específica como lo fuiste con todo lo demás? Y bueno, por supuesto, la parte que más me choca es esa idea (a mi parecer errónea) de creer que solamente quien tiene piel morena y vive en colonias pobres tiene que pasar por lo que ella pasó. Que quien no tiene contactos, no puede escalar. Etc... no digo más para no spoilear. Pero es muy distinto decir "esto viví yo" que decir "estos nos pasa a todas las que somos como yo". Porque también nos pasa a las que tenemos piel blanca y no somos tan pobres. Pero respeto la postura de la autora, por algo escribe desde esa pluralidad.
Se dice de los escritores que se atreven a contar su vida que son valientes, se les aplaude esa cualidad. Yo no estoy segura que sea valentía siempre. A veces es exhibicionismo. A veces se hace para hacerse famoso. A veces, es porque saben escribir bien y saben explotarlo. Quizá los que no sabemos hacerlo, no dejamos de ser valientes por no contarlo. Valiente también es quien escribe sobre lo que no existe y se lo inventa. ¿O no?
Probablemente sean barrabasadas las que aquí expongo. Al terminar el libro se lo di a mi madre y le dije "te va a encantar". Le encantó. También se los recomendé a varios más y les ha gustado. Quizá la historia es buena y la forma no, pero no a todos les importa esto, al final, por eso la lectura es un abanico infinito de posibilidades.
Si leer es provocarte, y un libro no debe dejarte como eras antes de leerlo, pues el libro ha logrado su cometido. Me provoca un poco de enojo. A mí no me gusta, pero lo recomiendo. Ya sé, una barrabasada total.
"La orfandad del abandono es más dolorosa que la de la muerte". Esa es la premisa de esta novela.
Lo bueno: Este es uno de esos libros en los que uno puede reconocer a ojos cerrados al autor: su voz es por completo identificable, su estilo también. La novela está llena de metáforas, algunas muy bellas. Se lee de un tirón. Está muy bien logrado el ir y venir en el tiempo: los recuerdos fluyen y se mezclan con reflexiones y con el presente. No hay modo de perderse en este flujo. La mujer de cuarenta años es, en un mismo párrafo, la niña de 6 o la adolescente de 15. Esta perspectiva desde distintos niveles de ver los acontecido le da profundidad y riqueza. La autora no se ahorra nada: vuelca sentimientos y confesiones que abarcan una gama que va de lo trágico, doloroso e incómodo a lo dulce, feliz y profundo. Hay elementos duros como abusos, violaciones, vejaciones, pobreza, marginación, exclusión, racismo, machismo, violencia, indiferencia. Pero también elementos luminosos como la familia, la solidaridad, el perdón, la compasión, la unidad, la literatura como tabla de salvación. Importante reflexión en términos sociopolíticos. Y es una crítica al sistema jerárquico, machista, clasista, religioso y puritano. Tiene un claro tinte feminista que se expone a través de la denuncia de las prácticas patriarcales comunes y difundidas que vivimos en el país. Como es habitual en su escritura hay chispas de humor e ironía, agudeza en sus reflexiones, sarcasmo y un poquito de ponzoña de la buena.
Lo malo: Si bien la obra trata precisamente del coraje del abandono, de la rabia de la ausencia, de la tristeza de la orfandad, de la injusticia de la marginación, hay un tono incómodo de victimismo y resentimiento en su denuncia que le resta fuerza a la experiencia (a la suya propia y a la del lector); de alguna manera invalida cualquier experiencia de vida que no pase por el rasero de la pobreza, el racismo, la violencia y el abandono. La estructura también me recordó a Alegría de Vilas y a Recuerdos del futuro de Siri Hustvedt (retrospecciones, metaliteratura, feminismo). Y hablando de metaliteratura, ésta tiene un lugar relevante en la obra; solo que en algunos pasajes, resulta un tanto forzada, como un ansia de demostrar. En estos pasajes, la narración pierde un poco de fuerza. Sin embargo, los referentes literarios, en general, enriquecen la narrativa y le dan mayor profundidad y universalidad.
A título por completo personal: El exceso de "autoficciones" o novelas autobiográficas no me encanta. Es sintomático de nuestros tiempos de individualismo y afán protagónico. Es verdad que un autor siempre habla de sí mismo a través de sus textos, pero prefiero la ficción. Me resulta más interesante y mejor logrado crear una historia ficticia que parezca real, con personajes que cobran vida de la nada y creo que implica una mayor exigencia para el escritor, por eso me resulta más interesante.
Lo feo: La sensación que deja su lectura. La autora cancela toda experiencia que no esté enmarcada en los parámetros de lo que ella considera doloroso o fuerte. Da la sensación de que se erige como juez de la experiencia humana y sólo la suya es, en verdad, dolorosa.
En las grandes novelas lo interesante es la condición humana; aquí , desafortunadamente, es la condición social, de raza y de género, y así se pierde una magnífica oportunidad.
Este libro me recordó a "Paula" de Isabel Allende. Ya que el enfoque principal de la narrativa es recorrer un camino específico y tomar varias vertientes para ir conociendo el pasado de la narradora.
Al ser un libro autobiográfico, daba por hecho que conoceríamos más sobre lo que llevó a Alma Delia a convertirse en escritora, también sus caminos pedregosos al ser mujer en una sociedad machista y misógina, al ser de una clase económica baja y tener piel morena en un país clasista y racista. Todas estas narrativas me parecieron sumamente buenas, ya que no solo va de contar sus vivencias, sino de expresar su opinión del tema.
El camino principal se enfoca en la búsqueda de su padre, al cual no ha visto en décadas. Exponiendo el tema tan común que es el "Aborto de los padres". Más de 12 millones de hogares tienen padres ausentes, trayendo conflictos emocionales y monetarios.
Me gusta como escribe la autora, ya que me la pasaba marcando frases y metáforas, pero no terminé de disfrutar este libro como me hubiera gustado. Aun siendo corto y muy claro con las emociones que sentía la autora, no pude conectar de manera profunda, simplemente empatizar con ellas.
Una vez más Alma Delia Murillo hablando de... Alma Delia Murillo. La obsesión que tiene esta autora consigo misma es asombrosa. Vil exhibicionismo narcisista.
Qué pereza los escritores que ven en su vida el origen de algo por completo novelable.
Vamos a las características de la obra: Sin duda, Alma Delia escribe bien. Bien a secas. Entonces ¿por qué tanto "éxito" ? En este libro copia por completo el modelo de Manuel Vilas en sus novelas Ordesa y Alegría: un ir y venir en el tiempo y en los recuerdos para configurar el rompecabezas de la propia vida y para darles espacio y peso a los propios padres. Entendió la fórmula de Vilas y la aplicó con resultados discretos. Alma Delia siempre es efectista: por un lado, busca temas en los que ella es la "víctima" y cómo ha ido más allá de las bajezas del mundo para ser una súper chingona (ella lo sufrió todo, lo entendió todo, lo trascendió todo). Y por el otro lado, es tramposa. Finge que, al hablar de ella misma, en realidad, está hablando por los miles y miles de personas que han sufrido lo mismo: No habla de su violación (cosa lamentable, sin duda), sino que habla de todas las niñas violadas en México y en el mundo y las representa. No habla de su color de piel y del racisimo que ella ha padecido, sino que habla de todos los prietos del mundo. No habla de que su papá los abandonó, sino que habla de los miles de niños a los que su papá abandonó. (Claro que todas estas ideas las repite hasta la saciedad en sus columnas y en sus redes sociales). Con esta fórmula resuelve todo: hay un drama y ella les da voz a todos los que comparten el mismo drama. Su público está garantizado.
A quienes pretenden cuestionar su calidad literaria los taclea con sus clásicos argumentos: "lo dices porque en el fondo eres racistia, te protege tu privilegio, eres hombre, eres rico, no entiendes nada...". Con esto se vuelve inmune a la crítica y llama a sus huestes a sumarse en su defensa. Usa sus temas como escudo; una estrategia de lo más miserable y sucia.
Otro de sus truquitos es decretar que SOLO "SU" experiencia es válida y es dolorosa. Algún día leí en su twitter que le decía a otro autor, palabras más palabras menos: "¿verdad, parejita, que sólo los pobres entendemos el mundo y sabemos lo que es sufrir?". Para ella, sólo sus vivencias son valiosas y verdaderas: si no eres prieta, mujer, de extracción pobre, con mamá de preferencia sirvienta, no te puedes quejar de NADA en la vida.
La otra trampa de la señora es, obviamente, machacar desde la mañana hasta la noche con sus libros y, claro, se hace amiga de personas que tienen poder en el medio literario, cultural, de medios y los usa. Suelta sus nombres aquí y allá, se arroga amistades que quizá sólo son meras relaciones superficiales.
Es verdad que toda obra, en cierto modo, es autobigráfica pero ¿para qué engolosinarse con el aburrido yo hasta transmutarlo en un mito? Teje tantas telarañas sobre su proio mito hasta crear a otra persona. Habría que descreer de los mitómanos, pues están a unos pasos de transformarse en las peores personas del mundo, sino es que ya lo son.
Alma Delia Murillo de hoy en adelante estas en mi top de las mejores mujeres escritoras contemporáneas 👏 aplaudo tu valentía por desnudar tu corazón y entregarnos esos cachitos a tus lectores para conocer un poco más de ti. Disfruté muchísimo la lectura, Alma Delia tiene un tipo de escritura maravilloso que te lleva y no te deja soltar ni un momento el libro. Es el libro más subrayado de mi biblioteca 🤩 es de esos libros que tendré muy a la mano para abrirlo en alguna frase y dejarme envolver entre la narrativa de su autora 💜
Bien, normal. La premisa me gustó mucho, pero me cansó la forma en que la autora insiste en recordarnos lo difícil que fue su vida y el extracto social del que proviene. A la veinteava vez que dice que fue pobre y que la pasó mal de pequeña, dan ganas de abandonar la lectura. Creo que si lo hubiera escrito a manera de ensayo, habría funcionado mejor.
Leí este libro por recomendación, además de que está muy bien valorado en este sitio; sin embargo, a mí me deja una sensación de coraje y que fui timada por la misma autora.
La historia gira en un viaje que realiza ella con tres hermanos y su mamá a buscar a su papá, quien los abandonó, a Michoacán. Empezaré por ahí. Conozco el estado, la situación y pese a que al inicio parecía como que iba a describir la marginación y belleza (o fealdad si quiere, pero algo) del lugar, nunca lo logró. Una lista excesiva de adjetivos con los que jamás pude sentir mi corazón vibrar o por lo menos recrear paisajes tan bellos y dolorosos para mí. Debía ser fácil, por lo que es para mí, porque ya me ha pasado con otros libros que siento emoción al leer de un sitio que conozco y en el que he estado, siento que me transporto de nuevo ahí, cosa que jamás sucedió con este libro.
Utiliza demasiadas metáforas insertadas con calzador, si a algo le buscas sentido y te esfuerzas lo vas a encontrar, pero aquí se nota lo forzado para llenar las 200 páginas que tiene.
Sobre el tema de misoginia, pobreza y todas las peripecias que pasó me parece que usa demasiado el “todos”, por ejemplo, “todas las mujeres”, “todos los pobres” y con esa bandera explica su historia. Si dijera, “me tocó”, “así lo viven la mayoría” sería diferente, parece como si las otras “clases sociales” jamás pasaran por precariedades o problemas, y eso es minimizar la realidad de otros.
Por ejemplo, en una plática que estuve de Laura Restrepo en la FIL le preguntaron que cómo había superado todos los inconvenientes por ser mujer y lograr publicar sus novelas, a lo que ella respondió que jamás el ser mujer fue un impedimento para ella, que ella hizo y escribió lo que quiso sin detenerse por su género. Misma respuesta dio Rosa Montero en una pregunta semejante. Incluso Irene Vallejo ha compartido su inicio en la vida como escritora y no culpa a las editoriales ni al poder, ve su realidad desde otra perspectiva y dimensiona su esfuerzo pasado quizá por una cuestión de mercado o incluso un golpe de suerte. Un ejemplo de que no “todas las escritoras” deben luchar contra un sistema opresor patriarcal, o que ven la situación diferente. No lo sé. Pero decir “todos” es dar "tiranetas" como decía una doctora que me daba clases en la maestría, es decir; creer que nuestra realidad o nuestro problema a resolver es el de todo mundo.
Además, utiliza la fórmula de mencionar a los grandes, como Juan Rulfo con Pedro Páramo y los griegos; no quiero decir que sea la única persona que lo haga, pero siento que muchas veces fueron insertados a la fuerza.
Por otro lado, hay autobiografías que se escriben desde el perdón, el amor propio sanado, la despersonalización, para dar voz a otros o incluso el coraje y odio. Aquí sentí una indecisión del estilo del libro, no hay ni una u otra tendencia, por lo que me deja en el limbo y hace muy difícil el poder conectar (pese a que he compartido vivencias desagradables que ella menciona) y parece más el deber de decir o subirse a la ola del tema.
Otra cosa, a mí me encantan los libros que mencionan música, me ayudan a sumergirme en todo el ambiente, incluyendo el paisaje sonoro. Este libro carece de musicalidad, por lo que el paisaje sonoro no llega a solidificarse.
Rescato los textos que cita de otros autores (incluidos cantantes) y por eso las dos estrellas. Sin embargo, pese a que yo no lo volvería a leer, no desaliento su lectura, de todo debemos conocer para poder decir lo que nos gusta y no.
''Buena suerte a quien decida entregarse a esta oscura faena: la familia es la mentira mejor contada, la más venerada, la que más amamos, el punto ciego de sangre donde todos perdemos perspectiva''.
Definitivamente no enganché con este libro. Es bueno, pero a pesar de tener muy buenas reflexiones acerca de los abusos a los que muchos estamos expuestos y del buen cierre que le dio la autora, no me gustó que generalizara desde un inicio y en varias ocasiones, y sin descalificar el sentir de Alma Delia porque si llegue a empatizar con ella, me pareció que empezaba a revictimizarse y es muy evidente el resentimiento, también sentí que invalida cualquier otra experiencia que no concordara con la suya y eso ya no me agrado para nada.
Espero que con este libro Alma Delia haya podido sanar parte de su historia.
La cabeza de mi padre, es un gran libro, verdadero, hice contigo querida Alma Delia, el camino a Itaca, con todo el miedo y enojo del mundo. Tus referencias tan puntuales, los griegos, Cervantes, Vallejo, Shakespeare, José José y Juanga. La condición humana en términos muy postmodernos y jodidos. Y sí, de algún modo todos somos hijos de Pedro Páramo, un ejército de Juanas y Juanes Preciado. Es que eres filosa, bestial, pero al mismo tiempo nos tomas de la mano en los momentos más dolorosos. ❤️🩹
Me había prometido no volver a leer a esta autora, pero me lo regalaron (chtm, Manolo). ¿Pos qué le ven? Nomás no entiendo. ¿Leí un capítulo de la rosa de Guadalupe? La historia está bien pero la voz de la autora es insufrible. Tiene algunas frses chilas
Este gran libro donde Alma Delia desnuda su alma contando la búsqueda de su padre. En un libro que cuenta una historia intima, y colectiva que muchas mexicanas se reflejarán. Dice “Todos somos hijos de Pedro Páramo”, ante el factor tan común que es el abandono de un padre. Un padre alcoholico. Un padre que se cuenta que murió para no enfrentar el dolor del abandono. Ella dice “escribo para soltar el peso de 40 años rumiando el mito de mi padre, las infinitas versiones de mi padre”. Es un libro transparente, donde muestra sus dolores, sus pensamientos secretos sobre su padre, la culpa por no poder resignarse a no tenerlo. Cuenta cómo tuvo que ir armando el rompecabezas de quién era su papá, su historia y dónde estaba. Esto mediante un viaje que realizó con sus hermanos y madre. En el que cada vez que parecía que ya lo habían encontrado se alejaba más. Hasta que lo encontraron sin encontrar lo que buscaban. Hasta que él murió y pudieron llorar la perdida con gratitud pues se dejó de sentir huérfana el día que murió su padre. Así pudo perdonarlo y liberarse. Para esto recuerda su infancia y dentro de ella reconoció la lucha de su madre “para que aprendieran que nada valía más que la decencia, que la compasión, que la alegría de vivir, que el amor incondicional”. La fuerza de su madre y se pregunta si habrá pensado en abortar, afirmando que sin duda su padre al abandonarlos lo hizo. Narrando cómo sobrevivieron a la pobreza en Estado de México y Ciudad Nezahualcóyotl. Aquí se hace una descripción de lo que es vivir en márgenes territoriales. Incluyendo la llegada a la ciudad hostil, su carrera profesional en un call center en un entorno clasista, racista y misogino que la expulsó por no seguir esas reglas (mantener un bajo perfil). Contando su amor por la literatura, a la que accedió robando libros. Lo que significa vivir sin padre, la exclusión que vivió, el abuso.q sexual que vivió. Y cómo esta historia de vida cobró factura en su salud, sobretodo en su salud mental. Explicando lo doloroso y complejo que es vivir con ansiedad. Contando cómo su madre siempre peleó por sacarlos adelante. Sin dejar de ser mujer, viviendo un amor, y ahí Alma Delia narrando un amor de su madre cita a Stephen Grosz con una frase maravillosa “Cuando conseguimos no sentir nada, perdemos el único medio que tenemos para averiguar qué nos hiere y por qué” señalando la importancia de sentir amor y desamor. Recuerda la lucha de su madre por salir adelante sola con ataques de depresión y ansiedad. Y en sus recuerdos Alma Delia anhela el haberla podido reconfortar mejor. Hace referencia a la obra de Apegos Feroces de Vivian Gornick sobre cómo todos los juicios recaen sobre el vínculo con la madre, sobre los patrones de conducta que ella promueve, sobre la profunda huella emocional que la madre deja. Mencionando cómo es desconcertante exigencia con la que se juzga a las madres que querían a sus hijos solas. Asimismo, su lucha para regularizar sus papeles confirmó “que valen más unos papeles sin persona que una persona sin papeles” Disfrute mucho también la forma de escribir de la autora llena de metáforas, referencias literarias, culturales, musicales y culinarias de México muy significativas. Con la hermosa conclusión que la vida es unir pedazos, es integración para dejar ir.
Un viaje de autoexploración, al pasado y al presente; a lo mas profundo y sentimental; a una historia personal pero que nos hace, a través de la empatía, vernos representados, entender y entendernos.
Otra vez, haciendo uso de una narrativa directa, franca, frontal y no por eso menos exquisita, Alma Delia nos toca las fibras mas sensibles, arriesgando mucho sus propias fibras sensibles, demostrando una vez mas que la literatura es una herramienta de entendimiento y de procesamiento de los miedos, de los demonios y de las creencias.
Muchas gracias a mi amiga Bea por el regalo, y sigo recomendando ampliamente leer a Alma Delia, es una formidable escritora.
Un cúmulo de exhibicionismo y victimismo hasta decir basta.
Tiene 2.5 y no menos, porque la narración es fluida y tiene muchos momentos divertidos, aunque algunos involuntarios. También de repente se avienta sus frases domingueras.
Una lectura fácil y entretenida para pasar el rato, pero no mucho más.
Fracturó compuertas que creía cerradas y soldadas. Impenetrables. Me hizo tomar la pluma y volver a escribir. Estas 5 estrellas son 100% subjetivas. Es de las lecturas que se califican desde el corazón, desde los recuerdos y desde las heridas.
Íntima historia de la autora y su desarrollo familiar, fue un gusto leerla para conocer más sobre su vida. Impactante. Una carta de amor a su madre. Autobiografía que es imperdible.
Si no han leído “La cabeza de mi padre” de Alma Delia Murillo, se están perdiendo de un gran libro.
Este libro es un viaje a través de las emociones. La escritura de Alma Delia se experimenta en la piel; en más de una ocasión, solté una lagrimita. ¡Qué valiente y admirable! Es una historia intensa que no solo narra la búsqueda de un padre, sino también la importancia de esta figura en cada etapa de la vida. Este es el tercer libro que leo de ella, y me fascinó. Me parece maravillosa la forma en que ha evolucionado su escritura. “Alma escribe con el alma”
Reconozco la valentía de la autora de escribir sobre sí misma y su familia, no debe ser fácil desnudarse así ante el público, sin embargo, no es una gran novela-de-no-ficción. Subrayé algunas frases muy buenas.
4.5⭐️ Un viaje que hace un recorrido por los pasajes desde que su padre se fue, subiendo a una camioneta con destino a Michoacán, por hacer ese reencuentro tan necesitado con su padre. Una historia que conlleva desde su infancia hasta la actualidad, relatando sucesos, momentos y una mirada a recuerdos más marcados de su vida. Deja ver una parte pequeña de la realidad con la pobreza que se vive en México
¡Qué librazo! Impresionante la manera de narrar de Alma Delia. Me dejó reflexionando y con muchas ganas de comentarlo. Si hablamos de desnudar el alma, de ser sinceros y vulnerables, este libro es el vivo ejemplo.
En este libro de 200 páginas, Alma Delia cuenta su propio viaje para encontrar a Porfirio Murillo, el hombre al que un día su madre arrancó la cabeza de las fotos familiares, su Padre.
Este es un libro autobiográfico, en donde nos cuenta su historia familiar. Nos habla del alto costo que tuvo crecer sin un padre, un problema tan actual que seguimos viendo en donde millones de niños crecen sin la figura paterna, Alma lo describe muy bien cuando dice: "En este país todos somos hijos de Pedro Páramo".
Habla sobre el alcoholismo que vivió su padre y que fue lo que lo orillo a refugiarse en el alcohol, habla sobre la religión distorsionada, cómo fue manipulada y vivía con este temor falso a un dios que la miraba con ojos juzgadores. Nos cuenta de las carencias que vivió, la lucha de una madre soltera por sacar adelante a 8 hijos, cuenta el hambre que sufrieron y cómo vivir en pobreza te convierte en presa fácil, sobre todo en la niñez que quedas tan expuesta e indefensa. Habla del abuso. Habla de la desigualdad de género.
Me encantaron todas las veces que cita a Shakespeare y usa paralelismos de Hamlet con su vida, me encanta que menciona a Renato Cisneros con "La distancia que nos separa".
Algunas frases que subrayé fueron: "El gozo y el dolor son inseparables, aprender a integrarlas es aprender la vida". "No hay familia sin herida. Del deseo y la capacidad de traicionar esa herida para luego reconciliarnos con ella es que nos volvemos individuos nuevos". "El cerebro transita por lugares tan desconocidos que, bien pensado, debería darnos terror, confiar tanto en esta cosa que portamos arriba de los hombros y llamamos cabeza". "Éste es el embate inevitable: nos hacemos adultos cuando mueren nuestros padres. No importa la edad que tengamos, no importa la relación que hayamos tenido con ellos, no importa la causa de la muerte".
Esta reseña-lamento es mi forma de resistencia al "hype". Procuro mantenerme lejos de las novedades, porque considero que es importante hacer un contrapeso a esos autores/autoras que tienen detrás una maquinaria de promoción, como en este caso, una gran editorial trasnacional y una red de contactos, que los ponen en todos los periódicos, en todas las revistas, en todas las listas y se convierten en libros súper "hypeados". No porque sea muy publicitado es bueno (tampoco quiero decir que la literatura con poco alcance promocional es necesariamente mejor). En este caso, lo que determina su calidad y su alcance no es su nivel literario, sino su presupuesto, las relaciones de la autora y su vasta base de fans (alimentados con un sobado discurso político-ish) y esto es muy injusto para los lectores.
La historia me pareció bastante obvia, no hay propuesta de estilo, no hay exploración del lenguaje, ni de los personajes. Juega mucho con el personaje que la autora ha creado de sí misma (en esta historia y, por lo que veo, en sus redes) y recurre al chantaje y a la conmiseración. Es muy incómodo leer a un autor que se victimiza para lograr enganchar con el público: en un recurso barato y muy bajo (en la vida y en la literatura). O sea, nada de literatura y qué tristeza que Alfaguara se esté pareciendo tanto a Diana: libros facilitos, mediáticos, llegadores y sin escritura. Cuando me dijeron que es un libro que le gusta a muchísima gente y que se vende como pan, recordé el tristísimo fenómeno de Cañitas.
Simplemente no fue el momento ideal, senti martirizada la historia, quejándose la protagonista de todo, platicando su pasado, su relación familiar para que al final no me acabara de amarrar todo. Sinceramente era muy predecible el final. No me sorprendió el libro. Solo meh..
Una maravilla de libro. Alma Delia siempre escribiendo en el lenguaje de las emociones y desde la conexión y empatía más profundas. Increíblemente narrada una parte de sus vivencias familiares. Su manera de escribir a la par de su conexión con el México que la rodea es verdaderamente magistral, desde un tweet hasta un libro tan personal como es este. Es en definitiva una de las escritoras que más admiro y aún más ahora después de leer sobre su camino para ser escritora.
Sin duda una narrativa que da muchísimo de que hablar y reflexionar. Nos hace volver nuestra mirada a aspectos de nuestra sociedad que por años se han vuelto parte de un estilo de vida; parte de una conducta social aprendida y que por fortuna está cambiando. La autora nos habla de esta paradoja de que ella dejó de sentirse huérfana cuando murió su padre. A través de la gratitud y del perdón pudo soltar el dolor de la pérdida del padre vivo cuando este murió. Lo que he visto en esta biografía es: pobreza extrema, las dificultades de la familia monoparental (mamá soltera con ocho hijos). La religión y sus paradojas. Pero sobre todo he visto violencia. La violencia que viene de ignorar un serio problema de abandono paternal y que casi es cultural. La violencia hacia la pobreza cuando se juzga de ignorantes o irresponsables a aquellos que sobreviven a un sistema económico corrupto. La violencia que viene del acoso en lugares públicos (por mencionar solo un lugar) La violencia de culpar, la violencia de juzgar, la violencia de ignorar. Sí, porque violencia no es solo un acto físico o verbal brusco.También es la omisión deliberada hacía las realidades que otros experimentan. Por tanto, la falta de sentido de justicia o de bien común es per se un acto de violencia. En esta biografía he visto: La necesidad inherente del ser humano de conocer sus orígenes (sea que esté consciente o no). He visto la construcción social que viene de las familias. En este caso la sociedad mexicana: “(…) somos hijos de Pedro Páramo” para mi esta sola frase encierra un profundo sentido sociológico. La estructura, creencias, valores culturales y sociales de nuestra comunidad. El sesgo que viene de la justificación o acusación a conductas de ciertos grupos o personas. En fin, mucho que decir, muchos temas que abordar. Sin duda la recomiendo.
Sin duda la autora es una mujer inteligentísima. Se lee en cómo construye las frases, la elección de sus palabras, sus recursos literarios. El objeto del relato es sin duda un tema que es tremendamente relevante para todas esas personas que no tuvieron/tuvimos un padre y cómo esa experiencia pinta todas las demás experiencias a lo largo de la vida. No solo en la infancia, sino en aspectos como la sensación de vulnerabilidad, la autoimagen, los círculos que quedan suspendidos sin cerrarse nunca, el anhelo de sentirse querido y cuidado, la creencia inevitable de que estamos incompletos o defectuosos por haber sido abandonados o rechazados por nuestro padre. De no ser suficientes. Pero. No termino de creérmelo todo. Sospecho que la autora quiere mostrarse como una mujer ruda y guerrera, que a punta de sacrificio y coraje sale adelante sintiendo toda la vida el coraje hacia el padre. Y después de un brevísimo encuentro ya se reconcilia, lo perdona, lo idealiza y todo lo que construyó termina cayéndose en la misma postura de mujer abnegada y deseosa de aprobación paterna. No conecta, no se suelta, no permite al lector alcanzar a identificarse por completo porque por doquier hay reclamos y un poco de victimismo. Se lee rapidito y el tema sin duda provoca a la reflexión. Pero es tal vez la forma y no tanto el fondo lo que se queda, sin duda, a medias. Le doy 3 de 5.
Desgarrador, descarnado, potente y en instantes hilarante es de lo mejor que he leído este año. Una novela de no ficción como las que ha escrito Javier Cercas, una road novel de Jack Kerouac o Roberto Bolaño, un relato autobiográfico de Paul Auster y un sesudo ensayo sobre la paternidad que abreva de los arquetipos griegos, romanos y los personajes de El Rey Lear y el Hamlet de Shakespeare. Es mucho lo que ha leído la autora para escribir este volumen pero, sobre todo mucho lo que ha vivido. Gracias por compartir vivencias y permitir a los lectores identificarse contigo y con la personas que conforman esta historia de sueños, sinestesias, tragedias y delitos, pero sobre todo de enorme, omnipresente y reconfortante empatía.
Totalmente disfrute esta historia, de hija a padre. Alma Delia nos muestra mucho de ella en este libro, no habla solo de la búsqueda de un padre. Habla de su vida, de verla a través del tiempo, de su madre, de sus hermanos y de ese camino a la adultez. Me parecieron tan acertadas sus palabras, que placer leerla y poder conocer un poquito o mucho de su vida. Si hubo muchas frases que me han gustado pagina 65, 103,130 y creo que la 95. Son las de memoria así que espero no haberme equivocado. Podría decir nuevamente que qué goce leerla? Si 👏🏻
De lectura amena, ágil, fuerte, llena de frases contundentes y grandes aprendizajes. Una historia que sólo deja admiración por la autora y su familia. Abrazos virtuales para ellos y, para concluir, ¡arriba Juan Gabriel!