Fulco di Verdura descendait d’une illustre famille aristocratique de Sicile. Il a écrit cette passionnante Enfance sicilienne à la fin de sa vie pour conserver le souvenir de l’univers enchanteur et éclatant de son enfance (entre cinq et treize ans). Toute personne ayant lu Le Guépard retrouvera dans ce récit l’exemple authentique de ce que Tomasi di Lampedusa (d’ailleurs son cousin) a décrit dans son roman. Petit garçon au début du XXe siècle, entre un père lointain et une mère insatiable lectrice, Fulco di Verdura recueille dans ce merveilleux livre la fin d’un monde dans lequel aristocrates et paysans sont plus proches qu’on pourrait le penser, avec pour fond sonore et suffoquant la campagne palermitaine. La finesse de Fulco di Verdura lui permet de rendre compte avec drôlerie et émotion des ultimes heures glorieuses de sa maison. Entre les vergers et l’Opéra, on croise une femme de chambre hypocondriaque, une grand-mère contrôlant tout, une grand-tante qui mange des spaghetti en secret ou un chameau dans le salon de la casa. Des décennies plus tard, il souffle la poussière d’or déposée par les siècles sur la villa du Monte Pellegrino : « La maison est encore là, Dieu soit loué, avec ses balcons et l’avancée de ses deux terrasses, la chère vieille maison de toujours, cuite au soleil et un peu lasse, dirait-on, sous le poids abusif de son flamboyant manteau de bougainvillées, mais séduisante et fière dans son parc à l’anglaise […] ». Un des plus beaux livres de mémoires du XXe siècle.
Eine heitere, humorvolle, nostalgische und anekdotische Leichtigkeit zeichnen Fulco di Verduras Kindheitserinnerungen aus.
Wie sein Cousin Tomasi di Lampedusa in "Der Leopard" hält er das Porträt einer untergehenden Welt und Kultur fest - der eine als (meisterhaftes) literarisches Epos über die schmerzhafte Realität des historischen Wandels, der andere als persönliche Erinnerung an ein goldenes Zeitalter.
Fulco Santostefano della Cerda, Herzog von Verdura (1898 - 1978) verbrachte seine Kindheit in der Villa Niscemi, einem prachtvollen Anwesen in der Nähe von Palermo und Vorbild für die Villa Falconeri in Lampedusas Roman.
"Selige Sommerzeit" funktioniert wie die helle, unbeschwerte Rückseite derselben Medaille, deren düstere, majestätische Vorderseite "Der Leopard" abbildet.
Wie John Bergers Buch der Erinnerung "Hier, wo wir uns begegnen", üben Fulco di Verduras Kindheitserinnerungen (warum auch immer) einen besonderen Zauber auf mich aus.
Delicioso y a ratos divertidísimo relato de los recuerdos de un mundo que ya no existe. Mención aparte merece el capítulo 8, en el que Di Verdura hace un repaso de las fiestas religiosas y las tradiciones y supersticiones palermitanas. Si alguna vez voy a Sicilia, releeré con mucho gusto estas memorias de infancia.
3,5 estrellas. Un libro de memorias de infancia, de ésas que siempre me suelen gustar. En esta ocasión, las memorias de un niño siciliano de la aristocracia de los albores del siglo XX. Está narrado de una forma muy amena y creo que el autor escribe muy bien para no ser escritor. Me ha permitido conocer mucho de las costumbres y las tradiciones sicilianas y si queréis aprender sobre eso os la recomiendo. Eso sí, algunos capítulos en que aparecían multitud de personajes ajenos a la familia se me han hecho un poco más tediosos y creo que han hecho que el libro no brillara tanto como lo preveía al comienzo.
Several years ago, I was given a book of the Palaces and Villas of Sicily, with gorgeous photos of architectural wonders, and historical references to the lives of kings and aristocrats who called them home. Fulco, Duke of Verdura, recounts his childhood years growing up in the Villa Niscemi outside of Palermo. One can see how his education and exposure to the arts led to a career as a top jewelry designer for celebrities such as Coco Chanel, often collaborating on designs with Salvador Dali. While the book does not cover his adult years in detail, Fulco's memoir did pique my interest enough to pursue a more complete biography of his life. The Happy Summer Days is a delightful account of his early life.
A ratos muy entretenido y a ratos lento, debido a tanta descripción. Lo mejor, ese viaje literario a Palermo y el narrador, que muchas veces desprende una ternura inolvidable.
Fulco di Verdura (Palermo 1898 - Londres 1978) alcanzó renombre como diseñador de joyas; suyo fue el diseño de la famosa pulsera Ravvena, de la cual se enamoró Coco Chanel -con quien posteriormente trabajó. Fulco nació y creció en la nobleza italiana; fue el último Duque de Verdura y en este delicado libro nos permite atisbar la cotidianidad de una aristocracia a la que el mundo le cambiaba la vida a gran velocidad. Testigo también del cambio se siglo (del 18 al 19) Fulco rememora aquí los momentos de una niñez feliz, asombrada y rodeada de animales, jardines y las aventuras que un niño de la aristocracia vivía. A veces necesitamos solamente una lectura que nos haga bien, nos refresque con la brisa suave o nos humedezca con destellos de la mar. Esta es una de ellas. Otra bella edición de la Colección El Pasaje de los Panoramas de @erratanaturaeeditores. 2019. 229 páginas.
« J’étais heureux, que voulez-vous ! Heureux de mon sort. Je n’enviais rien ni personne ; je n’avais aucune vision d’avenir. Existe-t-il encore des enfants peu pressés de grandir et sans « curiosité » des choses de la vie ? Ce n’est que maintenant, après tant d’années écoulées, que je parviens à mieux comprendre d’où venait cette indifférence, cette absence d’interrogation. Je jouissais pleinement du moment. Je laissais entrer dans mon cœur tout ce qui s’offrait, cette maison si douce, les flancs sauvages de la montagne, la mer d’un bleu incroyable, et nos sortilèges familiers sous la sainte lumière de notre île ».
La calidez de la narración refleja la hermosa infancia que vivió el autor. Nos remonta con sus recuerdos a fines del 1800 y principios del 1900, pudiendo observar las consecuencias de la unificación de Italia, en especial para la aristocracia, y el momento inmediato anterior al estallido de la Primera Guerra Mundial. Hace una descripción precisa, sin ser excesiva, de los lugares, las vestimentas, los animales con los que compartió su infancia, y su amor por la música. Nos cuenta cómo transcurría la vida en la Sicilia de entonces, sus vacaciones por Europa, las costumbres. Es una lectura tranquila pausada, en la que no hay acción, solo la emoción que despierta el pasado cuando se recuerda.
Libro de memorias en el que Fulco di Verdura recuerda su infancia en dos mundos distintos: la casa del padre en Palermo y la de la abuela materna en el campo. Lectura fácil y divertida, e ideal para el verano.
Un libro entretenido que narra principalmente las costumbres de la aristocracia siciliana de principios del siglo xx y del pueblo de Palermo en general, desde las vivencias propias del duque de Verdura.
Es un libro muy nostálgico y evocador, como casi todos los que rememoran una infancia feliz. En este caso se mezcla también con la decadencia de la aristocracia, que es la clase a la que pertenece el autor, por eso también tiene una infancia como la que tiene.
Libro que cuenta la agradable infancia de un noble siciliano, Di Verdura era primo segundo de Lampedusa, cuyo palazzo recordaba vagamente. Muy recomendable.
Me ha gustado, empecé a leerlo con suspicacia, porque no me atraía ni el título ni la portada, pero ha medida que he avanzado, cada vez me he interesado más por lo que nos estaban contando.
cuenta la infancia del escritor es Sicilia de una familia noble, lo único que realmente no tiene un guión y es como que recolecta momentos de su vida y costumbres
Fulco di Verdura nos cuenta en este libro sus primeros años de vida en Palermo, vive en plena libertad rodeado de jardines, mascotas, una familia que es muy permisiva con las travesuras de un niño que solo conoce una parte del mundo, su mundo aristocrático, vida fácil y plena, con viajes a Europa, visitas de familiares y amigos que pasan temporadas en Palermo y con los que tiene una gran relación. Aunque el matrimonio de sus padres es una farsa, para sus hijos, tanto Fulco como su hermana María Felice, es algo normal, la relación con su padre es esporádica pero no deja huella en su hijo, es solo un niño que disfruta de todo lo que tiene a su alcance y lo narra con mucha nostalgia y sobre todo mucho humor. Un canto a la feliz infancia, sin problemas, sin ataduras ni obligaciones. Una narración muy amena y divertida, un recuerdo innolvidable para el autor que le acompañará toda su vida, esos felices días de verano.
5 estrellas de corazón. "Yo era uno de esos niños (que supongo que seguirán existiendo hoy en día) que no había pensado jamás en el futuro, no tenía prisa por hacerse mayor y no experimentaba ninguna curiosidad por los misterios de la vida. Totalmente satisfecho con mi condición, habría deseado que todo permaneciese igual para siempre. .... En aquellos días no pensaba, ocupado sin más en vivir mi pequeña vida y disfrutar cada uno de sus minutos".
Con una elegancia natural, nos traslada a su infancia en Sicilia, en su palacio. Con su hermana, su madre y su abuela. Sus veranos en Villa Nemesci y sus viajes por Europa. Absolutamente recomendable, entre tanta literatura desgarradora, es como el veraneo de antaño, inolvidable.